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El Rincón del Búho.- El Congreso no cambia

“Cambiamos o nos cambian”, dijo Valencia Cossio. Ojalá José David las tenga en cuenta. Le robaron la cartera a Clara Rojas en el propio Capitolio.

Por El Propio Búho

Clara Rojas

El domingo, horas antes de la instalación del nuevo Congreso el 20 de Julio, los amigos de lo ajeno le robaron la cartera a la nueva representante a la Cámara por el Partido liberal Clara Rojas, dentro de las instalaciones del Capitolio en donde se supone existen las máximas medidas de seguridad y las mayores restricciones para dejar entrar a cualquier Juan de los Palotes.

No hubo Dios posible que hiciera aparecer la cartera de Clara con todas sus pertenencias: documentos de identidad, celulares y unas USB con fotos de su hijo Emmanuel, quien nació en cautiverio y de quien ella le ha tomado fotos desde cuando llegó a sus manos liberado del todo.

Señor presidente del Senado, doctor José David Name Cardozo, esperamos que usted no corra la misma suerte de Valencia Cossio quien en su discurso de posesión en el primer Gobierno de Uribe pronunció aquella lapidaria frase: “o cambiamos, o nos cambian”. Y lo cambiaron a él.

El tal Ernesto ‘Báez’ Macías

Senador Ernesto Macías

De la manera más cobarde y rastreras uno de los senadores «sacamicas» de Álvaro Uribe, un tal Ernesto ‘Báez’ Macías, al salir en defensa de su amo como cualquier Sancho Panza, dijo que todo el odio de Iván Cepeda contra la ultraderecha era porque le habían asesinado a su padre Manuel Cepeda Vargas. Y dijo que él había conocido muy bien a Manuel Cepeda Vargas.

Pues hay que decirle a este tal Ernesto que toda Colombia conoció muy bien a Manuel Cepeda Vargas, pero a quien más conocíamos y amábamos era a su difunta esposa Yira Castro de Cepeda, mujer de admirables condiciones humanas e inmenso talento periodístico. Inolvidable en sus tertulias bogotanas cuando nos correspondía a un puñado de periodistas jóvenes de ese entonces acudir a seminarios, talleres y cursos especiales que organizaba el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), cuyo presidente era nadie menos que mi gran maestro Enrique Santos Calderón (hermano del actual Presidente de la República), el Secretario General era el inquieto Daniel Samper Pizano, y dentro de los profesores estaba el inolvidable Gonzálo González (GOG), La Chiva Cortez, el profesor Umaña.

Iván Cepeda Castro

Manuel Cepeda Vargas fue un hombre de izquierda. Más que de izquierda, librepensador. Perteneció a las juventudes comunistas (Juco), fue amigo de Jaime bateman Cayón, del médico Fayad, de Jacobo Arenas, escribió en Voz Proletaria y otros medios. Cuando en 1981 Yira Castro muere de una enfermedad terminal, Manuel Cepeda escribió una obra poética y bella: “Yira Castro: mi bandera es mi alegría”.

Claro que una mente obtusa de mentecato del tal Macías. Una mente primitiva, elemental y montaraz no entenderá jamás esas cosas. Y es deprimente que al Congreso sigan llegando con esa mentalidad cavernaria. Según su pensamiento de hombre mediocre, Iván Cepeda Vargas odia al paramilitarismo porque esas agrupaciones de ultraderecha le mataron al papá y exterminaron a todo un movimiento político (no terrorista ni ordenadores de crímenes y masacres). La Unión Patriótica (UP) era el movimiento político mediante el cual las Farc, que estaban en un proceso de paz, harían una política civilista y democrática.

Entonces, según el vacío Macías, el odio de Álvaro Uribe, de Mario Uribe Escobar, de José Obdulio Gaviria, y demás, jamás saldrá de su corazón, de su alma, de su cerebro, porque las Farc les mataron a algunos de sus seres más queridos.

Entonces, si no acabamos con esos odios acumulados, jamás alcanzaremos la paz. Además, señor Macías Vacío, la UP fue exterminada, pero la UP jamás ordenó masacres, ni asesinatos colectivos, de falsos positivos, ni chuzadas.

Atropello a la vista

Como aporte del estimado y notable colega William Calderón, el hombre de La Barca de calderón, reproducimos estas notas de verdad preocupantes: Coincide la investigación de la Contraloría en el caso Saludcoop con una descomunal intervención de la Fiscalía en la Contraloría, como lo ha denunciado la Contralor Sandra Morelli Rico. Según leímos en el diario El Tiempo, por los días del fallo histórico, la doctora Morelli puso sobre el Despacho Presidencial tan importante documento y a la vez le advirtió el grave peligro  para su libertad y la de sus colaboradores artífices del fallo.

Buscan empapelarla ¿y…?

De hecho más de dos mil intervenciones de la Fiscalía en la Contraloría, empezando por el descomunal despliegue de 40 fiscales, con TV, a buscar elementos que le permitieran comprometer a la Contralora en la práctica imposible en su caso de las Chuzadas y soltar a la prensa  intermitentes rumores sobre la vinculación de la CNG  con el caso Andrómeda y luego con el hacker Sepúlveda, más el desvelo por tratar de empapelarla por su esfuerzo de modernización de la Contraloría , al sustituir una  sede,a todas luces inconveniente,  por su inseguridad en todo sentido, la propia de su vicioso entorno, la inseguridad por no estar adaptada a las modernas exigencias de sismo resistencia, la inseguridad por carencia de accesos de evacuación en caso de emergencia, y sus condiciones de insalubridad…

Un ritornello sospechoso

Pero en las diligencias e interrogatorios a más de 40 funcionario de la Contraloría todos terminan en un ritornello sospechoso: cuál ha sido la intervención del entrevistado en las investigaciones de Saludcoop, aparte de la captura en copia una y otra vez de todas las pruebas acopiadas juiciosamente por la Contraloría. ¿Para qué? No pareciera que se tratara de perfeccionar expedientes penales contra el Sr. Palacino quien inmutado vive en Miami, para palmo de la nación.

Bien dijo la Contralora

«¡Cómo hubiera querido registrar la misma diligencia de la Fiscalía frente a los Urabeños!», o, agregamos,  frente a tantos casos como el vil asesinato de Álvaro Gómez, cuyo expediente está próximo a naufragar en la prescripción,  sin  que la Fiscalía atienda siquiera la súplica ciudadana en el sentido de mantener su vigencia, por tratarse de un «crimen de  lesa  humanidad». Y como si fuera poco el tema del inmolado humorista Jaime Garzón ahora en el archivo del olvido.

Estemos alertas

Como lo vienen repitiendo La Luciérnaga de Hernán Peláez  y La Hora de la verdad con Fernando Londoño, bien parecen cumplirse los temores de la doctora Morelli. Cuando  afronta con su abogado otro interrogatorio investigativo. Será un paso más en el camino de horror, de atropello a la institucionalidad colombiana. El país ha sido testigo de la entrega, el compromiso, el valor, la honestidad, la claridad mental que la contralora le ha puesto a su responsabilidad para rescatar el contenido constitucional  a la Contraloría, en lucha implacable contra la corrupción y defensa del Patrimonio Público. ¿Qué pensará el Jefe de Estado? ¿Dejará que las instituciones básicas se destruyan con actuaciones dignas de toda sospecha? . Debemos estar en estado de alerta…..

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