Icono del sitio La Cháchara

Invías adjudica un contrato a la velocidad de un rayo

European Dredging Company hará en dos meses el dragado del canal de acceso hasta el Puente Pumarejo. 

Por Chachareros

Como era de esperarse, tras la renuncia irrevocable del director de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena), capitán Luis Álvaro Mendoza Mazzeo, el Vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, para responder a las versiones de que le pateó el escritorio del capitán, ha acelerado toda la contratación para las obras que requiere con mayor urgencia el principal afluente para el transporte en Colombia.

El primer contrato que saltó como del sombrero de un mago es el otorgado a la empresa de Luxemburgo, European Dredging Company, sucursal Colombia. A dicha empresa le fue adjudicado por el Instituto Nacional de Vías (Invías) el contrato para el dragado al canal de acceso a la zona portuaria de Barranquilla, por un valor oficial de la propuesta de $15.712 millones.

Luxemburgo es un pequeño país de Europa Central, sin litoral, situado en medio de Francia, Alemania y Bélgica. La capital lleva el mismo nombre del pequeño país sin litoral, Luxemburgo.

No tiene una tradición naviera, por lo tanto no tuvieron piratas, tampoco son famosos como grandes armadores de barcos, pues no cuentan con una industria de astilleros desarrollados. Pero expertos en la materia como Cesar Lorduy aseguran que son unos ‘tigres’ en el manejo de proyectos de la envergadura del que les acaba de adjudicar Invías por ordenes terminantes de Vargas Lleras.

En cuanto a la inesperada salida de Mendoza Mazzeo, parece que no fue tan de golpe y porrazo, ya que según fuentes allegadas a Cormagdalena él anunció hace tres meses que se retiraba de la entidad debido al estado delicado de salud de su progenitora. El propio Mendoza Mazzeo empezaba a ser golpeado duramente por el cambio climático al trasladarse a Bogotá todas las semanas.

Porque esa es otra de las perlas de un país que tiene sueños de contar con unas regiones autónomas. Una Corporación que maneja un largo río que tiene su zona más productiva, rentable y poblada en su parte céntrica, media y baja, es manejada desde Bogotá, a control remoto.

En cambio la mitad de los 17 miembros de la junta directiva viven al pie del río, en pequeños pueblos apartados, o en grandes ciudades, como es el caso del gobernador de Bolívar Dumek Turbay, quien en la actualidad es miembro de dicha junta, junto con seis alcaldes ribereños, algunos de los cuales tienen que salir a lomo de mula al puerto más adecuado para abordar una lancha con motor fuera de borda que los lleve a la ciudad que quede a menos kilómetros, en donde se subirán en un avión hasta la capital del país.

En cambio los ministros y representantes del Presidente de la República, que tienen sus pomposas oficinas en Bogotá, no tienen que despegar sus posaderas de sus sillas para asistir a las reuniones de juntas.

Estaba confuso y lento

Uno de los asuntos que fulminó a Mendoza Mazzeo de la dirección de Cormagdalena es que el Gobierno Santos quiere dejar en marcha, y bien avanzado, el proyecto de la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena.

El antecesor de Mendoza Mazzeo, el exdiplomático Augusto García Rodríguez, a quien no se lo brinca un chivo, entendió cómo era el asunto y le puso el acelerador al concurso de méritos y se la jugó con el proponente que, en aquel momento, brindaba todas las garantías para alcanzar el cierre financiero en menos de lo que canta un gallo.

A García Rodríguez, un hombre bien informado, le importó un pepino la tormenta política que pesaba sobre el cielo brasilero. Sabía que la oposición ya tenía al Partido de los Trabajadores (PT) al borde del nocaut, porque Lula se había equivocado al señalar a dedo a su sucesora Dulma Rousseff, por lo que no tenía la habilidad política para cubrirse las espaldas ni ella misma, mucho menos la de su mentor político.

Como era de esperarse, cuando arrecieron los debates, los primeros que salieron bailando en la conga de la corrupción fueron los empresarios y las empresas que patrocinaron a Lula para elegirlo, reelegirlo y elegirle sucesora. Petrobras fue la primera que salió mal parada y detrás de ella la poderosa multinacional brasilera Odebrecht, a la cual García Rodríguez corrió a manejar las clavijas para adjudicarle el contrato a través del consorcio Navelena, una alianza público-privada, en la cual, como aporte de capital privado, la empresa brasilera tiene el 87% y la constructora barranquillera Valorcon,  el 13 por ciento.

Lo que no contaba García Rodríguez es que hasta su amigo Marcelo Odebrecht, presidente de dicha compañía, iría a parar con sus huesos a la cárcel (¿Habrá tenido Augusto el gesto de nobleza de llevarle a la cárcel una caja de habanos, que es lo que fuma su amigo Marcelo? Y le queda facilito conseguir, no una, sino una docena de cajas de tabacos ahora que está su carnal Gustavo Bell de Embajador afamado e intocable en La Habana).

Entonces le tocó a Mendoza Mazzeo el chicharrón –mejor sería decir, el hueso pelao- de un contrato enredado, con la necesidad de cambiarle socio mayoritario, porque no podía continuar con una firma acusada incluso de lavado de activo, que son palabras mayores que cuando aparecen en el firmamento es porque la DEA tiene las narices metidas.

Y sin el músculo financiero de Odebrecht se hizo imposible lograr el famoso ‘cierre financiero’, es decir, las garantías bancarias de contar con préstamos confiables y seguros para evitar parálisis en desarrollo de las obras y, por esa vía, ganarse multas por atrasos y hasta caducidad de contrato, lo que es casi ruinoso para cualquier firma.

A ojo de buen cubero, quienes llevaron a Mendoza Mazzeo a dicho cargo calcularon mal embarcarlo en ese barco en medio de la peor tormenta. El capitán se atortoló. Se ‘empanicó’, como dicen los bachilleres de ahora, y no pudo sacar a tiempo a flote el contrato para recuperar la navegabilidad del Río Grande de la Magdalena desde Puerto Giraldo (en La Dorada, Caldas), hasta Bocas de Ceniza.

Ahora se ha convocado una reunión extraordinaria de la junta directiva de Cormagdalena para aceptar la renuncia de Mendoza Mazzeo y designar un director encargado, que será Luis Fernando Andrade, director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), de quien se dice es un felino superior a García Rodríguez para arreglar estos entuertos y sacar de los peores fangales un contrato atollado.

Por lo pronto el objeto del contrato con la empresa de Luxemburgo, European Dredging Company, sucursal Colombia, que cuenta con un plazo de ejecución de dos meses a partir de la firma del acta de inicio, es extraer 151.770 metros cúbicos de sedimento, en su mayoría de material rocoso, acumulado entre las abscisas K21 + 460 y K21 + 840 del canal de acceso.

“Se busca que las condiciones del canal sean de igual magnitud en profundidad y ancho a la que tienen los terminales portuarios, ubicados entre el K0 y el K19,5, hasta llegar a una profundidad de 12 metros”, dijo Carlos García Montes, director General del Invías.

Agregó que “el Puerto de Barranquilla es uno de los más importantes para el país, por el que entra y sale gran parte de la producción que sustenta la economía nacional y por ello el canal de acceso requiere un diseño con medidas específicas para recibir grandes embarcaciones».

Salir de la versión móvil