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Hace 40 años Colombia recibió un noticionón, Gabriel García Márquez Premio Nobel

Hace 40 años el 21 de octubre de 1982 se produjo una gran noticia que le dio la vuelta al mundo: El colombiano Gabriel García Márquez ganó el premio de literatura, es el primero y único premio Nobel en literatura que alcanzado Colombia, ganado por el cataquero de la región caribe. Al no haber sido por su  decisión de seguir su vocación al pie de la letra, Colombia no tuviera la fortuna de contar con un galardón de NOBEL,   Ya se sabe otro premio Nobel es de la paz que ganó el expresidente Juan Manuel Santos .  

  

Gabo visto por TURCIOS.

  Colombia tuvo uno de sus días más felices. Bueno, así lo recuerdan muchos. Y así también lo confirmaban los noticieros, los periódicos y la radio del momento. Y no es para menos: despertamos con la noticia de que Gabriel García Márquez había ganado el Premio Nobel de Literatura.

“Ese día el país se alborotó de júbilo desde las seis de la mañana con la noticia de que Gabriel García Márquez había ganado el Premio Nobel de Literatura. La decisión de los 18 jurados vitalicios de la Academia de Letras de Suecia había sido unánime. Las reacciones de satisfacción se dieron en cadena en todo el mundo. ¡Urgente, urgente. García Márquez Premio Nobel de Literatura 1982!, decían las casi 350 emisoras que operaban entonces en el país”. Son las líneas que escribió Ramiro Guzmán Arteaga para Colprensa y que salieron publicadas en el periódico El Colombiano.

“Exactamente a los 40 años de edad, el colombiano Gabriel García Márquez se convirtió en el más descollante miembro del que entonces fue considerado como el exclusivo club de los escritores latinoamericanos. Lo que se conoce desde entonces como el boom de la nueva narrativa universal.

A pesar de que antes había escrito y publicado “La hojarasca”, “Los funerales de la Mamá Grande” y numerosos cuentos, su Ópera Prima que lo lanzó a la fama mundial fue “Cien años de soledad”, que le cambió la vida, para bien o para mal, por siempre y para siempre. Para bien, porque a todo ser humano, por muy resentido o amargado que sea, le gusta la fama y el dinero. Y para mal, porque, en el fondo, Gabo, apelativo con el cual lo llamaron desde niño familiares y luego amigos y seguidores, era un ser solitario y pensativo.

Rafael Sarmiento coley, con el maestro Gabo

Siempre declaró ser un hombre tímido. Lo cual le granjeó el concepto, algo erróneo, por cierto, de que era una persona engreída y vanidosa. Al revés: era un mamagallista de tiempo completo y a quienes más solía hacerles pilatunas era a sus propios colegas periodistas. Travesuras que les hizo hasta después de muerto. ¡Venirse a morir un Jueves Santos cuando él sabía que ese día era descanso para casi todos los periodistas colombianos y del mundo católico! Por eso, aunque los medios estaban como jauría esperando su muerte, se cogió a casi todo el gremio con los pantalones abajo. ¡Ahí está el Gabo pintado!” recuerda el director de La cháchara Rafael Sarmiento Coley

El mismo Guzmán cita a la agencia de prensa AFP, que informaba al resto del mundo la noticia de último minuto, y que aún sigue recordando como si hubiese sido ayer. La protagonizaba un escritor nacido en Aracataca, Magdalena, al que habían honrado con la mayor distinción de las letras desde Estocolmo, Suecia. Líneas seguidas, Guzmán hace alusión al gran noticionón agregando que “sin exageración, Colombia se convulsionó. Las gentes copan los sistemas telefónicos y unos y otros se encargan de sorprender a sus amigos en el país y el exterior con la buena nueva”.

“Los ganadores de años anteriores, incluidos de otros continentes, exceptuando un poco a Pablo Neruda (1971), habían pasado casi desapercibidos, solo se habían sentido en círculos literarios, académicos e intelectuales. El de Gabo no, pues pasó los límites de la intelectualidad. El Nobel se sentía en las calles, en los mercados, en los parques, en los prostíbulos; los taxistas en Barranquilla hacían sonar sus pitos como cuando el Junior gana un clásico. Y cuando los taxistas en Barranquilla hacen sonar sus pitos, espontáneamente, sin consultarle a nadie, es porque el homenaje es merecidamente popular”.

in mayores pretensiones ni alardes, Gabo reconoció su premio, el de todos; más algarabía hacían sus coterráneos. Se enteró en su casa de México, como él mismo lo detalló en su momento. La noticia lo sorprendió muy temprano, cuando se disponía a trotar luego de que lo llamara un amigo desde Estocolmo al teléfono de su residencia. Para esa época ni siquiera se vaticinaba la creación de los smartphone. “Permítanme primero felicitar a los colombianos porque ya tenemos Nobel, les dijo a los periodistas que empezaron a llegar a su residencia y con quienes terminó emparrandado”, recuerda Ramiro Guzmán en su texto.

Para Gabo, según los comentarios periodísticos del momento, el premio era importante en la medida en que aumentaba nuestra posibilidad de influir a favor de los Derechos Humanos en América Latina. Él mismo había sido víctima de la violación de derechos, en razón de sus posiciones políticas de izquierda y su actividad generosa y humanitaria, por las cuales se vio obligado a salir del país tras ser informado de que se estaba fraguando un atentado en su contra.

Preparativos para ir a Estocolmo. Tratándose de que además de colombiano, Gabo era costeño, la algarabía en el país conmocionaba, haciendo eco en todo el mundo. Esa misma algarabía y tono de fiesta nacional sería llevada a Estocolmo, donde el 10 de diciembre, finalmente, fue la entrega del magno e inolvidable galardón.

En el espacio radial la buena nueva también se escuchó por todas las estaciones. Juan Gossaín no fue el primero en contactar a Gabo, quien fuera su compañero de labores en EL HERALD0, pero sí fue el primero en comunicarse con la mamá del ganador, Luisa Santiaga Márquez, a través de los micrófonos de Caracol Radio. La contactó en el teléfono de un vecino.

“Mijo, estamos muy contentos y ojalá y este premio sirva para que me arreglen el teléfono”. Estas fueros las primeras palabras de doña Luisa, tan mágica y real como la obra de su hijo.

Ante  esa  chiviada, como lo dijo el mismo Gabo, esa conversación quedó en la memoria de más de uno. Igual dijo el escritor sobre el saludo que le dio el conservador Belisario Betancur. “El Presidente resultó mejor que cualquier periodista colombiano, pues fue el primero en llamarme esta mañana para congratularme. En el terreno intelectual no hubo un solo pronunciamiento en contra”.

Luego le tocó atender a un sinnúmero de periodistas. La página web aviacionyturismo.com registra entonces que la primera entrevista de Gabo tras conocerse el anuncio de su premio la hizo el escritor y periodista tolimense Germán Santamaría, enviado del periódico El Tiempo a México.

A esta ola de felicitaciones también se unieron las del poeta español Jorge Guillén, que dijo emocionado desde España “yo he dicho mil veces que se lo merecía”. El maestro argentino Jorge Luis Borges, que murió sin que le fuera otorgado el Nobel, expresó que la entrega del premio a García Márquez “es todo un acierto”.

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