La directora de comunicaciones desde hace cuatro años, la amiga, “la mona”. Paola España, la mujer que conoció a Yeison Jiménez como artista, narró a SEMANA detalles inéditos del cantante. Sus regalos, los planes que quedaron sobre la mesa para 2026 y las fotos que no se tomaron. “El día que yo falte”, le dijo en una oportunidad. Por Paola España

Paola España, la mujer que conoció a Yeison Jiménez como artista, narró a SEMANA detalles inéditos del cantante. Foto: SEMANA
Desde que comenzamos a trabajar juntos en 2022, cuando mi amiga Claudia García y su entonces mánager, Fabio Acosta de Vibras Lab, me sumaron al equipo, supe desde el primer encuentro que no estaba frente a un artista más, sino ante un hombre profundamente consciente de quién era, de dónde venía y, sobre todo, hacia dónde quería llegar.
Yeison era servicial en el sentido más genuino de la palabra. Escuchaba, preguntaba, analizaba. Tomaba decisiones propias con una claridad que nacía de su instinto competitivo y de su amor profundo por su carrera. Nunca actuó desde el impulso vacío; siempre lo hizo desde la estrategia, desde el deseo real de crecer, de hacer las cosas mejor, de llevar su nombre y su música a un nivel distinto. Esa ambición no era ego: era propósito.

Tenían planes profesionales para 2026, pero la muerte se le adelantó a Yeison Jiménez. Foto: Cortesía Paola España
Con Yeison, cada día era una anécdota. Tenía cuento para todo, historias de cuando trabajaba en Corabastos, cómo cargaba bultos, terminaba su turno, pedía ropa prestada y se iba a cantar por 50.000 pesos. A menudo hablábamos del libro que queríamos escribir sobre su vida; buscamos editoriales, pero, con el ritmo frenético que llevaba, nunca logramos concretarlo.
Cualquier día podía llamarme o enviarme un mensaje diciendo: “Mi reina, le mandé un regalito, no se vaya a poner brava que es que siento que estamos muy callados”. ¡Y tenga!, la bomba viral en algún lado contando una imprudencia. “Yeison, por Dios, piensa en tus hijos, tu familia, la seguridad de todos. Por favor, cuídate. ¡Esto hay que evitarlo! La gente no olvida, nos van a cerrar la puerta en tal medio o con tal marca”… Él se reía y con el equipo salíamos a tapar su astucia. Aún hoy siento que va a aparecer y va a salir diciendo que se quedó dormido en algún lado y preguntando: “¿Qué es todo ese escándalo?”. Y, fijo, riéndose.

Cada cumpleaños enviaba rosas de agradecimiento, perfumes, chocolates. El año pasado se apareció en una cena a cantarme. ¡Wow! De verdad que era un ser genuino.
“Mona, ¿no se va a tomar una foto conmigo?”, me decía. “Yei, me siento una groupie. Y ya muchos te piden fotos”, le respondía.
“Después no diga cuando le falte”. Y hoy solo tengo algunos videos.
El 31 de diciembre de 2025 hablamos. Estaba a punto de salir a tarima en Cartagena para despedir el año; estaba remilgoso porque todo estaba retrasado y él quería divertirse y disfrutar.
Me dijo: “Mi reina, este 2026 vamos a romperla. Necesito todos sus poderes”. Yo me reía y le contestaba: “Yei, tú eres la estrella, el poder eres tú. ¡Vamos por todo!”. Estaba pleno porque, por fin, había entrado a estudio con Maluma y con esa canción le seguiría abriendo el camino en México y en el mercado US Latin.

Paola España fue especial para Yeison Jiménez, un artista siempre agradecido, genuino y de gran corazón. Foto: Cortesía Paola España
Todos podríamos contar algo diferente sobre Yeison porque fue un aventurero soñador que lo logró todo.
El sábado 10 a las 5:00 p. m. recibí una llamada que cambió al equipo para siempre… Era Juan Felipe: “Pao, la avioneta donde venía Yeison para Medellín al parecer se estrelló. Los estamos esperando en el Country Club para una reunión. Acabo de hablar con Jefferson, y ahora no responde nadie”… Le dije: “Primero vamos a averiguar bien, Juanfe, llamemos a todas las entidades. ¿Ya revisaron la lista de los pasajeros que se subieron?”. Él me respondió: “Estamos en ello”.
Colgamos. Cinco segundos más tarde, las redes estaban invadidas con la noticia. Volvió a llamarme y, con voz entrecortada, dijo: “Son ellos”.

Gritamos, lloramos, y el celular comenzaba a no dejar de sonar por todos los medios preguntando. Ha sido uno de los días más fuertes de mi carrera. De ahí en adelante solo pensaba en Sonia, su esposa; en su chiquis; en su mamá, que tanto amó. Relatarlo aún duele, y haber conocido detalles íntimos del siniestro aún más; esto solo lo dejaré para mí porque duele, duele mucho.
En lo profesional fue audaz, valiente y decidido. No les temía a los retos grandes, los buscaba. Tres Movistar Arena no fueron casualidad, fueron el resultado de años de trabajo silencioso, de disciplina y de una fe inquebrantable en su proyecto. El estadio El Campín fue un sueño cumplido, pero también una declaración: Yeison entendía que su historia merecía escenarios gigantes, porque su mensaje ya habitaba en miles de corazones.
Soñaba con México. Lo decía con ilusión, con respeto por esa plaza y con la determinación de demostrar que su música no tenía fronteras. Trabajó para ello con visión y paciencia, pensando cada paso, cada colaboración, cada movimiento como parte de un plan mayor. Las colaboraciones no fueron simples alianzas musicales; fueron puentes, aprendizajes y nuevas formas de expandir su universo artístico sin perder su esencia.

Yeison Jiménez, número1 de la música popular, murió en un accidente aéreo en enero de 2026. Foto: HERNÁN PUENTES
Pero, más allá de los números, de los escenarios llenos y de los hitos alcanzados, Yeison fue, ante todo, un ser humano íntegro.
Coherente. Leal a los suyos. Valiente incluso en los momentos difíciles. Un hombre cercano, respetuoso de su equipo, consciente del valor de los procesos y agradecido por cada avance como si fuera el primero.
Y hoy, incluso en su ausencia física, Yeison Jiménez sigue hablando a través de su música. Su voz continúa liderando los charts y recordándonos que su impacto no fue pasajero, sino profundo y real.
Más de 40 canciones ingresaron al top 50 de Spotify, confirmando una conexión genuina con el público y una vigencia artística construida con trabajo, verdad y coherencia. En YouTube, 10 de sus videos se posicionaron entre los más vistos, reflejo de una audiencia que no solo escuchaba sus canciones, sino que vivía cada historia que él contaba.

Estos logros no son cifras frías. Son la prueba de un artista que entendió su tiempo, que supo leer la industria sin perder su identidad y que lideró desde la autenticidad. Yeison no persiguió tendencias, las creó desde su verdad, desde su manera honesta de cantar la vida.
Su camino fue valiente. Su legado es sólido. Y su nombre ya está escrito en la historia de la música popular colombiana.
Porque quienes viven con propósito permanecen. Y Yeison Jiménez, sin duda, será nuestra leyenda.











