Icono del sitio La Cháchara

Foto del boxeador Tomás Molinares, obra inolvidable de Pedro Anchila

El pugilista fue retratado atado de mano y pie a la cama en la clínica psiquiátrica Villa 76.

Por: Francisco Figueroa Turcios

Pedro Anchila, sagaz fotógrafo

Pedro Anchila Ferrer, fue un fotógrafo sagaz y ágil, no había misión periodística que no pudiera cumplir. Para él no había obstáculo para guardar en la memoria de su cámara la noticia del momento. Su sagacidad la ponía a prueba en cada tarea fotográfica. Hacía magia para lograr el mejor ángulo de una buena foto.

Sin duda que el gran reto para Pedro Anchila, en su vida como reportero fotográfico fue demostrarle a  Olga Emiliani, jefe de redacción de El Heraldo. que todavía tenía bríos para ejercer la profesión. Olguita, despidió a Pedro, argumentando que él ya no tenía ´fuego en su corazón´ para ejercer la reportaría gráfica.

«El 15 de noviembre de 1988, Olguita Emiliani, me informó que hasta ese día laboraba como fotógrafo en el Heraldo, bajo el argumento que había que darle paso a una nueva generación. Para mi, fue una noticia letal, porque todavía me sentía con bríos para continuar ejerciendo la profesión. Entré en un estado depresivo. Un mes más tarde, reaccione y me propuse demostrarle a Olguita, que todavía tenía cuerda para ratos.

Fui al Diario del Caribe hablar con Estewil Quesada, editor de Deportes, quien había sido compañero de labores en El Heraldo para que me permitiera continuar en mi labor de reportero gráfico y gracía a Dios conté con su total apoyo. Mi meta era debutar en el Diario del Caribe, con una foto periodística que tuviera los argumentos para ser  publicada en la primera página del periódico y además fuera el centro de noticia de la sección de Deportes. Sigilosamente comencé aindagar en las diferentes áreas del deporte cual podría ser esa noticia…cuando surge el tema de Tomás Molinares» reveló Pedro Anchila, cual fue el detonante que llevó a tomar las fotos al boxeador Tomás Molinares en la clínica Villa 76.

La historia de la  fotografía

Bily Chams, Tomás Molinares (padre ) ,Tomás Milinares (hijo) y el psiquiatra Jairo Palacio

Billy Chams convenció a Tomás Molinares para que accediera a someterse a un tratamiento psiquiátrico. Él aceptó con una sola condición: que se mantuviera en secreto. El psiquiatra Jairo Palacio le recomendó hacer el tratamiento en la Clínica  Villa 76, y tanto el médico como el  centro psiquiátrico prometieron total reserva, pero lo que no estaba en los planes, era la astucia del reportero gráfico  que en ese entonces prestaba sus servicio profesionales a Diario del Caribe, Pedro Anchila Ferrer.

Pedro, primero se disfrazó de mujer coqueta, con unas nalgas postizas muy insinuantes que logró embelesar a los porteros de los dos cordones de seguridad que los administradores de la Clínica Villa 76 habían establecido y  llegó a los vestuarios médicos. Allí Pedro Anchila, se disfrazó de enfermera.

Facsímil primera página de  Diario del Caribe

Así, disfrazado de enfermera, Anchila logró evadir los protocolos de  vigilancia que se habían establecido en en la habitación  para proteger a Tomás Molinares.

Cuando Anchila  se percató que Tomás Molinares  estaba sólo le cayó como una pantera a tomar fotos de todos lados, con un paciente indefenso envuelto en una camisa de fuerza, drogado y amarrado con cuerdas a los parales de la cama.
Diario del Caribe sorprendió el  jueves 5 de enero de 1989 a todos lectores con  la foto a cinco columnas en primera página donde estaba Tomás Molinares atado de pie y manos a la cama. Además, le dedicó la primera página de Deportes. Ese episodio lo tiene intacto el ex-campeón mundial. Y no solo lo tiene fresco en su mente, sino que es motivo de rencor contra Pedro Anchila, quien ganó premio de periodismo con esas fotografías.

Tomás Molinares, en la clínica psiquiátrica Villa 76 

“Pedro Anchila, violentó mi privacidad. Violó todos los protocolos de seguridad que amparan a un paciente psiquiátrico. El me hizo un daño. Él me mató. Cuando vi las fotos en Diario del Caribe, intenté suicidarme en la Clínica Villa 76.

Se me incrementó la depresión porque estaba en la picota pública. Saqué fuerza de voluntad para superar esa difícil situación. Yo no lo perdono por el daño que me hizo, fue como cortarle las alas a un ave” relató Tomás Molinares sobre la fotografía.

Tomás Molinares al enterarse del fallecimiento de Pedro Anchila, reconoció que «en su momento cuando salió publicada la fotografía donde apareció  atado de pie y manos a la cama en la clínica Villa 76, sintió odio, pero con el tiempo entendí que ejercía su labor de reportero gráfico y él mostró su sagacidad para logar la primicia» anota Tomás Molinares.

Con ese registro fotográfico Pedro Anchila no solamente se   ganó el premio nacional ´Simón Bolívar´ de 1989, sino que logró demostrarle a Olga Emiliani, jefa de radacción de El Heraldo, que todavía ´fuego en el corazón´ para ejercer la reporteria gráfica con lujo de detalles…

Salir de la versión móvil