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El tenebroso Hernán Giraldo lo esperan más años de cárcel

Este lunes llegó a Colombia deportado de Estados Unidos. Fue el diabólico jefe paraco que mató a centenares de campesinos y violó a decenas de niñas de entre 10 y 15 años.

Por Chachareros/EFE/Migración Colombia/Infobae

Todos los exjefes paramilitares y sus matarifes son dignos de meterlos en una docena de contenedores y lanzarlos a las pailas del infierno. Sin embargo, el cachaquito matón Hernán Giraldo Serna merece otro trato especial: por lo menos someterlo a que lo violen 12 morochos del Chocó y Palenque 24 horas al día para que su muerte sea lo más lenta y dolorosa posible, tal como él hacía con decenas de niñas de entre 10 y 15 años, en quien saciaba todas sus aberraciones sexuales, mientras sus víctimas se desgarraban a gritos y hasta morían bajo los genitales gelatinosos de este endiablado ‘jefe paramilitar’ al servicio de esas denominadas ‘fuerzas oscuras’ que dan las ordenes desde Bogotá, o desde sus lujosas haciendas con bunkers incluidos y pistas para aviones y helipuertos.

El exjefe paramilitar Hernán Giraldo Serna, alias «El Patrón», y quien había sido extraditado a Estados Unidos en 2008 por tráfico de cocaína, llegó deportado este lunes a Colombia tras cumplir pena de prisión en ese país, informaron fuentes oficiales.

Migración Colombia señaló que Giraldo Serna llegó en un vuelo de deportados y que en el país «tiene más de 40 órdenes de captura por los delitos de desaparición forzada, homicidio, tortura, terrorismo y secuestro, entre otros».

Según Migración, Giraldo Serna «quedará a disposición de las autoridades correspondientes para que responda por los delitos que se le imputan».

El ministro de Justicia, Wilson Ruiz Orejuela, señaló que el sanguinario exjefe paramilitar deberá responder en Colombia por delitos relacionados con masacres, homicidios selectivos, desapariciones forzadas, desplazamientos, secuestros, amenazas y acceso carnal violento contra personas protegidas.

Ruiz explicó que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) definirá el sitio de reclusión de Giraldo Serna, a quien se le ofrecerán las «medidas de seguridad necesarias para que comparezca ante la justicia colombiana y responda por los delitos cometidos cuando militaba en las autodefensas».

Temido jefe paramilitar

Giraldo Serna fue el jefe del bloque Resistencia Tayrona de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que entre los años 90 y primeros de este siglo sembró el terror en la costa atlántica colombiana.

Un juez de Estados Unidos condenó en 2017 a Giraldo Serna a 16 años y medio de cárcel y dijo entonces que a la hora de dictar la sentencia tuvo en cuenta el testimonio que prestaron ante el tribunal la viuda y las hijas del activista Julio Henríquez, antiguo miembro de la guerrilla Movimiento 19 de Abril (M-19).

Henríquez desapareció en febrero de 2001 después de tratar de sustituir los cultivos de coca por cacao en una zona del Parque Nacional Tayrona (norte), dominada por Giraldo.

Giraldo Serna fue el último de los 14 exjefes paramilitares de las AUC que fue sentenciado en Estados Unidos, después de haber sido extraditado en mayo de 2008 por orden del entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe (2002-2010).

En el juicio en Estados Unidos, Giraldo se declaró culpable del delito de narcotráfico y admitió haber supervisado el cultivo, la manufactura y la distribución de 1.500 kilos de cocaína.

En la condena, el juez determinó que debía descontarse de la pena de 16 años y medio de cárcel el tiempo que Giraldo Serna había pasado encarcelado en Colombia y en Estados Unidos, por lo cual fue autorizada su deportación a Colombia a comienzos de este año. Es decir, todo le salió barato. Lo trataron con guante de esa porque a la justicia de Estados Unidos lo único que le interesaba era cobrarle la venta de coca en las calles de Nueva York y la cantidad de dólares que se les traía para Colombia. De los más aterradores delitos (masacres, asesinatos selectivos, fosas comunes, desplazamientos forzados y las violaciones de las niñas, todo ello se lo dejaron los gringos a la conciencia de la justicia colombiana).

Las paramilitares AUC se desmovilizaron en 2006 tras un proceso de negociación con el Gobierno del presidente Uribe.

Como parte del acuerdo, los que dejaron las armas se acogieron a la Ley de Justicia y Paz, que contemplaba penas de máximo ocho años de cárcel a cambio de colaboración para esclarecer crímenes.

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