La culpa es de los filipichines que manejan las emisoras y las firmas que patrocinaron la traída de Rubén Blades.
Por El Propio Búho
Con meses de anticipación Carnaval S.A. ilusionó al Checo Acosta con un reconocimiento especial y a Iván Villazón Aponte con un homenaje especial por sus 30 años ininterrumpidos aportando su arte, su talento y su música que tanto gusta a los carnavaleros. Era lo más justo.
[caption id="attachment_26916" align="alignleft" width="300"]Su manager Juan Carlos Vega se gastó de su bolsillo todos sus ahorros en la contratación de micrófonos inalámbricos nuevos, videos especiales de algunos momentos de la trayectoria de Villazón, luces, máquina de hielo líquido, nuevos uniformes, mejor dicho, botó la casa por la ventana. Todo estaba preparado a la perfección. Lo mismo de parte del Checo Acosta.
Ocurrió que se presentaron bien tiesos y muy majos como para la primera comunión, Iván Villazón y sus amigos. Al Checo ni siquiera lo dejaron ingresar a la zona de artistas. Fue cuando empezó el carameleo. La palabra falsa, como siempre, de Rafael Paéz, las indecisiones de Patricia Escobar, responsable de la logística del Festival de Orquestas y su asistente Luz Alejandra Aguilar.
Bien lo dice Iván Villazón, “yo no cogí rabia en ningún momento, lo que estoy es dolido, no por lo que me hicieron a mí, sino a los colegas que generosamente decidieron ir a acompañarme en ese homenaje que yo no busqué, sino que me lo ofreció Carnaval S.A.”
[caption id="attachment_26915" align="alignright" width="300"]Blades no tiene la culpa. Si él pide alfombra de oro para caminar sobre ella durante el concierto, allá los bobos responsables del evento si le satisfacen semejante capricho. No se entiende cómo una mujer con tanta experiencia en estos asuntos, como lo es la colega periodista Patricia Escobar, no saca pecho e impide que se atropelle a dos artistas criollos.
Se ha debido jugar con el tiempo desde temprano, sacando de la programación algunas categorías en concurso, para que así se hubiera podido anticipar el show de 50 minutos de Iván Villazón. No se hizo. Faltó, audacia, visión, poder de decisión. En una situación tan compleja y confusa, personas del perfil de Rafael Paéz, el mandamás de las emisoras Olímpicas, no sirven, no funcionan. Porque no tienen personalidad. Les falta estamina. Bilirrubina. Son personas apagadas y timoratas. Sin perrenque. En cambio son taimados y muerden callados como perro traicionero.
[caption id="attachment_26913" align="alignright" width="300"]La pregunta obvia es: ¿Cómo personas del perrenque de Juan Manuel Buelvas (gerente de Telecaribe), de Patricia Escobar (directora de la logística del Festival de Orquesta) y del indeciso de Rafael Paéz se dejan hacer tanto irrespeto, solo porque una distribuidora de licores, una empresa aérea foránea y una minera extranjera se lo imponen aquí en nuestra ciudad, en nuestra Costa Caribe, en nuestra Patria? ¡Increíble!
Tan increíble, que uno de los locutores que aportaron su talento durante el Festival de Orquesta, Guillermo Escalante, a las cuatro de la madrugada de este martes, en un gesto de honestidad, se declaró dolido y avergonzado, “a título personal, como profesional de los medios de comunicación”, por lo que se hizo con el televidente de Telecaribe, que no pudo ver todo el concierto sino dos mezquinas canciones. Un gesto gallardo del Guillo Escalante, que hay que reconocérselo.
Villazón, la clase se impone
En sus pocas declaraciones a la prensa, Iván Villazón nos contó que él no está resentido con nadie. Por el contrario, le guarda un profundo respeto a Carla Celia “toda una admirable dama. Ya hemos hablado. Se me ofrece la posibilidad de un homenaje postergado en el Teatro Amira de la Rosa. En principio no será en estas semanas, pues el martes viajo a Estados Unidos a unas dos presentaciones en Miami y sigo a Nueva York. A mi regreso, con todo gusto estaré a disposición de Carnaval S. A., y de Carlos Celia, mujer a quien admiro y respeto, entre otras cosas porque está muy estrechamente emparentada con nuestro querido Valledupar, pues su hermano Antonio Celia está casado con Patricia Maestre Castro, nieta del inolvidable patriarca liberal cesarense Pedro Castro Monsalvo y de la luchadora y muy querida doña Paulina de Castro Monsalvo”.
Además, no está demás decirlo, Iván Villazón Aponte es un hombre de bien. Pertenece a una de las familias más distinguidas de Valledupar. Su difunto padre, gran amigo del Búho, Crispín Villazón de Armas, fue Ministro de Estado en varias ocasiones, Congresista de tiempo completo, de un verbo encendido admirado por todos sus colegas. Es decir, por dedicarse a la música Iván desecho la posibilidad de hacer una brillante carrera en la política. El camino se lo había despejado totalmente su padre mucho antes de morir. Pero Iván prefirió “andar por ahí tirando galillo”, como nos contaba Crispín con un dejo de nostalgia.
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