La reactivación productiva de la Red de Jóvenes de los Montes de María será uno de los tres ejes estratégicos a desarrollar en el año 2015.
Por Francisco Figueroa Turcios
Guillermo Vargas Fernández, Director de la Fundación de Desarrollo y Paz de los Montes de María, tiene claros los objetivos a desarrollar en el presente año, y ha priorizado trabajar con los jóvenes, que son el «talón de Aquiles» de la región, y del país, «porque no están mirando hacia el campo como una alternativa de trabajo». Él mismo Guillermo Vargas es un joven ejecutivo sincelejano que está dando toda su energía, conocimiento y experiencia en beneficio de una de las regiones más bellas de Colombia que muchos jóvenes han dejado de vivir por las secuelas de la guerra y la falta de oportunidades.
Pero la realidad está cambiando y la Fundación que Vargas Fernández dirige tiene todas las herramientas para aprovechar el escenario de paz del país.
El primer nivel de distribución demográfico de la población de los Montes de María entre los 0 y 24 años de edad se encuentra en Morroa, Corozal, San Onofre, Toluviejo, San Juan Nepomuceno, María la Baja y El Guamo. La conclusión de un diagnóstico relacionado con los jóvenes en los Montes de María es que esta población tiene un fuerte incremento en los rangos de niñez y la juventud, lo que hace prever hacia el futuro la garantía de un relevo generacional. También se puede concluir que la región de los Montes de María es actualmente una zona rural envejecida. «En una alianza estratégica con ISA Intercolombia buscaremos brindar las herramientas productiva a la Red de Jóvenes para mejorar las condiciones de vida, acompañándolos en un proceso social con base en los Derechos Humanos y la reconciliación», señaló Vargas Fernández.
Paz territorial y Consejos comunitarios
El segundo eje estratégico en que se basa el trabajo de la Fundación este año es en la paz territorial. El objetivo del equipo dirigido por Vargas Fernández es que la región de los Montes de María tenga desde ahora un programa económico sólido que le permita a los campesinos que están regresando a sus tierras lograr su propia sostenibilidad y vivir por su propio medio. «Ese es el verdadero sentido que Colombia está viviendo de la paz. Si los colombianos pueden vivir de su trabajo, de su tierra, no habrá razones para la violencia», expresa Vargas Fernández. De esta manera, la paz territorial, como la visiona su equipo, pasa por aplicar el modelo renovado de la finca Montemariana que impulsa a la economía campesina. Es, en otras palabras, evitar que el campesino que regresa a su finca no se convierta en un mendigo en su tierra, sino en cultivador activo y emprendedor.