A sus 21 años, esta joven barranquillera estudiante de Derecho irrumpe con éxito en el mundo de la pintura. La duda es si ella decidirá mantenerse. Elia Sampayo abrió las puertas de sus círculos a Lachachara.co
Por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor general
Pero este año en especial quedó la primera huella artística de Elia Sampayo Meza, una joven pintora que hizo su exposición inaugural con obras dedicadas al Carnaval de Barranquilla, en las que alegorías y figuras emblemáticas de las fiestas se expresan en todo su esplendor de colores y movimientos.
Los círculos de lana
Elia Sampayo impresionó en su primera exposición porque desde su juventud en el arte ha logrado construir un sello particular, que se sintetiza en unos círculos de lana tejidos en varias tonalidades y formas, y que son parte protagónica u armónica en los cuadros. Hay que recordar a los artistas dedicados toda una vida a buscar una identidad manifiesta. Ese sello personal, ese punto de quiebre, ese estilo propio, con frecuencia se logra. Pero hay numerosos casos en que jamás el artista en ciernes llega a encontrarlo.
Para hacer su primera exposición «tuve que hacer un curso intensivo. Diariamente venía un profesor a casa, me dejaba tareas, se iba como a las ocho de la noche y luego yo me ponía a tejer los figurines dos horas más, porque es lo que mayor esfuerzo requiere». Elia no encarga a tejedoras que les hagan los círculos, es muy celosa con ellos porque su propósito es «que las personas que admiren mi arte, así no vean la firma ‘Sampayo’, me identifiquen con solo ver los círculos».
El círculo familiar
Cuando Elia empezó a pintar, le daba pena. «A diferencia de mi mamá, que es extrovertida, yo soy reservada. Hasta hace año y medio nadie sabía que yo pintaba. En mi casa estaban los cuadros y, cuando llegaba alguien de visita, mi mamá se los mostraba y así me hacían encargos. Eso era todo».
Pero su pasión fue creciendo y cada que tenía oportunidad se dedicaba a pintar. Hasta cuando llegó de visita a su casa en Barranquilla la hija del maestro Antonio María Peñaloza, amiga de su madre, y, al ver los cuadros de Elia, exclamó: «¡Ana Dolores!, tu hija ya está para hacer una exposición». Y así lo hicieron. Su madre, que es, en palabras de Elia, su principal crítica de arte, ‘botó la casa por la ventana’ para poner a su disposición a los mejores curadores y darle así el apoyo necesario para que cumpliera con honor su primera cita con el público.
La exposición mediática ha sido notoria, su trabajo despertó el interés de los principales medios y periodistas locales. La presencia de Álvaro Suescún y Óscar Montes en la exposición, y la forma como se expresaron de sus pinturas, llenaron de seguridad a Elia, ya que ve a estos dos personajes como «reconocidos por su sensibilidad artística y su claridad de pensamiento».
El circulo de las Leyes
En este momento el Derecho es lo que la hace feliz. Es estudiante distinguida, representante de curso, trabaja en la universidad, es inductora, auxiliar editorial de la revista científica Universitas (la más importante de Colombia en materia de artículos científicos en Derecho) y escribe ocasionales blogs en el diario El Heraldo de Barranquilla. «Y al mismo tiempo amo la pintura, mucho más si puedo en ella expresar el amor que le tengo a mi ciudad. A mí me identifica el Carnaval y tengo la idea de llevarlo a todos los rincones del mundo con la pintura», concluye Elia. Habla con emoción y abre los ojos como dos platos, como si también quisiera reafirmar con ellos lo que dicen sus labios.
Contraste de círculos
Quizás al conocer más de cerca en el Viejo continente la vida detrás de pintores como Delacroix, Monet, Picasso, Miró, Van Gogh, Miguel Ángel, Rafael, la decisión de los círculos le quede todavía más difícil, ya que estos hombres – y muchas de las mujeres dedicadas al arte – han tenido que trasegar caminos arduos para alcanzar la redención de su oficio. Como artistas verdaderos, han terminado dejando todo lo demás a un lado y a partir de allí su vida la dedican enteramente al «duende de la inspiración», incluso pagándolo con la pérdida de su certeza mundana.
Elia Sampayo lo intuye: «Cuando mi mamá nos dice: ‘vámonos para tal lado en vacaciones’, yo le digo que no, que yo de mi universidad en Bogotá me voy para mi taller en Barranquilla, a pintar, a ensuciarme». Pero con sus estudios en la capital y su actual trabajo como apoyo de juventudes en una campaña política, es poco el tiempo que le queda para pintar.
Era domingo de Carnaval el día que se hizo esta entrevista. Elia confirmaba con hechos lo que dice sobre su pasión artística, porque eran las ocho de la noche y se acababa de bañar luego de pasar toda la tarde pintando en la terraza del penthouse donde vive con su madre y su hermana menor. En vez de irse a la Gran Parada de comparsas, o alistarse para ir a alguna de las fiestas o conciertos de Carnaval, ella todavía tenía algunos manchones azules en el brazo y la nuca, huellas de su dedicación.