Por: Francisco Figueroa Turcios
Hay encuentros que no necesitan palabras porque los sentimientos se encargan de contar la historia. Hay abrazos que no conocen fronteras y hay caminos que, aunque permanezcan separados durante siglos, terminan encontrándose cuando la fe señala el destino.
Eso es precisamente lo que sucederá el sábado 14 de noviembre de 2026, cuando dos imágenes veneradas por generaciones de creyentes, el Cristo Moreno de San Benito Abad, Sucre, y el Cristo Blanco de Mompox, Bolívar, vuelvan a encontrarse en una manifestación de fe que promete quedar grabada en la memoria religiosa y cultural de dos pueblos hermanos.
Foto: Pedro Tomàs Martelo, hará realidad el encuentro de los dos Cristos
Será el reencuentro de los Cristos hermanos. Una celebración que tiene como protagonista una historia que atraviesa más de tres siglos y que ha permanecido viva en la memoria colectiva de los habitantes de estas dos poblaciones del Caribe colombiano.
La iniciativa, liderada por el alcalde de San Benito, Pedro Tomás Martelo, surgió el 14 de septiembre 2025, día central de las festividades del señor de los Milagros, con el propósito de unir en una peregrinación inédita las tres imágenes religiosas. El mandatario contó con el respaldo del párroco Deriam Rodríguez y la colaboración de los exalcaldes Manuel Cadrazco Salcedo y Enrique Ortega Almanza en las gestiones y visitas a las otras dos poblaciones.
Un sueño de fe que también busca transformar a San Benito Abad
Video: Pedro Tomás Martelo, hizo realidad el proyecto de fe
Detrás de este reencuentro histórico hay una motivación personal que nació de la fe católica y del amor por una tierra que guarda entre sus calles, sus tradiciones y su templo religioso una riqueza espiritual extraordinaria.
El alcalde de San Benito Abad, Pedro Tomás Martelo, asumió como un reto personal la posibilidad de reunir nuevamente a los tres Cristos hermanos. No se trataba únicamente de recuperar una tradición religiosa, sino de hacer realidad un acontecimiento que pudiera trascender las fronteras de la devoción y convertirse en una oportunidad para su municipio.
Su propósito tiene dos grandes motivaciones: fortalecer la fe y la devoción al Señor de los Milagros, símbolo de la identidad religiosa y espiritual de San Benito Abad, y convertir el turismo religioso en una herramienta para dinamizar la economía local.
La apuesta es que cada peregrino que llegue a la Villa no solamente encuentre un espacio para la oración y el recogimiento, sino que también contribuya al movimiento comercial, al trabajo de los emprendedores, a los pequeños negocios y a las familias que encuentran en el turismo una oportunidad de progreso.
Foto. Pedro Tomàs Martelo devoción por el Milagroso
El sueño inicial era conseguir el encuentro de los tres Cristos hermanos: el Santo Cristo de Zaragoza, Antioquia; el Santísimo Cristo de Mompox, Bolívar, y el Señor de los Milagros de San Benito Abad, Sucre.
Para hacerlo realidad se adelantaron gestiones y acercamientos con la Administración Municipal de Mompox y las autoridades de la Iglesia. Aunque no fue posible concretar en esta primera oportunidad la participación de Zaragoza, el propósito no se abandonó. Por el contrario, se decidió dar el primer gran paso con el encuentro entre los Cristos de San Benito Abad y Mompox.
El alcalde Pedro Tomás Martelo ha expresado el orgullo que siente por impulsar una iniciativa que integra cuatro dimensiones fundamentales para el futuro de su municipio: la fe, la cultura, la historia y el desarrollo económico.
» El proyecto de reencontrar a los tres Cristos hermanos nació como un reto personal, inspirado en mi fe católica y en el deseo de hacer algo significativo por nuestra tierra, la bella Villa de San Benito Abad.
Esta iniciativa tiene dos grandes motivaciones: 1) La necesidad de fortalecer la economía de nuestro Municipio, impulsando el turismo religioso y generando oportunidades para nuestros emprendedores y comerciantes. 2) La fe y la devoción que profesamos a nuestro Señor de los Milagros, símbolo de nuestra identidad religiosa y espiritual» destaca Pedro Tomás Martelo.
De esta manera, el 14 de noviembre de 2026 no será solamente el mes de una peregrinación. También marcará el comienzo de un proyecto que busca convertir la riqueza espiritual de San Benito Abad en una oportunidad para fortalecer su identidad y abrir nuevas posibilidades de desarrollo.
La historia no terminará en Mompox...
Pero la historia no terminará en Mompox. El próximo 12 de diciembre 2026, la Villa del Milagroso abrirá sus puertas y su corazón para recibir la visita del Santísimo Cristo de Mompox. Será entonces cuando los habitantes de San Benito Abad tengan la oportunidad de vivir en su propia tierra la alegría de este encuentro, que busca estrechar los lazos espirituales entre dos pueblos unidos por una misma devoción.
La peregrinación de ida y la visita de regreso representan mucho más que el traslado de dos imágenes religiosas. Son una invitación a recuperar la memoria, reconocer las raíces comunes, fortalecer la hermandad entre comunidades y proyectar el patrimonio religioso como una fuente de identidad y desarrollo.
El alcalde Pedro Tomàs Martelo, encuentra en esta iniciativa una oportunidad para demostrar que la fe, la cultura, la historia y el desarrollo económico pueden caminar de la mano. Porque cuando una tradición religiosa convoca a un pueblo, también puede convertirse en una fuerza capaz de movilizar su gente, despertar el sentido de pertenencia y abrir caminos para las nuevas generaciones.
Queda pendiente el sueño mayor: que algún día el Santo Cristo de Zaragoza pueda sumarse a este encuentro y que los tres Cristos hermanos vuelvan a estar unidos en una manifestación de fe que trascienda las fronteras de sus territorios. Por ahora, San Benito Abad y Mompox preparan sus corazones para escribir una página especial de su historia religiosa.
Y mientras las campanas anuncian la llegada de los peregrinos, dos pueblos se disponen a abrazarse alrededor de sus imágenes sagradas. Porque hay hermandades que no se construyen con documentos ni con acuerdos políticos, sino con la fuerza de una devoción que pasa de generación en generación.
Quizás ese sea el verdadero milagro de este reencuentro: comprender que la fe no solamente acerca al hombre a Dios, sino que también acerca a los pueblos, reconcilia sus memorias y les recuerda que tienen una historia común que merece ser preservada. Después de 373 años, los caminos vuelven a encontrarse. Dos Cristos hermanos preparan su abrazo espiritual y San Benito Abad comienza a escribir una nueva página de su historia.
Recordando la leyenda…
La historia cuenta que hace más de 300 años llegaron tres hombres a hospedarse en una habitación. Durante tres días consecutivos, los vecinos solamente escucharon el sonido de los martillos y el trabajo sobre la madera. Al cuarto día, todo quedó en silencio.
Cuando abrieron la habitación, los hombres habían desaparecido. En su lugar encontraron tres cajones que contenían tres imágenes de Cristo y un papel en el que aparecía escrito el destino de cada una.
El primero estaba destinado a San Benito Abad, en Sucre: el Cristo Moreno, que con el paso del tiempo se convertiría en el Señor de los Milagros y en el corazón espiritual de miles de peregrinos. El segundo tenía como destino Mompox, Bolívar: el Cristo Blanco, venerado por generaciones de habitantes de la histórica ciudad ribereña. El tercero debía llegar a Zaragoza, Antioquia.
Así nació, según la tradición transmitida de generación en generación, una historia de hermandad que une a tres poblaciones alrededor de la imagen de Cristo. Una historia en la que el tiempo ha sido testigo de la permanencia de la fe.
San Benito Abad, la Jerusalén de Colombia
En San Benito Abad, la devoción tiene un lugar sagrado: la Basílica Menor, donde la imagen del Señor de los Milagros llegó en 1678 y desde entonces se convirtió en el centro de una de las manifestaciones de peregrinación religiosa más importantes del Caribe colombiano.
Hasta allí llegan hombres y mujeres de diferentes regiones, familias enteras que acuden a cumplir promesas, agradecer favores recibidos, pedir por sus seres queridos o simplemente encontrar en la oración un refugio para las dificultades de la vida.
El Cristo Moreno no es solamente una imagen religiosa. Es parte de la identidad de San Benito Abad, de sus tradiciones, de su memoria y de la espiritualidad de un pueblo que ha encontrado en su Señor de los Milagros una razón para mantener encendida la esperanza.
Por eso, el próximo encuentro con su hermano de Mompox tendrá un significado que va mucho más allá de una peregrinación. Será el abrazo simbólico de dos pueblos que han conservado durante siglos una misma herencia espiritual.
Dos fechas para una historia inolvidable
La programación oficial contempla dos momentos que marcarán este acontecimiento religioso. El sábado 14 de noviembre de 2026 se realizará la solemne peregrinación con la imagen del Señor de los Milagros de la Villa de San Benito Abad, Sucre, para encontrarse con su hermano, el Señor de los Milagros de Mompox, Bolívar.
Será el primer capítulo de esta romería, en la que los devotos acompañarán al Cristo Moreno en un recorrido cargado de oración, recogimiento y esperanza. Dos semanas después, el sábado 28 de noviembre, llegará el momento del regreso. El Santísimo Cristo de Mompox emprenderá el recorrido hacia la Villa de San Benito Abad, la Jerusalén de Colombia, donde será recibido por una comunidad que abrirá las puertas de su corazón para honrar a su Cristo hermano.
Será una oportunidad para renovar los vínculos entre dos pueblos que, aunque separados por los caminos y las distancias, permanecen unidos por una misma fe.
La historia no terminará en Mompox…
Pero la historia no terminará en Mompox. El próximo 12 de diciembre, la Villa del Milagroso abrirá sus puertas y su corazón para recibir la visita del Santísimo Cristo de Mompox. Será entonces cuando los habitantes de San Benito Abad tengan la oportunidad de vivir en su propia tierra la alegría de este encuentro, que busca estrechar los lazos espirituales entre dos pueblos unidos por una misma devoción.
La peregrinación de ida y la visita de regreso representan mucho más que el traslado de dos imágenes religiosas. Son una invitación a recuperar la memoria, reconocer las raíces comunes, fortalecer la hermandad entre comunidades y proyectar el patrimonio religioso como una fuente de identidad y desarrollo.
El alcalde Pedro Tomàs Martelo, encuentra en esta iniciativa una oportunidad para demostrar que la fe, la cultura, la historia y el desarrollo económico pueden caminar de la mano. Porque cuando una tradición religiosa convoca a un pueblo, también puede convertirse en una fuerza capaz de movilizar su gente, despertar el sentido de pertenencia y abrir caminos para las nuevas generaciones.
Queda pendiente el sueño mayor: que algún día el Santo Cristo de Zaragoza pueda sumarse a este encuentro y que los tres Cristos hermanos vuelvan a estar unidos en una manifestación de fe que trascienda las fronteras de sus territorios. Por ahora, San Benito Abad y Mompox preparan sus corazones para escribir una página especial de su historia religiosa.
Y mientras las campanas anuncian la llegada de los peregrinos, dos pueblos se disponen a abrazarse alrededor de sus imágenes sagradas. Porque hay hermandades que no se construyen con documentos ni con acuerdos políticos, sino con la fuerza de una devoción que pasa de generación en generación.
Quizás ese sea el verdadero milagro de este reencuentro: comprender que la fe no solamente acerca al hombre a Dios, sino que también acerca a los pueblos, reconcilia sus memorias y les recuerda que tienen una historia común que merece ser preservada….Después de 373 años, los caminos vuelven a encontrarse. Dos Cristos hermanos preparan su abrazo espiritual y San Benito Abad comienza a escribir una nueva página de su historia.
