Escribir y plasmar en el papel lo que sentimos y vivimos desnudando el alma, es un arte del espíritu.
Conocí a Loraine De Ávila Jiménez en una actividad cotidiana que estábamos haciendo en común, y la necesidad de comunicación del ser humano nos llevó a cruzar unas cuantas palabras y terminamos hablando de escribir, del arte y de la cultura y de otras cosas que nos interesaban. Descubrimos luego que nos unía las ganas de escribir y relatar las vivencias del día a día, para descargar el espíritu por medio de las letras.
¿Quién es Loraine? Ella es una barranquillera, ingeniera electrónica de la Universidad del Norte y escritora de nacimiento. Catadora de atardeceres, amante del arte y los sonidos del mar, coleccionista de buenos amigos y buenas experiencias. Desaprueba el engaño en todas sus facetas. Servidora social en comunidades vulnerables vinculada en Ck Dharma, Kiwanis International. He aquí, uno de los tantos escritos que ha hecho en su joven vida.
Estoy desenamorada de ti
Por: Loraine De Ávila Jimenez
Hace mucho te escribí, diciendo que esta sería la última vez que lo lo haría y aun hoy te escribo una y otra vez, faltando a mi palabra.
Te escribo como si me estuvieras leyendo, te escribo como si lo fueras a leer, te escribo porque para seguir, debo plasmarlo en el papel.
Ayer una parte de mi murió al negar lo que viví, lo que vivimos. Mientras contaba lo que sucedió esa noche, por mi cabeza pasaban una y mil imágenes de lo que fue. Cada detalle, cada caricia, cada beso, todo eso negué, y al negar y guardar, es como si el viento se llevara cada uno de esos recuerdos, me sentí vacía, impotente, engañada.
Ahora, sé que no puedo volar contigo, mucho menos seguir tu vuelo, aunque mis sueños, como bien sabes se irán contigo. Hasta la Luna que un día fue musa de mis letras, hasta la hoja en blanco en mi balcón, hasta el cigarro que nunca encendí, hasta la botella de vino que no abrí, hasta mi cama siente celos de ti. Celos de lo que fue y quedó ahí, todo por la Luna que te entregué, todo por las miles hojas que te escribí, todo por el cigarro que encendimos, todo por la botella de vino que compartimos, todo por tu cama… que un día fue tan mía como hoy,y en ella, ya no hay rastros de mí.
Mi negación, mi dolor y mi sufrimiento terminarán, no aquí, no ahora, no sé cuánto tiempo me lleve, pero así será. Mientras tanto, mi corazón y mis ojos estarán chiquititos, cegados, ignorando, aguantando, ahogando cada letra que vuelva a nacer por ti.
Por los escritos que no terminé, por los escritos que no realicé, por el regalo que prometí y no compré, por la palabra que falté, por la palabra que insulté, por la veces que ignoré, por las veces que fallé, perdón amor.
Como dijo un gran poeta, “porque para escribir de amor, hay que estar enamorado o con el corazón roto y nadie sabe cuál de las dos es peor” hoy yo no le escribo al amor, yo le escribo al desamor porque después de haber amado y no ser correspondido ese amor, eso es lo que queda.
- Loraine De Avila Jimenez