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En el homicidio de Maza Álvarez hay ‘gato’ encerrado

Sorprende que un abogado de tanta experticia en la jerga criminalística se paseara por Magangué y las fincas incautadas a Enilse López (alias ‘La Gata’), sin siquiera un escolta con un bolillo. 

Por twiteros/Con respaldo de Lacuartavia.com

Lo primero que analizan los investigadores de la Fiscalía que se hicieron presentes este lunes en Magangué para las diligencias del levantamiento del cadáver de Miguel Segundo Maza Álvarez, abogado barranquillero de 51 años de edad, es la orfandad en que se encontraba la víctima en una zona que sigue en manos de cierto reducto paramilitar, y, peor aún, fungiendo de abogado asesor del secuestre Adelmo Manuel Vásquez Moreno, en cuyas manos están 11 de los bienes incautados a Enilse López Romero , alias ‘La Gata’ y a uno de sus hijos, el exalcalde de Magangué, preso en Bogotá,  Jorge Luis Alonso López.

Miguel Segúndo Maza Álvarez era el hijo único del general (r ) Miguel Maza Márquez, preso en Bogotá por su presunta complicidad en el magnicidio del caudillo liberal Luis Carlos Galán Sarmiento, ocurrido en 1989. La progenitora de Miguel Segundo es la excandidata al Senado Imelda Álvarez.

En tierra ‘caliente’

lEscenario del homicidio , en Magangué este lunes, de Miguel Segundo Maza Álvarez, hijo único del general (r ) Miguel Maza Márquez.

El ministro de Defensa Luis Carlos Villegas confirmó que “Maza Álvarez se encontraba desde el pasado sábado en Magangué (Bolívar), atendiendo, como asesor, un secuestre en un proceso contra el crimen organizado”. ¡Y bien organizado, Ministro!, hasta el punto de que todos sus cabecillas están presos, ‘La Gata’ presuntamente se está muriendo, pero siguen asesinando a personas que ponen las manos en sus bienes.

En esta ocasión el homicidio fue cometido de la manera más sencilla. Un pistolero en solitario llegó en una moto roja, vieja, al depósito ‘Agroinsumos’, donde se compra y vende “insumos agrícolas, abonos, semillas y medicamentos para animales de corral”. Eran las 11:30 de la mañana de este lunes. La calle era un hervidero de gente, bajo un calor infernal.

Miguel Maza Márquez, durante el juicio por el magnicidio de Luis Carlos Galán Sarmiento, ocurrido en Soacha en 1989/foto Gustavo Torres.

El sicario entró al almacén, tranquilo, vio a Maza Álvarez sentado en el escritorio del gerente y le disparó a la cabeza en dos ocasiones. El pistolero sacudió el cañón de su arma, se lo metió en la pretina del pantalón y salió caminando sin disimular una tremenda ansiedad. Miraba para todas partes con los ojos como platos. Llega a la moto, y para su desgracia, el trasto viejo no quiere prender, hasta que al fin, de tanto darle y darle, quema la chispa, hace combustión y, de milagro, le prende y se va zigzagueando por la calle de las canoas y chalupas de los pescadores.

Muy ingenuo o muy confiado

El abogado Maza Álvarez nació en Barranquilla el 7 de octubre de 1954. Siempre estuvo al lado de sus padres. Por lo tanto, buena parte de su vida transcurrió en Bogotá, en donde su padre se desempeñó, por muchos años, como director del extinto Departamento Nacional de Seguridad (DAS).

La Policía y los organismos de inteligencia sostienen que la víctima se encontraba en Magangué desde el sábado. Llegó en un taxi de plaza. Vino con el fin de recorrer los 11 predios y propiedades de los cuales era depositario su asesorado Adelmo Vásquez, entre ellos la finca ‘Las Mercedes’ en jurisdicción del corregimiento del Hénequen, de Magangué, propiedad de Jorge Luis Alfonso López. Uno de los tres hijos de ‘La Gata’, y exalcalde de Magangué.

Sus allegados siempre han dicho, en los últimos cuatro años, que Enilse López Romero «se está muriendo, y tiene que vivir pegada a una bala de oxígeno».

Una de las hipótesis que analizan las autoridades que investigan el crimen es el de un posible asalto. Muy traída de los cabellos tal hipótesis. El pistolero no hizo la menor intención de quitarle a su víctima algo distinto a su vida. Para eso le pagaron.

El mensaje es claro. ‘La Gata’ todavía tiene uñas en predios que fueron su imperio. Además, detrás de Enilse López están vivitos y mandando, aunque sea tras las rejas, su hijo Jorge Luis Alfonso López y su medio hermano Arquímedes García Romero, alias ‘Quimo’, condenado a 15 años de cárcel por varios delitos.

La leyenda negra señala que, en la buena época de los carteles de la coca que manejaban los Rodríguez Orejuela desde Cali por el Pacífico colombiano, y Pablo Escobar y Rodríguez Gacha alias ‘El Mejicano’, esta era una zona privilegiada para Pablo Escobar y, en especial para ‘El Mejicano’, que, entabló una íntima amistad con ‘La Gata’, a tal punto que se asegura que uno de los hijos de la controvertida mujer tiene la paternidad de Rodríguez Gacha, y que por ello tal capo de la mafia colombiana le habría dejado una inmensa fortuna a Enilse López.

No solo por haberle dado un hijo y haber sido su concubina discreta, sino porque le cubría las espaldas con su ejército privado desde cuando ‘El Mejicano’ entraba en la zona en avioneta privada, y lo llevaban por tierra a una ‘Isla Encantada’ en el Golfo de Morrosquillo, en donde el mafioso se tomaba sus días de descanso.

Desde entonces, en toda esta zona de Magangué y muchos kilómetros a la redonda, no se movía una hoja sin el visto bueno de ‘La Gata’.

Para castigar al pueblo magangueleño por lanzar un candidato de lujo de la clase política tradicional, en los primeros años de elección popular de alcaldes, ella lanzó un vendedor de jarabes a quien llamaban ‘Pipelón’, cuyo lema de campaña fue: “para acabar con los políticos corruptos y con ese dirigente alto y barrigón, aquí tienen su ‘Pipelón”.

Una vez en la Alcaldía, ‘Pipelón’ quiso salirse del control de Enilse López, y sus ansias de libertad no le alcanzaron sino para nombrar dos porteros. Dos sicarios en moto lo asesinaron en la Plaza de Sincelejo, cuando ‘Pipelón’ iba de parrillero en otra moto, rumbo a la Gobernación a pedir recursos para reforzar un muro en peligro de derrumbarse, lo que significaba una segura inundación de una inmensa parte de Magangué.

En esas condiciones, sabiendo todo eso, siendo un hombre que al lado de su padre astuto y experto en seguridad debió contar con una experticia criminalística, los investigadores no se explican cómo andaba así tan confiado. Sin escoltas. Sin la más mínima medida de seguridad, sabiendo que esa sigue siendo una zona en donde se mueve todavía la cabeza suelta de una culebra que ha causado centenares de muerto. ¡Y qué culebra venenosa!, aunque esté reducida a una cama en casa por cárcel, aparentemente conectada a un tanque de oxígeno para poder respirar porque sus pulmones están taponados de nicotina, pues era una fumadora compulsiva e incontinente.

La Policía Nacional ofrece 50 millones de pesos a quien brinde información que permita conocer el paradero de los responsables del homicidio. Se garantiza estricta reserva y confidencialidad.

Las investigaciones apenas empiezan. Las autoridades tienen algunas pistas del sicario. Y algunos registros de llamadas recibidas al celular de la víctima. Tal vez con ese rosario de pruebas e indicios puedan llegar a la verdad detrás de este extraño homicidio. Extraño por ser la víctima de una formación tan cercana al hombre que por más de tres décadas manejó la inteligencia investigativa en este país. ¿Y salir por las calles y provincias de Magangué sin escoltas y sin siquiera un cortaúñas en el bolsillo?

 

 

 

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