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Estudiantes de Inem y Caldas, no más peleas

En la clausura del proyecto ‘Semillas de Esperanza’ de la Gobernación del Atlántico, mil jóvenes dijeron sí a la paz. 

 Por Chachareros 

En honor a la verdad, no son los estudiantes de los colegios Inem y Caldas los generadores directos de los enfrentamientos históricos de estos dos centros escolares ubicados en jurisdicción de Soledad, en la vía al aeropuerto Ernesto Cortissoz, cerca del Sao del Hipódromo.

El programa Semillas de Esperanza ha focalizado su mayor esfuerzo en los colegios Inem y Caldas. El esfuerzo ha dado buenos resultados.

Eso es lo que afirman los personeros Andrea Castillo (del Francisco José de Caldas) y Eloy Cantillo del Instituto Nacional de Educación Media (Inem) Miguel Antonio Caro. “Esos bonches los vienen a originar personas ajenas a nuestros colegios por motivos que no conocemos a fondo”, señala Andrea Castillo.

Seguidamente de los dos colegios citados está el Nuestra Señora de Fátima, que es donde estudian los hijos de los integrantes de la Policía Nacional en esta sección del país. Y, según servicios de inteligencia de dicha institución, que han hecho seguimiento a esta situación que en el reciente pasado causaba alteración del orden público y hasta bloqueo en la vía al aeropuerto, podría tratarse de pandilleros que van a provocar a estudiantes de cualquiera de los dos colegios.

Podría tratarse de un claro caso de matonismo urbano por parte de jóvenes resentidos sociales, o simples pandilleros que tratan de marcar territorio para imponer su ley.

Al inicio de estas peleas, las comunidades de profesores, directivos, padres de familia y estudiantes de las dos instituciones pensaban que eran rencillas entre escolares de ambos colegios. Pronto descubrieron que eran personas ajenas a las dos comunidades escolares las que llegaban a buscar pleito. A veces, como eran personas acostumbradas al matonismo, golpeaban de manera salvaje a un estudiante de alguno de los dos colegios. Entonces los demás compañeros del estudiante agredido entraban a defenderlo y de inmediato venían otros pandilleros y se formaba la chambra colectiva.

Los estudiantes se defienden

Frente a esa situación, los estudiantes de ambos colegios, con la estricta colaboración de los rectores, directivos y la Policía, han instalado cámara y han designado equipos para filmar al instante cuando surge el problema. De esa manera han sido identificados los buscapleitos. No son de ninguno de los dos colegios. Son desadaptados. En muchos casos drogadictos. Jóvenes que no tienen afecto. Que ni siquiera tienen hogar. Quizás también los invada la envidia al ver a aquellos muchachos y muchachas bien uniformados y disciplinados, formándose para un futuro generoso. En cambio ellos, los buscapleitos, piensan que, a ellos, a ellos, lastimosamente los espera la cárcel o el cementerio a muy temprana edad.

Se llegó a descubrir casos en que fueron capturados buscapleitos ajenos a los dos colegios, que habían comprado uniformes de uno de las dos instituciones para colarse entre los demás estudiantes a la hora de la salida para buscar pelea a cualquier estudiante de menor formación física para golpearlo.

Lo bueno viene ahora

En todo caso, y esto es lo más importante, la comunidad estudiantil de los colegios Inem Miguel Antonio Caro y Francisco José de Caldas, le dijeron sí a la paz y la sana convivencia, en el marco de la clausura del proyecto “Semillas de Esperanza” por una juventud bacana, de la Gobernación del Atlántico.

Mil jóvenes de sectores vulnerables del Departamento, se beneficiaron con el proyecto ejecutado a través de la secretaría del Interior y la Fundación para el Desarrollo Integral Profesional (Fundeipro), como parte de la política de inclusión social implementada por la administración Segebre.

Los estudiantes de los colegios Inem y Caldas, hacen parte de la población beneficiada con  estrategias formativas en la conformación de proyectos de vida, talleres de construcción de ciudadanía a temprana edad, prevención y promoción del uso de sustancias psicoactivas, desarrollo de competencias de habilidades educativas y laborales.

El subsecretario de Participación Comunitaria en el Atlántico, Edgardo Mendoza Ortega, calificó como positivo los resultados obtenidos luego de la intervención a la población estudiantil de estas dos instituciones en el marco del convenio “Semillas de Esperanza”.

“Con Semillas de Esperanza se logró integrar a los jóvenes en condiciones de vulnerabilidad, como parte fundamental de un proceso social, donde ellos son los protagonistas”, estimó  el funcionario.

Para  los personeros estudiantiles de los colegios  Inem y Caldas, Andrea Castillo y Eloy Cantillo respectivamente, “Semillas de Esperanza” es un camino fructífero, toda vez que les facilitó  valiosas pautas que pueden aplicar en su diario vivir.

Para Andrea Castillo, el proyecto diseñado por la Gobernación del Atlántico, es la mejor estrategia de intervención que les ayudó a superar las diferencias que existieron entre los estudiantes de las dos instituciones.

Por su parte, Eloy Cantillo, personero del colegio Caldas invitó a toda la comunidad estudiantil a seguir fortaleciendo los espacios de sana convivencia y un acercamiento en paz.

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