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Exhibición de vulgaridad y machismo en el Mundial

Indignación en Colombia por el comportamiento de algunos aficionados en Rusia de la Era moderna

 

Fotos curiosas del Mundial

Un atuendo particular parece un jeque árabe o un descendiente de la dinastía Min que gobernó a la China durante siglos. En todo, caso llamó mucho la atención de estos disfraces. Que  tienen la misma expresión espiritual. Lo que significa que el Carnaval es una catarsis, a la cual hay que enfrentarla saliendo del escaparate. Y no lo confundan con otra cosa. Es que la comunidad de hoy se esconde en muchos escaparates.

 

Todas las aficiones de los equipos participantes en la Copa Mundial de Fútbol 2018 viven los partidos con mucha pasión, pero cuando se preparan para asistir al estadio, ¡a algunos se les va de las manos! Disfruta esta galería de imágenes con algunos de los aficionados más curiosos y especiales que hemos visto hasta el momento por el mundial de Rusia.

Sin duda, un excelente disfraz para que participe en el concurso de disfraces categoría Internacional.

Y como apunte final de lachachara.co tiene como política hacer un periodismo, serio, duro y puro. Lo cual significa que no rechazamos, nos repugnan todo material, escrito, en video recibido en las numerosas redes sociales.

Es un inmerecido, repudiable y fuera de lugar aprovechar las numerosas y distintas oportunidades que ofrecen las redes sociales, no para que usemos la parte negra y chiquitita del cerebro que solo piensa en la lascivia, con lo cual se llevaron por delante la dignidad de la mujer, y del hombre también, porque al recurrir a ese mormo como presunto humor en las redes se están degradando como seres humanos y se ponen al mismo  nivel de los primates. Es decir que quienes hacer ese falso humor en las redes sociales mundo, como lo hicieron los colombianos con las japonesas, y el vivo bobo que llevó el ron camuflado en unos binoculares. Ese es el tipo que tiene el mismo nivel mental del lustrabotas que en  un botellón de Old Park lleva su  chirrinchi comprado en el barrio Las Nieves donde  ‘El Gallo’, o en Bogotá por Barrios tuguriales con calles dañadas por donde no entra la policía.

En Barranquilla en el barrio chino había un mecánico mental que supuestamente hacía chapas y toda dentadura postiza. Resulta que todos los días a las cuatro de la mañana salía con su mochila y unas bolsas de bijao para hacer pasteles, pero primero llegaba donde el jibaro que le vendía la ‘vareta’ (la marihuana). Y luego pasaba por la piedra de doña Obdulia por la media libra de carne bien relajada porque era para asarla al carbón. Cogía su masito de marihuana y lo envolvía bien en la media libra de carne.

Siempre que lo abordaban los patrulleros del cuadrante lo veían como un padre ejemplar y varias vece hasta lo llevaron en moto a la casa.

El hombre se cayó por ganarse un billete fuerte consiguiendo media libra de coca para subirla al palco. “No hay problema. Pero el paquetico con el encargo viene envuelto en carne relajada lista para asar. En efecto el sujeto fue a hacer el mandado donde el jíbaro, sin saber que al tipo de la coca l estaban siguiendo desde hacía ya varios meses y nada que lograban agarrarlo. Hasta ese día que El Piña se fue de Luciano Pavarotti y cantó. Como se acogió al programa de sentencia anticipada y hasta dejó sucios a los ‘pupis’ hijos de papi y mami que dicen que solo así, sabiendo como se gana la vida el pueblo allá en el bajo mundo, y de  esa manera iba entrando donde el cacique político.

Porque “este pechito, el de tu hijo pechichón, va para la Cámara en el próximo debate, claro con el aval de otro político para que no haya problemas de nepotismo ni doble militancia.

A los cuatro días estaba El Piña para que le hicieran un reportaje. Se lo hicieron con entrada en primera y cuatro fotos grandes en donde la habló de lo divino y de lo humano y de cómo había a su “mamacita querida de una muerte segura”.

Ese episodio divulgado ampliamente por la prensa es mal ejemplo de vida y le resta fuerza y calidad humana al tema.

El propio entrevistado deja su dignidad  por el suelo lo mismo que la del periodismo en general que resalta como pilatunas de un héroe las actividades de un vulgar vendedor de drogas.

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