Fue la primera reina de las fiestas del Dios Momo.
Por: Francisco Figueroa Turcios
La historia de vida de Hortencia Pérez parece que fuera extraída de los cuentos de hadas. Hija de un padre rico (Rubén Pérez Olmos) y una madre pobre (Cástula Ortega). Su padre los abandonó cuando sus hijos era muy pequeños. A su madre, Cástula, le tocó luchar fuertemente la vida para salir adelante con sus cinco hijos (María, Ruby, Luz Marina, Hortencia y Marcos Fidel). Lavaba ropa por día a los ricos de Corozal (Sucre).
«Estoy orgullosa de mi madre. Fue una luchadora de la vida. Dentro su pobreza nos sacó adelante», resaltó Hortencia.
Jamás pasó por la mente de Hortencia Pérez ser reina del carnaval de Corozal. A finales de 1966, cuando el abogado barraquillero William Araujo comenzó a gestar el movimiento para darle vida al carnaval de Corozal, los directivos del comité del barrio San Francisco pusieron los ojos en la joven Hortencia Pérez. Muchas de sus amigas le decían: «tú serás la reina». Hortencia tiene intacto los recuerdos de su designación como reina.
«Me ponía brava cuando alguien insinuaba que sería la reina del barrio San Francisco. Yo mejor que nadie conocía la situación económica de mi mamá que debía lavar ropa a los ricos de Corozal todos los días para podernos mantener. Mi tío Sergio Barboza, que era el presidente de la junta directiva del comité de el barrio San Francisco, llegó a la casa de mi mamá y le dijo a ella: ‘Hortencia será la reina de San Francisco’.
Por respeto a mi tío, quien también fungía como mi padre, no me tocó otra alternativa que aceptar la designación», recuerda Hortencia Pérez, 50 años después de haber ganado el reinado del carnaval de Corozal.
Colectar fondos
Hortencia reconoce que desconocía sus atributos físicos, porque en su casa no había un espejo donde ella pudiera admirarse.
Al aceptar el reto de ser la reina del barrio San Francisco, la joven corozalera de 16 años de edad tuvo que recurrir a su talento para colectar fondos para comprar el vestuario que luciría en las diferentes presentaciones en la Fiesta del dios Momo 1967.
«Salíamos a los diferentes municipios del departamento. Con un millo iba bailando de casa en casa de los ricos de Sincelejo, Betulia, Since y Corozal. Cuando terminaba de bailar yo les tiraba un pañuelo blanco. Ellos envolvían la plata y me lo devolvían. Así fue que pude comprar los vestidos para la temporada carnavalera», reseña.
Continúa vigente
Ser reina del carnaval le cambió la vida. Está en el corazón de todos los corozalero, no sólo por ser la primera reina, sino por su simpatía y humildad.
«Ser reina del carnaval marcó mi vida. Sigo vigente en la memoria de todos los corozaleros. Año tras año me invitan a participar en algún evento relacionado con esta fiesta por lo que me reconforta espiritualmente el saber que marqué un hito en el carnaval de Corozal», señala Hortencia Pérez.
En el año 1967, cuando fue elegida reina del carnaval de Corozal, cursaba quinto elemental. Hoy en día trabaja como asistente del odontólogo Eduardo Barboza. Soñó con ser docente, pero Remberto Gómez, su esposo, le cambió el libreto. «Yo hice examen de admisión en la Escuela Normal de Corozal. De 60 aspirante mujeres solamente pasamos 3 estudiantes. El rector Luis Almanza le rogó a Remberto que le permitiera estudiar, pero él no aceptó. Fue un sueño frustrado en mi vida», reconoce Hortencia Pérez.
Tiene cuatro hijos que le dieron un vuelco total a su vida, llenándola de alegría y se constituyeron en el motor para alcanzar las metas trazadas siempre orientada por esposo, Remberto y su familia.
«Luis Rubén Gómez, médico; Remberto Manuel, ingeniero de petróleos, trabaja en Halliburton, en Argentina; Ernesto Alonso, administrador de empresas, labora en Leasing Bancolombia en Barranquilla; y María Andrea, terapeuta ocupacional, trabaja en Asalud en Corozal. Son mis hijos que son razón de mi vida», reseña Hortencia Pérez… Parece que el tiempo se hubiera detenido en su reinado.