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El Rincón del Búho.- El desaire a Iván Villazón y Checo Acosta

La culpa es de los filipichines que manejan las emisoras y las firmas que patrocinaron la traída de Rubén Blades. 

Por El Propio Búho

Con meses de anticipación Carnaval S.A. ilusionó al Checo Acosta con un reconocimiento especial y a Iván Villazón Aponte con un homenaje especial por sus 30 años ininterrumpidos aportando su arte, su talento y su música que tanto gusta a los carnavaleros. Era lo más justo.

[caption id="attachment_26916" align="alignleft" width="300"] «No tengo ningún resentimiento contra Carnaval. Estoy dolido es por los colegas que amablemente quisieron acompañarme al homenaje»: Villazón.[/caption] Emocionados con tan impactante y merecido anuncio, empezaron a prepararse con el fin de hacer honor a dichos reconocimientos, con presentaciones especiales e impecables. Iván Villazón fue quien mayor esfuerzo hizo. Reunió a su acordeonista de toda la vida Saúl Lallemand con el tres veces Rey Vallenato Alfredo Gutiérrez y las voces de Poncho Zuleta y el hijo de Diomedes Díaz, Martín Elías, para que lo acompañaran en un show de 50 minutos, tal como se lo había autorizado Carnaval S.A.

Su manager Juan Carlos Vega se gastó de su bolsillo todos sus ahorros en la contratación de micrófonos inalámbricos nuevos, videos especiales de algunos momentos de la trayectoria de Villazón,  luces, máquina de hielo líquido, nuevos uniformes, mejor dicho, botó la casa por la ventana. Todo estaba preparado a la perfección. Lo mismo de parte del Checo Acosta.

Ocurrió que se presentaron bien tiesos y muy majos como para la primera comunión, Iván Villazón y sus amigos. Al Checo ni siquiera lo dejaron ingresar a la zona de artistas. Fue cuando empezó el carameleo. La palabra falsa, como siempre, de Rafael Paéz, las indecisiones de Patricia Escobar, responsable de la logística del Festival de Orquestas y su asistente Luz Alejandra Aguilar.

Bien lo dice Iván Villazón, “yo no cogí rabia en ningún momento, lo que estoy es dolido, no por lo que me hicieron a mí, sino a los colegas que generosamente decidieron ir a acompañarme en ese homenaje que yo no busqué, sino que me lo ofreció Carnaval S.A.”

[caption id="attachment_26915" align="alignright" width="300"] «Ya hablamos con Iván Villazón y, como todo un caballero que es, entendió la situación»: Carla Celia.[/caption] Ciertamente Carla Celia Martínez Aparecio, una mujer que ha manejado el Carnaval S. A. con acierto y con pleno éxito aunque a veces le digan la dama de hierro, reconoce que es cierto, el homenaje merecidísimo a Iván Villazón y al Checo estaba programado. ¿Qué pasó? Lo de siempre. Los mandos medios. Los filipichines de las emisoras que quieren mandar más que el Papa. Rafael Páez que se cree un semidios que todo lo puede, amangualado con los mequetrefes asexuados de Diageo, unos cachaquitos que vienen a la Costa y son los que quieren mandar en todo, y hay empresarios costeños que, con tal de recibir la dádiva de las whiskeras, le doblan el lomo a estos lagartos de nuevo cuño, que por lo general son jovencitos de dudosa ortografía y jovencitas que todavía no saben qué es un porro o una cumbia. Convencida de que todo marchaba sobre ruedas, Carla Celia se fue a dormir, con un tremendo dolor de cabeza, a las doce de la noche. Por supuesto, celular descargado, lo tiró en un sillón. No tuvo ni idea del tremendo zafarrancho que armaron en el Festival sus subalternos por dejarse imponer los caprichos de Copa, Diageo y Pacific Rubiales, quienes aportaron los 400 mil dólares que cobró Rubén Blades por este concierto especial de casi tres horas.

Blades no tiene la culpa. Si él pide alfombra de oro para caminar sobre ella durante el concierto, allá los bobos responsables del evento si le satisfacen semejante capricho. No se entiende cómo una mujer con tanta experiencia en estos asuntos, como lo es la colega periodista Patricia Escobar, no saca pecho e impide que se atropelle a dos artistas criollos.

Se ha debido jugar con el tiempo desde temprano, sacando de la programación algunas categorías en concurso, para que así se hubiera podido anticipar el show de 50 minutos de Iván Villazón. No se hizo. Faltó, audacia, visión, poder de decisión. En una situación tan compleja y confusa, personas del perfil de Rafael Paéz, el mandamás de las emisoras Olímpicas, no sirven, no funcionan. Porque no tienen personalidad. Les falta estamina. Bilirrubina. Son personas apagadas y timoratas. Sin perrenque. En cambio son taimados y muerden callados como perro traicionero.

[caption id="attachment_26913" align="alignright" width="300"] El Checo Acosta sí está muy decepcionado por lo que le hicieron.[/caption] En esas condiciones, los filipichines asexuados  cachaquitos de Diageo y de Copa se despacharon a sus anchas. Hicieron lo que les vino en gana. Que Rubén mandaba a decir que prohibía hasta los celulares para que no se grabara ni un silbido de su presentación. Que Telecaribe tenía que someterse a sus caprichos: transmitir dos canciones y de ahí en adelante apagar todas las cámaras, todos los equipos, la unidad móvil, todo lo cual sería supervisado por una docena de esbirros paramilitares traídos por el artista panameño para su seguridad personal y para garantizar que se cumplieran estos caprichos suyos. Lo que en pocas palabras significó que durante las casi tres horas del concierto de Blades, Telecaribe tuvo que recurrir a todo tipo de rellenos traídos de los cabellos. No hay razón.

La pregunta obvia es: ¿Cómo personas del perrenque de Juan Manuel Buelvas (gerente de Telecaribe), de Patricia Escobar (directora de la logística del Festival de Orquesta) y del indeciso de Rafael Paéz se dejan hacer tanto irrespeto, solo porque una distribuidora de licores, una empresa aérea foránea y una minera extranjera se lo imponen aquí en nuestra ciudad, en nuestra Costa Caribe, en nuestra Patria? ¡Increíble!

Tan increíble, que uno de los locutores que aportaron su talento durante el Festival de Orquesta, Guillermo Escalante, a las cuatro de la madrugada de este martes, en un gesto de honestidad, se declaró dolido y avergonzado, “a título personal, como profesional de los medios de comunicación”, por lo que se hizo con el televidente de Telecaribe, que no pudo ver todo el concierto sino dos mezquinas canciones. Un gesto gallardo del Guillo Escalante, que hay que reconocérselo.

Villazón, la clase se impone

 En sus pocas declaraciones a la prensa, Iván Villazón nos contó que él no está resentido con nadie. Por el contrario, le guarda un profundo respeto a Carla Celia “toda una admirable dama. Ya hemos hablado. Se me ofrece la posibilidad de un homenaje postergado en el Teatro Amira de la Rosa. En principio no será en estas semanas, pues el martes viajo a Estados Unidos a unas dos presentaciones en Miami y sigo a Nueva York. A mi regreso, con todo gusto estaré a disposición de Carnaval S. A., y de Carlos Celia, mujer a quien admiro y respeto, entre otras cosas porque está muy estrechamente emparentada con nuestro querido Valledupar, pues su hermano Antonio Celia está casado con Patricia Maestre Castro, nieta del inolvidable patriarca liberal cesarense Pedro Castro Monsalvo y de la luchadora y muy querida doña Paulina de Castro Monsalvo”.

Además, no está demás decirlo, Iván Villazón Aponte es un hombre de bien. Pertenece a una de las familias más distinguidas de Valledupar. Su difunto padre, gran amigo del Búho, Crispín Villazón de Armas, fue Ministro de Estado en varias ocasiones, Congresista de tiempo completo, de un verbo encendido admirado por todos sus colegas. Es decir, por dedicarse a la música Iván desecho la posibilidad de hacer una brillante carrera en la política. El camino se lo había despejado totalmente su padre mucho antes de morir. Pero Iván prefirió “andar por ahí tirando galillo”, como nos contaba Crispín con un dejo de nostalgia.

[caption id="attachment_26917" align="alignleft" width="300"] La Reina del Carnaval Cristina Felfle entrega un reconocimiento especial a Rubén Blades.[/caption]]]>
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