Como el periodista no es infalible, las precisiones, aclaraciones y correcciones son inevitables. Además, son necesarias. Lo que sí es detestable para el Búho son las rectificaciones.
Tampoco puede pasar de agache ante esas imprecisiones. Hay que precisar, aclarar y corregir. Eso sí, cuidarse al máximo de nunca dar lugar a rectificar. Porque eso es muy feo. En una ocasión rectifiqué contra mi voluntad por salvar una situación complicada en el periódico. Fue por culpa del diabólico cura Hoyos que había dicho que no vendería la Telefónica y, en voz baja la estaba proponiendo en venta.
En esta ocasión ocurrió que en la nota sobre el acto religioso en la iglesia Católica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en donde se unieron en matrimonio Gabito y Mercedes en 1958, los autores de la nota, director y editor general, por esa traviesa rapidez que nos induce a errores, incurrieron en varias imprecisiones, que con todo respeto presentamos a nuestros gratos visitantes diarios de este portal www.lachachara.co
Lo primero es que el grupo de teatro estuvo dirigido en forma total por Darío Moreu. Y, segundo lugar, todos sus integrantes son actores profesionales. Por supuesto, conocemos de la trayectoria de Darío y le pedimos mil perdones por la imprecisión.
También la dirección correcta de la iglesia es la carrera 46 (Olaya Herrera) número 66-33. Y por último, El Búho está de acuerdo con John Better. La croniquita estuvo “floja”. Es verdad. Hay días así, estimado John, en que el cacumen no produce algo brillante como lo esperan los lectores tan exigentes como tú. Que, además, por eso mismo, son buenos escritores. Como lo eres tú. Y gracias por visitar el portal. Tus inquietudes y aportes serán de buen recibo.
Amigas perdidas en el mundo de las comunicaciones
Después de haber laborado juntos en El Heraldo, aunque en secciones distintas, volví a saber de Marinita Hurtado. Está en Promigas, de directora de comunicaciones. Y sigue siendo la hormiguita que se mueve por todas partes y nunca está en ninguna parte. Lo único que me sorprendió ahora al saber de ella es que dice que no cree ni en los portales ni en las redes sociales. No creo que ese sea el pensamiento de una comunicadora joven, que sabe que el mundo ya está en ese rumbo y no lo para nadie.
Otra amiga que no veía hace tiempo, estaba muy elegante, llena de vida y afable, como siempre, en el evento del lanzamiento de las dos revistas de la Uniautónoma. Se trata de Belinda García. Por cierto que en ese evento el rector Ramsés Vargas Lamadrid lanzó la tesis que invita a reflexionar: aprovechar el nombre y la grandeza de García Márquez, no tanto para hacerle miles y miles de homenaje, sino para ponerlo de ejemplo a las nuevas generaciones de cómo con disciplina y tenacidad se puede llegar a la cúspide del mundo. Y les dijo a sus 12 mil estudiantes que “ustedes son unos privilegiados” por tener un cupo en estas aulas. Es verdad. ¿Cuántos jóvenes pobres en veredas, corregimientos, municipios y numerosos barrios de las grandes urbes colombianas no tienen una oportunidad de estudiar?
Así que querida Sandra Devia, a seguir especializándose, a crecer con humildad, a servirle al prójimo, a no comer sola, a ponerse en los zapatos de los que llegan a ver la posibilidad de una beca. Todo es posible. Y cualquier pequeño empujón suyo se lo agradece o se lo castiga Dios. Dependiendo si empuja o se hace la resentida.