Muchas preguntas surgen con las Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia: ¡Vaya qué nombre!) en la legalidad.
Por Jorge Guebely
Muchas preguntas me surgen con las Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia: ¡Vaya qué nombre!) en la legalidad.
¿Cómo serán las Farc después de tantos años en un ambiente silvestre y salvaje, bajo sus propias leyes, ahora en la legalidad nacional que no sólo es salvaje sino voraz?
¿Cómo vivirán bajo el imperio de una impecable constitución violada permanentemente por intereses políticos?
¿Cómo soportarán los vejámenes de las EPS donde colombianos mueren bajo la indiferencia de sus potentados dueños?
¿Harán parte de esos ejércitos de desocupados que si ganan $200.000 al mes ya no son pobres?
Tal vez descubran que ser ilegal era tan peligroso como ser legal.
Asalta la curiosidad por conocer su política. ¿Serán tan autoritarios en lo civil como lo fueron en lo militar? ¿Imitarán al Centro Democrático o Cambio Radical con banderas conservadoras, petrificadas en la pre-modernidad? ¿Serán populistas morales convertidos en autócratas inmorales como acontece en el uribismo y el vargasllerismo? ¿Confirmarán el pensamiento de Disreali cuando afirmaba que un gobierno conservador es una hipocresía férreamente organizada?
¿Copiarán a los liberales, políticos de la era moderna? ¿Populistas con los ideales, progresista con la lengua y conservadores con las nalgas? ¿Serán liberal-conservadores o conservador-liberales, lo mismo da, políticos del capitalismo con un precio en la frente? Liberalismo que Charle Fourier calificó en su tiempo como el chocante sistema que quiere todo para sí y nada para los demás.
¿O quizás ejercerán como la izquierda nacional o internacional, esas iglesias todavía rígidas de espíritu revolucionario decimonónico que excluye a los ricos por ricos y a los pobres por no creer en la revolución? ¿Imitarán al petrismo, la otra cara del populismo y el dictatorialismo? ¿Serán como lo afirmaba Hannah Arendt: “Todo revolucionario radical se convierte en conservador un día después de la revolución”?
Liberal o conservador, de izquierda o derecha, la política colombiana ha sido exitosa en lo político y en el fracaso humano también. Si el nuevo Partido repite tercamente los mismos esquemas, entonces no valió la pena tantos años de guerra. En vano fueron las muertes de tantos guerrilleros, y policías, y soldados, y campesinos, y empresarios… y demás víctimas. En vano como los miles de muertos (liberales y conservadores pobres) orquestados por las tediosas guerras entre élites liberales y conservadoras durante 150 años.
Si nada nuevo hay en el quehacer político, entonces, Bakunin seguirán teniendo: “En todo Estado, el gobierno no es nada más que una conspiración permanente de parte de la minoría contra la mayoría, a la cual esclaviza y esquila”.