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Jaime Pérez Parodi: el juglar que nunca necesitó tocar un acordeón para convertirse en una leyenda del folclor vallenato

Por: Francisco Figueroa Turcios

En Valledupar, tierra donde el alma se mide por la destreza con el acordeón y el pulso se marca con la caja y la guacharaca, hay hombres que sin hacer sonar una sola nota terminan siendo música viva. Así es Jaime Pérez Parodi, un juglar sin acordeón que durante 54 años ha sido la voz que inaugura la emoción colectiva en el Festival de la Leyenda Vallenata.

Porque mientras otros afinaban instrumentos, Jaime afinaba palabras; mientras los acordeoneros luchaban por coronarse reyes, él se convertía en el guardián del relato, en el hilo conductor de una fiesta que sin su voz quedaría incompleta. No era protagonista de aplausos individuales, pero sí arquitecto de la emoción colectiva.

Foto: Issac León, Heini Juliet Gulfo y Jaime Pérez

Con los años, su estilo se volvió inconfundible: pausado pero firme, elegante sin perder la esencia popular, profundo sin dejar de ser cercano. Supo entender que el vallenato no solo se canta, también se cuenta; no solo se interpreta, también se narra. Y en ese arte invisible, él se volvió leyenda.

«El secreto para mantenerse vigente como presentador del festival Vallenato es reinventarse estudiando día a día nuestro folclor y dentro de ese contexto la historia de los concursantes para tener la destreza para dominar la información en la presentación de cada participante» revela Jaime Pérez Parodi, sobre su exitosa carrera como presentador del festival vallenato durante 54 años consecutivos.

Veredicto polémico…

En la memoria viva de Jaime Pérez Parodi no solo habitan las presentaciones impecables ni los aplausos multitudinarios; también reposan las heridas y controversias que han marcado la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Porque todo gran relato necesita su momento de quiebre, su instante donde la emoción se mezcla con la inconformidad.

Corría el año 1969, cuando el festival apenas comenzaba a escribir sus primeras páginas y ya se enfrentaba a su primer gran veredicto polémico. Aquella noche, el nombre de Nicolás ‘Colacho’ Mendoza fue proclamado rey vallenato, desatando un murmullo que no tardó en convertirse en debate abierto. Para muchos, el verdadero favorito era Luis Enrique Martínez, juglar de notas profundas y alma errante, cuya descalificación dejó al público con una sensación de deuda pendiente.

El destino entonces tejió un duelo inesperado: Colacho Mendoza tuvo que medir su talento frente a otro gigante, Andrés Landero, en una disputa que más que musical parecía simbólica, como si el vallenato mismo estuviera decidiendo qué camino tomar entre la tradición pura y la evolución de su sonido.

Aquel episodio no solo marcó el rumbo del festival, sino que enseñó que el vallenato, como la vida, no siempre se rige por consensos. Y Jaime, testigo privilegiado de esa historia, entendió desde entonces que su voz no solo debía anunciar triunfos, sino también sostener la dignidad de una fiesta que crece en medio de pasiones encontradas.

«Fui testigo como presentador del polémico veredicto cuando Colacho Mendoza se corono rey Vallenato en el año 1969. El gran favorito del publico era Luis Enrique Martínez, pero los jurados lo descalificaron en la ronda semifinal , Colacho le tocó enfrentarse a Andrés Landero en la gran final que estuvo muy reñida» reseña Jaime Pérez Parodi, sobre esa vivencia en su rol de presentador del Festival vallenato.

Foto: Issac León Durán y Jaime Pérez Parodi

Cuando comienza el conteo regresivo para que las luces del festival para comiencen a encenderse y el bullicio anuncia la edición 59 de la Leyenda vallenata, la voz de Jaime Pérez Parodi se prepara para continuar siendo ese faro que ordena con su voz la fiesta y le da sentido a la tradición.

«Siempre he mantenido mi sencillez, por eso los amantes al folclor vallenato me aprecian porque nunca la fama la he tomado con arrogancia» destaca Jaime sobre su personalidad característica desde sus humildes comienzos hasta convertirse en un pilar fundamental del vallenato. Su vida ha estado marcada por una dedicación inquebrantable a la promoción y preservación de esta rica tradición cultural.

Jaime Pérez Parodi ha sido una figura polifacética, destacándose no solo por su carrera en la radio y como animador, sino también por su gran conocimiento del folclor vallenato.

Porque en un país donde muchas veces se olvida la memoria, él es leyenda viva; en una cultura donde el ruido a veces opaca la esencia. Y así, Jaime Pérez Parodi sin acordeón, sin caja y sin guacharaca, terminó tocando el instrumento más poderoso de todos: el alma de un pueblo que cada año, al escucharlo, entiende que el vallenato no solo vive en las canciones, sino también en las voces que lo eternizan.

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