Pocas veces se respira en el ambiente la gratitud de la comunidad por los buenos servicios de un mandatario.
Por Rafael Sarmiento Coley
Con el mayor de los entusiasmos Elsa Noguera tiene el derecho y el deber de mostrar en cuanto escenario prefiera, de aquí al 31 de diciembre, lo que ha sido su obra en los 1.460 días de su mandato, con todas las vicisitudes que nunca faltan en la tarea del gobernante, momentos de intensa alegría –como los que vivió la Alcaldesa en la noche del jueves en la nueva plaza de San Roque—y sus raticos de llanto, que siempre están en el día a día.
Alex Char, alcalde electo, y el excalde Vicente Noguera Carbonell, padre de la mandataria Elsa Noguera.
En realidad, fueron “208 momentos que transformaron a Barranquilla”, como lo dice su libro de balance, bellamente editado, escrito y dirigido por la propia Elsa Noguera con la comunicadora social-periodista Diana Acosta como coequipera, y la coordinación editorial de Manuel Alzamora Sancibrián, y el apoyo de los catedráticos de la Uninorte Alberto Martínez y Carolina Villamizar, y un comité editorial de lujo: Otto Ruiz Alcocer, Tony Lemus Navarro, Diana Acosta Miranda y Mauricio Mogollón Pinilla; fotos de Luis Miguel Charris (la portada, una de ellas), Willy Neira, Jairo Rendón y Nicolás Santodomingo.
Parques, plazas y mirar al río
Snaider Torres, Yean Carlos Valdiri, John Dairo Núñez, Kevin Senior, eran pandilleros del barrio, hoy son diestros pintores y especialistas del Sena.
No fue casual que para mostrarle a la prensa barranquillera el balance de sus cuatro años de administración, Elsa Noguera comenzara por la recuperada Intendencia Fluvial, que quedó hermosa. Porque era el recordatorio evidente de su esfuerzo vital por lograr que Barranquilla volviera a mirar hacia el río que le dio la vida. Por esas cosas de la vida, durante más de medio siglo la ciudad y sus dirigentes negligentes le dieron la espalda al Magdalena y a sus Bocas de Ceniza por completo.
Recuperar la confianza
Todos quieren abrazar a Elsa. Y Monseñor Tamayo le dije a Alex. «Hijo, que el Santísimo te guíe por el buen camino y aleje de ti el pecado de la soberbia».
La tarea la inició Alex Char, no nos digamos mentiras, más no la terminó del todo. Hubo algunas turbulencias durante sus cuatro años de mandato que no lo dejaron realizar a fondo sus sueños.
Elsa, sin los apuros que por lo general acosan a los mandatarios desde el arranque, contó con la inmensa comodidad de iniciar una tarea en paz, sin demandas a la vista, y conformó un equipo a su real saber y entender. En su mayoría mujeres. Un matriarcado templado, con estrellas que pasaron a las grandes ligas en el gabinete presidencial. Fue “el reino de la mujer”, con uno que otro ‘colado’ como Guillo Polo, Joao Herrera Jr. Miguel Vergara Cabello, Luis Pulido, Ricardo Restrepo, y pare de contar.
Royman Amaya dialoga con los periodistas. Fue uno de los artífices de la recuperación de poblaciones en condiciones de vulnerabilidad.
El resto es un equipo de combate, mujeres, y no solo en el gabinete, sino por fuera de él en todos los rincones en donde el Distrito hizo presencia afortunada, como lo dijo gráficamente Patricia, “quedamos preparadas miles de mujeres guerreras que generan dinero para nuestros hogares”.
Una principalísima muestra de la plena confianza recuperada por la comunidad. Algo que estaba absolutamente perdido en Barranquilla.
Tampoco fue casual que la presentación de su informe lo hiciera Elsa en la Plaza de San Roque, que ella sacó de la nada. Simplemente adquirió unos inmuebles cancerosos que servían de nidos de ratas, cucarachas, malandros, todo tipo de drogos, pandilleros y sexo barato al por mayor. Toda esa podredumbre humana y física fue demolida y convertida en piedra y polvo (polvo físico), para luego hacer un atractivo y bello punto de encuentro para la comunidad. Un sitio amplio, limpio, construido con el moderno diseño de una plaza de cualquier gran ciudad, en donde los antiguos pandilleros hoy muestran sus hermosas pinturas y cuentan sus sueños de convertirse en pequeñas empresarios gracias al apoyo de entidades crediticias con intereses bajísimos.
“La confianza volvió a Barranquilla. Lo hizo de la mano de ciudadanos, funcionarios del gobierno central, organismos multilaterales de crédito y empresarios nacional y extranjeros, que creyeron en los procesos de la ciudad y le dieron el apoyo que estos necesitaban”.
En los cuatro años el empresariado local se disparó, porque creyó en la gestión administrativa. Creció la actividad portuaria. Barranquilla de repente se vio atestada de nuevos edificios y urbanizaciones por sus cuatro costados cardinales.
La avenida al río, la recuperación de La Loma, el Corredor Portuario, la iniciación de la construcción del nuevo Puente Pumarejo (más ancho, más alto, más moderno); la definitiva solución al deficiente servicio de salud pública con hospitales y puestos de atención primara al alcance de todas las comunidades; el 100% de la gratuidad en la educación pública y una amplia cobertura que supera a las del resto de ciudades del país.
Por todo ello Elsa Noguera fue calificada por la firma Cifras y Conceptos como la mejor alcaldesa del país. Tal calificación la hicieron 2.362 líderes de opinión del país.
La brecha social
Muy pedagógica y entretenida la forma en que Elsa Noguera fue presentando su informe en el escenario en la Plaza de San Roque, con una excelente presentadora, Siad Char, cartagenera, delgada, esbelta, con admirable facilidad de expresión.
Sorprendente el túnel de ingreso del público a la plaza llena de silletería, obra del cotizado cineasta Roberto Florez. En cambio el video por ratos parecía de golpe un atropellamiento de una manada de toros salvajes del Oeste Americano. Además, de quinta que tuvieran que recurrir a música comprada por Internet, cuando lo que tiene Barranquilla, la Costa y Colombia es música y músicos de calidad para venderle al mundo. En ese aspecto alguien comentó tras bambalina que todo se debió a las intrigas mediocres de siempre. Víctor Ariza, quien tradicionalmente se encargaba del montaje y sonido, fue sacado a codazos por Carlos Oliveros. Y este, por quedarse con la mayor parte de la torta, atiborró la pantalla de sonidos altisonantes y de músicas lejanas. Y tan sabrosa que es la música de aquí. Imperdonable, Carlitos. ¿Y por un puñado de devaluados pesos? Hombre, no valoras tu propio talento.
En todo caso, es admirable la manera en que Elsa Noguera realizó el trabajo adecuado para cerrar en un gran porcentaje la brecha social en Barranquilla. Que estaba bastante crítica. Había mucha desesperanza, hambre física, falta de oportunidades. El propio Carlitos Oliveros era uno de esos, y encontró un buen enganche para superarse. Las pandillas dejaron de ser pandillas para convertirse, por ejemplo, en pintores, como lo demuestran Snaider Torres, Yean Carlos Valdiri, John Dairo Núñez, quienes, además de pintar, han aprendido en el Sena distintos oficios como soldadores, carpinteros, electricistas. Elsa les cambió la vida. Para ello contó con la sabia asesoría de Roymán Amaya, un maestro en el manejo de comunidades en condiciones vulnerables.
“Todas estas comunidades eran las que conformaban esa inmensa brecha de pobreza absoluta. Hoy están más cerca de un nivel de clase media, por lo menos tienen una vida digna”, según Amaya.
Elsa Noguera logró traerse la sede de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018, después de 68 años de ausencia de estas competencias en la ciudad, lo que, además, significará un descomunal esfuerzo para preparar a miles de jóvenes barranquilleros, costeños y colombianos para estas justas, lo mismo que una cuantiosa inversión económica en alistamiento y reconstrucción de escenarios deportivos y ciudadela olímpica.
A pocos días de finalizar su mandato, muchos mandatarios ya tienen el sol a las espaldas y la popularidad por el suelo. Elsa, en cambio, tiene brillo y la popularidad por lo alto.
Barranquilla, del mismo modo, celebró con un maravilloso programa diverso, el Bicentenario, “la fiesta de todos”, y le hizo un merecido homenaje póstumo al maestro Gabriel García Márquez, el inolvidable Gabo que estudió su primaria en el San José de Barranquilla, vivió aquí su mejor época de aprendizaje y desarrollo literario como integrante del Grupo Barranquilla, hizo el mejor periodismo de su carrera (confesó que aquí aprendió el difícil arte de titular). Tanto apego tuvo Gabo con Barranquilla, que en su obra máxima, ‘Cien años de soledad’, muchos pasajes suceden en esta ciudad y a sus amigos del grupo barranquillero los cita con nombres propios, así como el vallenato Escalona. Es en Barranquilla en donde se le declara a Mercedes Barcha y se concretan sus amoríos. Y es aquí, en la iglesia del Perpetuo Socorro, donde contraen nupcias “hasta que la muerte los separe”. También su novela corta ‘Historia de mis putas tristes’ se escenifica totalmente en Barranquilla; y en su autobiografía ‘Vivir para contarla’ describe los mejores momentos vividos por él en esta ciudad, tan entrañable en su vida, como Cartagena y Aracataca su pueblo natal.
No solo Gabo recibió un merecido homenaje durante esta administración que ya tiene el sol a las espaldas, pero con mucho brillo, no opaco ni triste. También los pioneros de la aviación merecieron ser homenajeados. Para ello fue invitado desde Nueva York, Knox Martin Jr., el hijo mayor del pionero de la aviación en Barranquilla y en Colombia.
Ahora el reto queda en manos de Alex Char. Tendrá que torcerle el cuello a la tesis de que “nunca segundas partes fueron buenas”, y una de las primeras sugerencias para ese logro es que no permita, bajo ninguna circunstancia, que los humos se le suban a la cabeza, ni que las malas compañías lo vuelvan a meter en líos, ni que lo animen a incurrir en indisciplinas indignas.