El involuntariado no es un concepto tan común como el voluntariado. Los que realizan labores sin pasar cuenta de cobro, revelan que hay ganancias más allá del factor monetario. ¿Qué ocurre con los involuntariados?
Por Jairo Alonso Castañeda
Federico refunfuñaba porque su jefe lo hacía quedar una hora más. Al salir manifestó: “si me gustara lo que hago, no cobrara ni la hora extra, ni el sueldo”. Y el eco quedó en mi inconsciente hasta conectarlo al voluntariado que hicieron varios jóvenes en los Centroamericanos. Algunos diarios publicaron sus testimonios del por qué lo hacían: cuestión de aprendizaje y crecimiento personal.
Te quitas el sombrero ante toda persona capaz de hacer algo que tú no harías, sobre todo si se trata de una acción incómoda. ¿El Ego funciona por honor y no sólo por remuneración?
A Mario le informan en su oficina que a partir de mañana no hay con qué pagar salarios y le proponen hacer un voluntariado mientras la cosa se compone. ¿Qué harías en su pellejo?
Sé que saldrías corriendo a buscar otro trabajo ya que las cuentas no esperan y “de aire no se vive”. No trabajarías gratis en una empresa en donde estuviste recibiendo una contraprestación económica. Otra persona con elevada consciencia, en ese caso, pensaría: “Si estuve con ellos en las buenas, ahora voy a darles una tregua mientras pasa la catástrofe”. No tienes certeza de cuánto será el plazo, sin embargo prevalece la intención de ponerte en los zapatos de los que por mucho tiempo no te fallaron, y colaborar hasta donde puedas. Alguien con ese perfil sería candidato a próximo Dalai Lama ¿cierto? Como alguien que acepta seguir casada con su pareja en situación de discapacidad, aunque ya no tenga cómo satisfacerla sexualmente.
Trabajarías gratis en lugares en donde percibes altas probabilidades de evolucionar y cobrarías una cifra impagable en sitios en donde no. Desempeñas funciones sin cobrar a cambio de mejorar tu experiencia. Conozco a más de uno que aceptaría realizar los oficios domésticos en la casa de su artista favorito, mientras en su casa no lavan un baño. Todo por mantener contacto con una atmósfera inusual: un entorno enriquecedor. Julia le ofreció a una amiga postularse como voluntaria para ayudar a atender a su bebé. El nacimiento del suyo está a la vuelta de la esquina y la idea es adelantarse a situaciones que pronto vivirá.
Hace 5 años Michael decidió aceptar el voluntariado en una empresa sin presupuesto para pagar un consultor de métodos. Lo hizo por 6 meses y allí encontró la oportunidad de poner en práctica ideas que en otros lados (un involuntariado) no le hubieran permitido y que, a la larga, tuvieron éxito. La teoría ajustada con una dosis de ingenio para plasmarla sin miedo.
“Con lo que aprendí en ese voluntariado voy a hacer capaz de emprender tal proyecto, de cumplir equis sueño”, Cuando sales de la rutina, descubres habilidades que en condiciones habituales no habrías identificado. Con un rol de voluntario: Desarrollas la compasión, la creatividad, adquieres otra perspectiva que contribuye al incremento de sabiduría.
Y los que realizan labores de involuntariado también tienen forma de crecer, los voluntarios no son los únicos. ¡Por la carrera de la satisfacción!
