El 1 de septiembre de 1972, en Múnich, Helmut logró la primera presea para el país en unas justas olímpicas (Serie: historia de una hazaña).
Las coincidencias de la vida, Helmut Bellingrodt ganó la primera medalla olímpica en Alemania, el país de donde nació su madre, Anneliese Wolff y su abuelo paterno, Friedrich Bellingrodt: ambos nacieron en Hamburgo.
Friedrich Bellingrodt acaba de prestar el servicio militar en Hamburgo, Alemania, cuando a las seis de la mañana leía plácidamente la prensa, y le llamó la atención el aviso en el periódico Die Zeit: «Multinacional necesita personal para trabajar en Maracaibo, Venezuela». Apenas culminó de leer la prensa, tomó una ducha rápida y a duras penas alcanzó a comerse un sándwich con un jugo de naranja, ya que salió presuroso a la miscelánea a comprar un formato de hoja de vida para llenarlo y enviarlo al apartado que en el aviso anunciaban.
A los cinco días Friedrich recibió la noticia que había sido seleccionado en el personal que trabajaría en Maracaibo. A los quince días ya estaba en el nuevo continente, en territorio venezolano y gracias a su excelente labor fue ascendiendo de cargos .Se casó con Albertina Ortega, oriunda de Maracaibo, Venezuela.
Friedrich, decide renunciar del trabajo y con los ahorros que tiene emprende la aventura de comerciante en Barranquilla. Vivía en la Calle San Juan entre Progreso y California,(hoy 20 de Julio), cuando nació Ernest Bellingrodt , padre de Helmut. Ernesto, viajaba de vacaciones a Alemania, más exactamente a Hamburgo,.. allá se enamoró de Anneliese Wolff. Del matrimonio Ernesto Antonio Bellingrodt y Anneliese Angela Wolf tuvieron cuatro hijos: Hans Peter, Helmut Ernesto , Helga María y Horst Federico.
El tiro le llegó por influencia de su padre, Ernesto Bellingrodt, quien desde los años cuarenta del siglo pasado fue uno de los pioneros de este deporte en el Club de Tiro Barranquilla.Primero fue el mayor, Hans Peter, quien empezó a practicar en los polígonos de la Policía Nacional; después, Helmut; más adelante, Horst, y finalmente Helga, quien, empero, sólo llegó a una pre-selección Atlántico para un campeonato nacional, y se olvidó de este deporte.
Helmut, asumió el tiro como práctica deportiva y empezó a disparar armas de fuego calibre 22 en posición de tendido, a 50 metros de distancia y luego pasó al tiro al blanco móvil o tiro al jabalí, modalidad con la que ganó las dos medallas olímpicas, la primera en Múnich 72 y la segunda en Los Ángeles 84.
Transcurrían los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, cuando este ilustre hijo de Barranquilla y por ese entonces estudiante de arquitectura con apenas 23 años, sorprendió a propios y extraños al disparar 60 tiros alcanzando 565 puntos sobre 600 que le significaron la medalla de plata en la prueba de tiro al jabalí. El oro quedó en poder del soviético Lakov Shelezniak, quien hizo solo cuatro puntos más que Bellingrodt.
Para Helmut, tiene un gran significado ser el primer deportista colombiano en subirse en podio en los Juegos Olímpicos. «Significa que estoy y estaré para siempre en la historia del deporte colombiano como el primer medallista olímpico en nuestro país. Es el premio a la constancia, la disciplina y el trabajo” resalta Helmut Bellingrodt. El tiempo pasa volando hacen 50 años de la gran hazaña de Helmut.
