Cinco tulipanes asestó una poderosa naranja mecánica, eclipsando a la generación más exitosa del fútbol español. Sin piedad, Holanda -en especial su ariete Robben-, tomó venganza de la final de la Copa Mundo de hace cuatro años.
Por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor General
El partido de primera ronda que acaba de ganar la selección holandesa sobre la española, cinco goles por uno, le deja en pista despejada para pasar a octavos de final, habiendo superado y con creces al rival más duro del grupo, cabeza de serie y anterior campeón mundial. Pero, además, es la revancha deseada, la impensable.
«Jamás pasó por mi mente hacerle cinco goles a España», confesó en rueda de prensa Louis Van Gaal, técnico holandés. Los ibéricos venían como la selección más galardonada de la última década, con dos Eurocopas en los estantes y el título orbital de 2010; pero ya mostraban cansancio y edad, con jugadores que lo han ganado todo juntos en ligas y torneos de clubes así como en las selecciones de países. Antes de la cita en Brasil, Carles Puyol, su gran toro de casta, pasó factura de retiro, por ejemplo. Iker Casillas, David Villa y Xavi Hernández, juegan sus últimas cartas.
En cambio Holanda llegó renovada y sin complejos, con ansias de clavar banderillas en el equipo que cuatro años atrás los dejó una vez más en la historia como eternos subcampeones.
Arjen Robben todavía recuerda aquel mano a mano con el temible Casillas en el arco, cuando un talón salvador del guardameta le sacó el gol y con él la gloria. Lo tenía presente, lo dijo antes del partido, sin tapujos. Por eso se regodeó esta vez girando sobre Piqué, largando sobre Iker Casillas una vez, dos veces, lo arrastró y lo vio desangrarse suplicando que no le hiciera el semejante golazo que quedará, al menos, como una sensación de que Holanda no tiene aún el honor de campeón, pero ya supo desquitarse aquel amargo vino de 2010.
Robin Van Persie, el capitán de la Holanda de la actual, tiene su capítulo aparte con uno de los mejores goles que se haya marcado en la historia de los Mundiales, una joya de antología que abrió la puerta española para poner a su equipo en camino de los favoritos.
«Los deportistas nunca se dan por vencidos», dijo el «bigotón» Vicente del Bosque a sus muchachos. Habrá que mostrar mucha casta para levantarse en esta corrida que tiene entre sus próximos rivales a la enconada furia chilena.