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Iglesia fue demolida por estar encima de una mina de carbón

En Colombia a comienzos de siglo casi pasa lo mismo con la catedral del Santo Ecce Homo por estar encima de una rica mina del mineral energético.

Por Moisés Pineda Salazar/especial para la chachara.co

Una iglesia sobre una veta de carbón
Se tropezó en el Puerto de San Juan del Córdoba con la galante, bulliciosa y ebria comitiva que salía rumbo a Barranquilla en El Campo Serrano, luego de haber festejado las Fiestas de San Agatón en Mamatoco.

«Esta gente parece vivir en un eterno sarao» se dijo para su caletre al tiempo que, por puro formulismo, se despedía del Doctor Carbonell, irreconocible como estaba el ilustre Procurador del Partido de Barranquilla.
Descompuesto en el vestir, cubierto de talcos, anilinas y aguas revueltas con pachulí hacia corro  con  un corro de jovenzuelos no menos beodos que él que parecieran haberse bebido todo lo que produjeron en una semana los alambiques de chirrinchi que en La Ciénaga funcionaban.

«Espero que el Cura Muñiz les tenga una buena provisión en Barranquilla», les dijo para referirse al afamado  aguardiente que se destilaba, “subrepticiamente» en el  alambique de destilación continua que funcionaba en el patio interior de la Casa del Curato de San Nicolás, a ciencia y paciencia de la policía que, en cambio, les aplicaba a rajatabla la Ley de Estancos a  los contrabandistas de bajo pelambre. Cosas del Concordato.

El buquecito partió bufando a través de la albufera con todas sus luces encendidas y aún era visible cuando diez minutos después Don Jorge se instaló en el segundo piso de la posada que Monsieur Jean Baptiste Morin atendía en los alrededores de La Plaza Municipal.
Huya en la Provincia de Padilla
De la mochila de cuero y tela impermeable en la que guardaba sus notas, mapas y planos, extrajo un cuadernillo que en su tapa se identificaba, escrito en tinta china, con primorosa caligrafía : «Huyeras en la Provincia de Padilla».
Meticuloso como era en el ejercicio de su trabajo en el que se mezclaban la química, la topografía, el dibujo y los negocios, no le agradaba tener que volver a verificar mediciones, establecer  coordenadas y efectuar análisis de los minerales  para cumplir con las órdenes del Presidente Reyes.
«Me ha tratado como un escolar.»
«Jorge, su mercé, revise bien todo porque no quiero más problemas con los curas», le había dicho aquella tarde en la que lo recibió en la finca de su propiedad para revisar los resultados de las precisas comisiones que le había asignado  de identificar las minas de carbón mineral que existieran al oriente del Río Magdalena y hasta los límites con Venezuela.

Carbón debajo del Santo Ecce Homo

«Modernizar este país requiere de un suministro permanente, confiable y barato de huya. Los ferrocarriles, la navegación a vapor, las maquinas generadoras de electricidad, todas requieren carbón. Nuestro desarrollo necesita carbón», recitaba el General Reyes mientras sus ayudantes, auxiliados con  lupas, reglas,  escuadras y compases iban identificando en los mapas militares las coordenadas planas que Jorge les  dictaba.
«Mi General», dijo al pedir permiso para hablar uno de los topógrafos.
«¿Qué pasa soldado?», resopló el Presidente de Colombia.
«Mi General, lo que pasa es que en nuestros mapas, esas coordenadas corresponden al municipio de Los Santos Reyes»
«Y, ¿qué tiene eso de particular?», volvió a preguntar su Excelencia el Presidente Reyes.

«General …..» lo que a continuación dijo el topógrafo, que estaba  trabajado en la Misión Militar de Cartografía liderada por el Ingeniero Vergara y Velasco, cayó con el peso de una tonelada de carbón mineral en la sala de mapas.
» General, en todo el centro de La Mina está la iglesia de la Santa Virgen de La Concepción y la Plaza Consistorial de Valledupar».

Ya se veía Reyes envuelto en discusiones interminables  con el Arzobispo bogotano, acerca de La Fe, el modernismo, la modernización del país y la imposibilidad de tocar un solo décimo de la casa del Santo Ecce Homo.

«Con la Iglesia nos topamos….» sentenció antes de ordenar lo que ya Isaac sabía porque el Presidente consideraba que «en asuntos tan sensibles, Jorge, antes de ponernos a especular, es mejor tener certezas y si de aquellas sale que la pelea es perdida, mejor guardar el secreto y pretender que aquello nunca ha sido»

Una vez más, en la modesta pensión del francés Morin, mientras revisaba datos ayudado por el topógrafo militar- Reyes confiaba más en ellos que en literatos- Jorge Isaac tenía la certeza del trabajo que había hecho y resentido su orgullo pensaba para sus adentros: «increíble que una decisión de Estado, dependa de un santo de palo».

En Alemania van tumbando todo

Aquí en Barranquilla se ha impedido que destruyan varias iglesias para darle paso “al progreso”. Monumentos son respetados. No se admitió que se demoliera el Teatro Amira de la Rosa “para hacer uno nuevo”.

En cambio en la Alemania del pleno Siglo XXI suceden cosas aberrantes como las siguientes:

El objetivo es permitir que la compañía energética alemana RWE, propietaria del parque de centrales de carbón más grande de Europa, pueda extraer más lignito de la planta cercana de Garzweiler. El lignito, un carbón muy contaminante pero barato, necesita grandes superficies para ser extraído porque no se encuentra en profundidad. Immerath se convirtió en un pueblo fantasma en 2013, cuando 900 habitantes fueron transferidos a un nuevo pueblo en la municipalidad de Erkelenz, en Renania del Norte-Westfalia, en el marco de un gran plan de traslado que afectó en total a 7 mil 600 habitantes de la región. El pueblo Immerath-Neu (Nuevo Immerath) recuperó gran parte de lo que había en el original, pero la iglesia fue «desacralizada» en 2013 y los habitantes no lograron impedir su demolición. El carbón, que todavía representa el origen del 40 por ciento de la electricidad consumida en Alemania, sigue siendo considerado indispensable a pesar del «giro energético» decidido en 2011 por el gobierno, que prevé abandonar la energía nuclear en 2022.

 

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