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Iván René Valenciano y la batalla que no se juega en una cancha: el cáncer

Por: Francisco Figueroa Turcios

Durante años, Iván René Valenciano desafió a los defensores, silenció estadios y convirtió el gol en una costumbre. En las canchas del fútbol colombiano parecía invencible.

Ivàn Renè. en el área rival era su territorio y la red, su destino inevitable.  Goleador histórico de Junior con 158 goles. Obtuvo los tres  ´Botines de Oro´ en los años:  1991, 1995 y 1995/1996

Pero la vida, que suele reservar los desafíos más complejos para después de los aplausos, le presentó ahora un adversario invisible. El hombre que tantas veces hizo estallar de júbilo al pueblo rojiblanco reveló que libra una batalla silenciosa contra una extraña enfermedad de la sangre.

La noticia cayó como un balde de agua fría entre quienes crecieron admirando al máximo goleador de la historia del Junior de Barranquilla. Ivàn Renè Valenciano, acostumbrado a ganar duelos frente a los arqueros, enfrenta hoy un partido donde no existen tribunas llenas ni marcadores luminosos.

La enfermedad, conocida como trombocitosis esencial, lo obligó a tomar una decisión dolorosa: apartarse de la vida pública para concentrar todas sus fuerzas en un tratamiento médico en los Estados Unidos. Allí, lejos de los cánticos del Metropolitano y de las muestras de cariño de la afición barranquillera, Valenciano inicia un camino incierto, marcado por consultas médicas, exámenes especializados y una lucha diaria por la salud.

Resulta inevitable recordar al delantero feroz que aterrorizó defensas durante los años noventa. Aquel artillero que convirtió goles imposibles y que hizo de la camiseta rojiblanca una extensión de su propia piel. Sin embargo, detrás de los récords, de los trofeos y de las ovaciones, siempre existió un ser humano vulnerable a las mismas tempestades que golpean a cualquier persona.

La confesión de Valenciano trasciende el ámbito deportivo. Es el recordatorio de que los ídolos también sufren, sienten miedo y enfrentan noches de incertidumbre. El goleador que tantas veces cargó sobre sus hombros las ilusiones de la capital del Atlántico entera ahora necesita del respaldo moral de quienes celebraron sus conquistas.

En 1991, Iván René Valenciano, con sólo 19 años alcanzó a marcar 30 goles, logrando su primer título ´Botín de oro´.  Jorge Da Silva, del América fue el ´Botín de plata´  con 20 goles.

El segundo ´Botín de oro´ lo alcanzó en 1995, año del cuarto título de Junior, con 24 goles . Niver Arboleda del Deportivo Cali obtuvo el botín de plata con 19 goles.

El tercer ´Botín de oro´ lo obtuvo en el torneo de nivelación que se efectuó  entre agosto 1995 y junio 1996, al marcar  36 goles.Victor Aristizabal del registro del Nacional ganó el botín de plata con 33 goles.

Hoy el rival no viste camiseta alguna. No llega desde Medellín, Cali o Bogotá. Es una enfermedad que exige fortaleza, disciplina y esperanza. Y si algo demostró Iván René Valenciano a lo largo de su vida es que jamás fue un hombre dispuesto a rendirse antes del pitazo final.

Quizás por eso, mientras avanza este difícil recorrido, millones de aficionados continúan alentándolo desde la distancia. Porque los grandes goleadores no solo dejan huella por los tantos que anotan, sino por la valentía con la que enfrentan las pruebas más duras de la existencia.

Y en este nuevo partido, el más importante de todos, Barranquilla, Junior y el fútbol colombiano entero esperan volver a celebrar la victoria de su Bombardero.

Más allá de los diagnósticos, los tratamientos y la incertidumbre que acompaña cada jornada, la historia de Iván René Valenciano recuerda una verdad que a menudo se olvida entre los aplausos y la gloria: los ídolos también son de carne y hueso.

El hombre que hizo vibrar a generaciones enteras con sus goles enfrenta hoy una batalla que trasciende el fútbol y une a un país alrededor de la esperanza. Porque cuando un referente popular cae en la adversidad, desaparecen los colores, las rivalidades y las diferencias. Queda solamente la solidaridad humana.

Y mientras Ivàn Renè Valenciano libra el partido más exigente de su vida, millones de colombianos elevan una misma plegaria: que vuelva a vencer, no por un título ni por un récord, sino por el derecho fundamental de seguir escribiendo su historia.

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