Por: Francisco Figueroa Turcios
Hay futbolistas que quedan marcados por sus errores. Y en el caso de Jermein Peña, las expulsiones terminaron construyéndole una fama difícil de borrar. (Serie (3) : Jermein Peña: ¿ sinónimo de tarjeta roja? )
Existe un viejo aforismo que dice: “cría fama y acuéstate a dormir”, y esa frase parecía perseguir al defensor samario cada vez que volvía a la cancha con la camiseta rojiblanca es sinónimo de tarjeta roja .
Muchos pensaban que en el regreso forzado de Jermein Peña a la titular de Junior volvería a ser presa fácil de una tarjeta roja. El defensor samario retorno a la titular antes las bajas obligadas de Jean Pestaña y Lucas Monzón, ambos suspendidos por acumulación de tarjetas amarillas. Jermein, estaba separado del plantel titular por Alfredo Arias, técnico de Junior por ante sensibles bajas no tuvo otra alternativa que echar mano del defensor samario en un partido crucial ante Independiente Santa Fe, por la ida de la semifinal de la Liga BetPlay.
Un central sobrio
Jermein Peña reapareció transformado. No fue el defensor impulsivo que tantas veces dejó a Junior en inferioridad numérica. Fue un central sobrio, concentrado y dominante. Jugó uno de sus mejores partidos del semestre y terminó siendo el muro que sostuvo la defensa rojiblanca en Bogotá. Firme en los duelos, seguro en los cierres y con autoridad para ordenar la última línea, el samario recordó por qué alguna vez fue considerado uno de los zagueros con mayor proyección del fútbol colombiano.
Incluso participó en la jugada que cambió el partido: desde sus pies nació la acción que terminó en el autogol de Escarpeta tras la aparición de Guerrero. Pero más allá de la asistencia silenciosa, su verdadero aporte estuvo en el liderazgo defensivo y en la serenidad con la que asumió un compromiso cargado de presión y desconfianza.
Nuevo look
También hubo una transformación de Jermein Peña fuera de la cancha. Atrás quedaron la farándula, el cabello pintado y los distractores que muchas veces desviaron el foco de su carrera. Frente a Santa Fe apareció con un perfil más discreto, más maduro y más conectado con el fútbol. Pasó desapercibido lejos de las cámaras, pero dentro del terreno fue gigante.
Porque a veces el fútbol también concede segundas oportunidades. Y Jermein Peña entendió que el verdadero cambio no estaba en el peinado ni en la imagen, sino en recuperar la credibilidad a través del juego. Ante Santa Fe no solo volvió a la titular: volvió a parecerse al defensor que Junior siempre soñó tener.
En una época donde las redes sociales condenan más rápido de lo que el tiempo permite corregir, Jermein Peña demostró que ningún ser humano debe quedar encadenado eternamente a sus errores. El defensor entendió que el verdadero prestigio no se construye con apariencia ni con ruido mediático, sino con disciplina, humildad y carácter dentro del campo.
Su actuación ante Independiente Santa Fe fue mucho más que un gran partido: fue la prueba de que la madurez también se juega, de que las segundas oportunidades sí existen y de que el fútbol, como la vida, siempre recompensa a quienes deciden levantarse después de caer. Ojala no sea un mea culpa fugaz.
