Una prestigiosa firma constructora relata que ha tenido que suspender la construcción y mejoramiento de espacios públicos en sectores del norte porque los dueños de inmuebles se oponen.
Por El Propio Búho
Ver para creerlo. Una prestigiosa firma constructora asegura que en varias zonas residenciales del norte de Barranquilla se han diseñado hermosos parques con muchos escenarios de juego para los niños, árboles frutales y de sombra y jardines, pero han tenido que borrarlos del proyecto porque el vecindario que adquiere los apartamentos o las viviendas se opone con el argumento ruin y e inhumano de que “después se nos llenan de gente pobre que viene es a ensuciar esas zonas de recreación y a poner en peligro nuestras seguridad”.
¡Se habla de inclusión! Pero de boca para afuera. Había que ver la alegría de los niños de todas partes que se confundían el día que fue inaugurado el Parque Jairo Cepeda, en donde su hermano Alfonso pronunció unas sentidas palabras recordando la personalidad y el perfil del homenajeado. Y la alcaldesa Elsa Noguera no podía aguantar las lágrimas de la emoción cuando la chiquillería que jugaba en los diferentes módulos vino a rodearla como agradeciéndole por darles tan hermoso sitio de recreación.
Algún chip está fallando en la mentalidad de sectores de la sociedad, especialmente en Barranquilla, que ha sido tan hospitalaria.
Felices de la vida
En cambio en La Chinita, La Enea y demás barrios ubicados en los alrededores del Corredor Portuario, viven contentos de la vida, porque les dejaron un amplio espacio de zona peatonal, por donde pueden brincar y correr, sin peligro alguno. Cuando no están en el colegio, se ponen ropa común y organizan carreras atléticas por dicho espacio. Que se hizo, según los constructores, la empresa Valorcon, “pensando, precisamente, en la niñez, que no tiene por dónde caminar para ir o venir del colegio, no tienen por dónde correr y saltar, como todo niño lo hace”.
La otra cara de la moneda se registra en Corozal
Se organizó una reunión pedagógica para las mujeres cabeza de hogar, con el fin de que estén enteradas y conozcan a fondo la normatividad sobre sus derechos. Cómo hacer valer sus reclamos. Y cómo acceder a tantos mecanismos de ayuda que el Gobierno ha creado para luchar contra la pobreza.
De complemento se organizaron eventos para la niñez, con disfraces, bailes, desfiles de reinitas, música, claro, helados y galletas a tutiplén.
Otra vez Guaranda, ¡por Dios!
Con los primeros aguaceros en la Mojana — en donde cuando llueve es de verdad y hay aguaceros que duran hasta dos días- ya Guaranda está con el agua al cuello. Otros numerosos municipios, corregimientos, veredas y caserío están en las mismas.
Guaranda es el pueblo más vulnerable de la Mojana, porque recibe de frente, en un recodo, toda la fuerza del caudal del río Cauca en su parte baja, después de haber recibido un poco más arriba, las aguas del río Nechí.
Pero duele más el caso de Guaranda, que es la que más sufre por el invierno de cada año. La población más vulnerable de toda la Mojana. Claro que en el corregimiento de Puerto España, municipio de Montecristo, sur de Bolívar (también parte de la Mojana), la cosa no es menos grave. Este domingo el agua inundó todo el poblado.
Ante tanta fragilidad frente al invierno de cada año, sería bueno que el Gobierno pensara en serio el Plan Maestro para la Recuperación de una de las tierras más benditas del país. Es un complejo lagunar, com ciénagas, riachuelos, quebradas, y con tierras fértiles en donde el arroz y el maíz se dan casi silvestre. La ganadería es inmensa. Hasta el punto de que es en la única parte de Colombia en donde todavía hay ganado cimarrón en zonas montañosas. Vacas y novillos que viven como animales silvestre, sin dueño y sin que ningún ser humano jamás le haya puesto una mano encima. Por los lados de La Ventura y Caño Largo, por la Ciénega de la Sierpe y en Méjico, Bermúdez, Tenche, Pueblo Nuevo y San Jacinto del Cauca, la ganadería y la agricultura es oro por explotar.
Cartagena taqueada y las cabañas también
Julián Andrés Sarmiento, profesor de música y sonido que se vino aterrado de que en Cartagena no cabe un alma.
Todo era repleto. Congestión vehicular, e inclusive, peatonal, en esas calles estrechas, encajonadas y bellas.
En cambio mucha gente en Barranquilla prefirió irse de puente a numerosos sectores por la Vía al Mar en donde hay conjuntos de viviendas campestres, muy bellas, con magnífica vista al mar y rodeadas de cerros y montaña, como ocurre en la urbanización El Santuario, en donde el Arzobispo de Barranquilla Monseñor Víctor Tamayo Betancur tiene el inspirador sitio para la oración y el recogimiento para el goce del espíritu. Está la Virgen encima de un peñasco enorme, está la parroquia, muy curiosita y bella, de pura piedra del sector y techo de teja española, y está la casa cural. Bueno y un monasterio que hizo construir el Concejal Eugenio Díaz Peris, quien tiene la tendencia secreta de meterse a cura.
Los Acero (Alfredo, Marlene y Alfredo Jr.) también se las pusieron con sus hermosas cabañas en Montemar.
Muchos turistas prefirieron no viajar a Cartagena y quedarse en casas campestres como las de El Santuario.
Como novedad en la zona, están las cabañas aún sin estrenar de Montemar, en donde Alfredo Acero, Marlene de Acero y Alfredo Acero Jr. Hicieron una belleza de habitaciones confortables, una piscina fuera de sería y la espectacular vista al mar por todos los costados y a la espalda la vegetación reverdecida y tierna.