El aumento de adolescentes incursos en faltas y delitos han motivado iniciativas que restringen el tránsito en horas de la noche.
Por: Lexander Loaiza Figueroa – @Lexloaiza
La aplicación de restricciones a la circulación de menores de edad en determinados sitios y en horas específicas, parece ser la solución que han encontrado autoridades de Santa Marta y Cartagena para combatir el creciente índice de jóvenes involucrados en situaciones de riesgo o en la comisión de delitos. Algunos de ellos de suma gravedad.
En entrevista para LaCháchara.co, Vallejo explicó que la iniciativa partió de los operativos y patrullajes que vienen realizando en horas de la noche. En estas acciones, se han encontrado a menores de 12 y 13 años deambulando solos o acompañados de personas que no son sus familiares en lugares de riesgo, y en algunos casos, en grupos donde se ingieren bebidas alcohólicas o drogas.
Dijo que la Policía Nacional ha venido recibiendo denuncias de ciudadanos en las que se señala a grupos de adolescentes protagonizando riñas o actos vandálicos en las comunidades. Vallejo estimó que los menores están involucrados en más del 40% de los delitos que se cometen en la capital del Magdalena.
La Policía propuso a la Alcaldía Distrital de Santa Marta aplicar el toque de queda a menores después de las 11:00 de la noche en otras zonas de la ciudad diferentes a La Equidad, no solo para recudir los delitos, sino para protegerlos a ellos mismos. Esperan una respuesta del gobierno local que ha pedido tiempo para analizar la petición.
Según las autoridades, en algunos de los casos cuando acompañan a sus casas a estos menores localizados en la calle, se encuentran con hogares disfuncionales y en la mayoría de los casos los jóvenes no están escolarizados.
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Para ello la Policía de Infancia y Adolescencia realiza recorridos por diversos sitios de la ciudad para retener a aquellos jovencitos y localizar a sus padres o responsables.
Pero más allá de las acciones represivas, las autoridades llamaron a los propios padres y responsables, «ya que el común denominador en estos muchachos es la pérdida de valores y del acatamiento a la autoridad y que se deben inculcar en los núcleos familiares». Sin eso, reiteran, es muy poco lo que se puede hacer.