Los médicos debemos de tratar de recetar menos medicinas y de minimizar sus usos.
Por: Nelson L Turcios
Comenzando en la escuela de medicina y continuando en la residencia y más allá, a los médicos nos enseñan a recetar medicinas. Profesor Ranit Mishori de Georgetown University señala que nos enseñan que medicinas son mejores para diferentes enfermedades; qué antibiótico es mejor para tal infección; cuáles son las dosis apropiadas, cuál es la mejor ruta y frecuencia para administrarlos; cuáles son los efectos secundarios, medicinas y dosis para niños. Existe mucho que aprender y debemos mantenernos al día, recordar viejos y nuevos medicamentos, nombres genéricos, marcas, advertencias, efectos secundarios.
Profesor Mishori agrega que raramente nos enseñan cómo y cuándo suspender un medicamento. Hacerlo no es tan simple como decir: «Deje de tomar esta medicina». Suspenderlo tiene su propio proceso, que requiere habilidad clínica del médico. Habilidad que no es enseñada y apenas es estudiada.
Muy pocos medicamentos deben ser utilizados de por vida y todos tienen el potencial de causar daño. Algunos efectos indeseables incluyen la adicción — especialmente con opiáceos y algunos medicamentos para ansiedad e insomnio. Reducir estos medicamentos debe ser gradual.
Estudios reportan que casi uno de cada cinco pacientes mayor de 60 años toma entre cinco o más medicinas. Sin embargo, casi 90% de estos pacientes estaría dispuesto a descontinuar una o varias medicinas, si el médico lo recomendara.
Ciertamente, muchas medicinas (por ejemplo, medicamentos para depresión, presión arterial alta y esteroides) deben reducirse gradualmente. También debemos reconocer que estamos tratando al paciente, no la enfermedad. Esto significa qué medicamento recetar y cuándo, tomando en cuenta edad del paciente, condiciones de salud y sobrevivencia.
Algunos medicamentos candidatos para reducirlos o descontinuarlos que requieren de juicio clínico incluyen:
- Medicinas para la acidez estomacal: Prilosec, Prevacid, Protonix, Aciphex, Nexium para mencionar algunas y por más de las dos semanas recomendadas, conduce al riesgo de neumonías, infecciones intestinales, fractura de huesos y deficiencia de vitamina B-12.
- Medicinas antiinflamatorias: Motrin, Advil, Indocin, Celebrex, Voltaren para mencionar algunas, pueden causar daños severos a los riñones y sistema gastrointestinal.
- Benzodiazepinas para ansiedad: Estas pueden contribuir al deterioro de memoria, problemas respiratorios, delirio, caídas y otros accidentes.
- Estatinas contra el colesterol pueden causar problemas musculares, deterioro de diabetes, memoria e interactuar con otros medicamentos. Dado que los beneficios de estatinas son a largo plazo, estas son innecesarias para ancianos.
- Antidepresivos tricíclicos. Éstos no son recomendados para ancianos. Efectos indeseables incluyen bajar presión arterial (que contribuye a caídas y fracturas), arritmias cardíacas, dificultad para orinar, sequedad bucal y estreñimiento.
Cómo reducir o descontinuar medicinas eficientemente y con menor posibilidad de daño, continua siendo difícil. Existen más incentivos para recetar medicinas que para descontinuarlas. Los médicos debemos dedicarle tiempo suficiente a pacientes para vigilar la reacción cuando un medicamento es reducido o descontinuado. La importancia de familiarizarse con medicinas que recetamos no necesita enfatizarse más. No olvidemos: Primero, no causar daño.