Lástima que las nuevas generaciones no hayan tenido la fortuna de conocer a “Cantinflas”.
Por :Victor Herrera Michel
“Cantinflas” tomó su nombre porque así le dicen en México a aquel que habla mucho y no dice nada y porque tenía la capacidad de ridiculizar lo que parecía ser lo más serio. Son anecdóticas sus inesperadas salidas ante cada situación y también sus discursos llenos de reflexión profunda aunque en términos demasiado simpáticos.
No obstante que murió hace más de 25 años hoy parece que viéramos personificada su figura en varios de los representantes de éste gobierno.
Empezando por el propio presidente Iván Duque al principio con la mediática “ayuda humanitaria” a Venezuela – descalificada como tal por la propia Cruz Roja – que terminó siendo una infructífera farsa de pocos camiones llevando alimentos sin rumbo fijo en la frontera colombo venezolana. También cuando presentó, con suprema seriedad, ante la Asamblea General de la ONU –a la cual asistía por primera vez y en la que, curiosamente, estuvo “Cantinflas” en una de sus películas– el dossier de unas fotos que suponían la presencia de las Farc en Venezuela y que resultó un fiasco.
Nos hacen recordar aquella frase del cómico mexicano: “…Ahí está el detalle…que no es ni lo uno ni lo otro…sino todo lo contrario…”.
Pero el remate de toda la actuación tiene que ver con el episodio de Uber y la manera como el gobierno ha tratado de justificar lo injustificable. “Cantinflas” hubiera explicado mejor como un presidente que ha basado su plan de gobierno en el Emprendimiento, la Tecnología y la Economía Naranja hasta el punto de haber creado, hace pocos días, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación se oponga precisamente a ella. Y cómo una empresa que se dice que es ilegal se encuentra registrada formalmente y pagando impuestos.
Además de que constituye un mal precedente ante el mundo, que avanza a pasos agigantados en materia de tecnología, automatización e inteligencia artificial, en este caso de Uber (y mañana puede ser Airbnb, Despegar, Rappi, Didi, Neflix, etc.), a nuestro entender, lo que resulta más grave – independientemente de monopolios y multinacionales – es la violación al sagrado derecho a elegir de los colombianos que debe contar siempre con la debida garantía constitucional, legal e institucional
@vherrera