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Fuera el Rey de España, ¡Viva el Rey!

Señoras y señores, Don Juan Carlos ha abdicado al trono de España. Su hijo, el hasta ahora Príncipe Don Felipe de Borbón, sería el heredero. Parece un cuento de hadas, pero es la realidad actual de los españoles.

Por Jorge Sarmiento Figueroa, con apoyo de Paula Romero González

Foto de protestas por: Paula Romero González

España vive en alta tensión por la crisis económica que atraviesa desde hace poco más de cinco años. También vive agitaciones políticas que se expresan de manera rotunda con las amenazas de secesión de regiones como Cataluña.

Por eso, la historia de la abdicación del Rey Juan Carlos, comunicada esta semana por el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, parece salida de un cuento de hadas en la que el pueblo goza de manera infantil con la vida de sus monarcas y así se libera de su tediosa y dura realidad.

Rey Juan Carlos de España

Pero aunque su hijo, el Príncipe Felipe de Borbón, es querido por los españoles como un símbolo de la más pura sangre azul, las cosas no pintan fácil para el posible heredero que se enfrenta a uno de los momentos más álgidos, no solo por el desprestigio en el que ha caído su familia real, sino por el entorno de conflictos, desacuerdos y decepciones en que se encuentra en general la sociedad española.

El diario El País, el más importante de España, argumenta en su editorial que aunque «el cambio se efectúe en plena normalidad no significa que don Felipe de Borbón herede una situación plenamente estable y tranquila, ni que la institución monárquica goce ahora de general reconocimiento. Al contrario, España atraviesa por múltiples problemas, desde la desafección de una parte de la ciudadanía hacia los resultados del sistema institucional existente, hasta la amenaza secesionista en Cataluña».

Un Rey para la democracia

El dictador español Francisco Franco (derecha) en desfile militar junto a Hitler.

Don Juan Carlos asumió el reinado en 1975, al final de la dictadura de Francisco Franco. Había sido tal la oscuridad de la época dictatorial, que el Rey asumió el poder quitándose varias de las atribuciones absolutas que se había otorgado Franco. De esta manera, luego de la muerte de este último, aunque a la luz de la historia política suene paradójico, el reinado de Juan Carlos dio entrada a la democracia en España.

Su habilidad y prudencia dieron al Rey una imagen de reconocimiento y prestigio entre sus súbditos, así como en el plano internacional. No obstante, en los últimos años esta imagen se vino en picada por los escándalos propios y de su círculo íntimo familiar, razones que pudieron pesar junto con el estado de salud del monarca para tomar la decisión de abdicar.

La imagen de un monarca del siglo XXI asesinando por placer elefantes en África, en un safari al parecer pagado por su amante, de lo cual salió con una fractura en el cuerpo, dieron al traste con todo lo que había construido el Rey y terminó por hacer reaccionar a una sociedad española que es la que al fin y al cabo paga la manutención de su monarca, a pesar de la bancarrota generalizada.

Después del reinado de Juan Carlos

Príncipe Felipe de Borbón

El sucesor de Alfonso XIII en la línea del trono, al parecer había tomado la decisión desde principios de enero de este año y de esta ya conocían el Presidente del Gobierno y los Jefes de los Partidos nacionales. «El Estado debe hacer frente a una aguda situación económica, política y social para la que el mismo Rey considera que su figura no es lo suficientemente fuerte para asumirla en estos momentos. Su ideal es cederle la corona a su hijo, Felipe de Borbón», señaló Paula Romero González, periodista de Lachachara.co en España.

Españoles salen a la calle tras la noticia de la abdicación del Rey. Foto por: Paula Romero González.

Según informes desde la península ibérica, los partidos políticos de izquierda como el Partido Podemos, que ha obtenido cinco diputados en las recientes elecciones para el Parlamento Europeo, han planteado que se haga un referendo. La última vez que se usó esta figura democrática para la toma de decisiones colectivas fue tras la muerte de Franco. «Estos Partidos suponen que casi un siglo de dictadura y monarquía han dado la oportunidad de tiempo a la ciudadanía para reflexionar y promover un cambio, razón por la que proponen una constituyente con participación ciudadana para decidir si se quiere continuar en monarquía o en una república», informa Romero González.

Sin embargo, los medios de comunicación más importantes de España, como El País o TVE, mantienen un discurso pro monárquico exaltando la figura de Don Juan Carlos y de su hijo, el Príncipe Felipe de Borbón, procurando extender la tradición de realeza en el país ibérico.

España y los «sudacas»

Aunque España no goza ya de aquel nivel imperial que tuvo, por ejemplo, en la época del rey Carlos V (Soberano de América, entre otros continentes), sus estrechos vínculos con Suramérica convierten en noticia relevante la abdicación de su Rey Juan Carlos. No en vano en España hay en la actualidad millones de suramericanos viviendo, con legalidad o sin ella.

A los suramericanos se les conoce en España con términos peyorativos como «sudacas», relacionando su presencia con la de los trabajos domésticos o de mano de obra pesada. Como «hijos de menos madre», hablando en lengua castiza. Pero con ocasión de la dura crisis económica que enfrentan, los inversionistas españoles han decidido migrar sus capitales hacia este lado del continente, en donde la bonanza de productos mineros y las necesidades en servicios hacen apetecible las dinámicas del mercado. En Colombia hay desde empresas de telecomunicaciones, como Movistar, hasta prestadoras de servicios de agua, aseo y alcantarillado, como Triple A.

«Ellos ahora vienen como reyezuelos o ejecutivos de alto nivel a nuestras tierras, en donde siempre hemos sido abiertos con los visitantes, desde hace más de quinientos años. Por mí los pondría a lavar inodoros, igual que hacen ellos con nosotros», dijo Fernando Vallejo, escritor colombiano radicado en México.

Siendo así, con excepción de la mandada a callar que el Rey Juan Carlos le propinó en público al fallecido Hugo Chávez de Venezuela, o el gesto de falta de solidaridad con el Presidente de Bolivia Evo Morales cuando los Estados Unidos dieron la orden de no dar derecho de aterrizaje a su avión presidencial por la sospecha de que llevaba al espía Edward Snowden, el resto de países del Cono Sur han visto un tratamiento diplomático complaciente, en cabeza del monarca español.

Colombia y Perú, por ejemplo, dos de los países con una fuerte presencia de población en España, ha recibido de este el espaldarazo para que la Comunidad Europea quite el visado a sus ciudadanos interesados en viajar al Viejo Continente. No deja por supuesto de ser extraño y que al mismo tiempo no levante ampollas del pasado el hecho de que fue la misma España la nación europea que impuso hace dos décadas visa a los colombianos para restringir el tránsito por su territorio.

Entre todos estos ires y venires de las relaciones iberoamericanas, que deje su trono un Rey español y se decida pronto una transición hacia el heredero o hacia otro sistema político, se convierte en un asunto para el que Colombia tiene el radar encendido.

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