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El profesor Jair Vega argumenta por qué votar por la Colombia Humana

Estas son sus razones como ciudadano, en las analiza su contexto personal y sus afinidades y prevenciones ante los candidatos y sus propuestas.

Por Jair Vega

  1. Una expresión como ciudadano:

Este es mi punto de vista como ciudadano y afirmo mi idea de que el voto es una decisión personal en la cual todas las opciones son válidas. Tienen todo mi respeto quienes votarán por Petro, Duque o en Blanco. Estamos y están ejerciendo un derecho. Derecho que también nos/los hace responsables por los argumentos que tengamos/tengan y por las consecuencias que puedan generarse a partir de los resultados de la elección que se hace.

Entrego mis argumentos y por supuesto me comprometo a seguir siendo veedor y hacer control político, independientemente de cualquiera que sea el resultado.

  1. A partir de mis contextos:

Debo reconocer que tanto mi voto como la decisión de hacerlo público está motivada por mi solidaridad con muchas personas con las que día a día me relaciono.

– Con muchos de mis estudiantes de todas las instituciones, grados y contextos, que me demandan consecuencia con mis principios. Estoy del lado del cual haya lucha por la transparencia, por las posturas éticas en la actuación pública, por la inclusión y la equidad. De quienes apuestan por los argumentos, el diálogo y el debate como acción política permanente y no de acuerdo con la conveniencia coyuntural y más como una forma de sometimiento al otro. Del lado de las apuestas por instituciones más proclives a la paz que a la guerra.

– Con líderes y organizaciones sociales de las cuales he recibido mensajes personales y públicos, como videos y audios que circulan por las redes sociales, provenientes de poblaciones del Caquetá, indígenas del Cauca, mujeres y jóvenes de Montes de María, jóvenes de los barrios de Medellín y de muchos otros lados del país, que han visto en las narrativas locales y en la participación una forma de construir el país desde lo pequeño, entendiendo y cuestionando las lógicas del poder que en muchas oportunidades los discriminan. Ellos claman por avanzar hacia un país más incluyente, donde a los jóvenes se les convoque a la educación pública, a la expresión de sus voces a través de distintos medios y formatos, y no a la guerra. Por un gobierno que conozca y se comprometa con las luchas indígenas y campesinas, por un país donde ellos y ellas también hagan parte desde el reconocimiento de sus derechos. Ellos nos convocan para que como intelectuales o académicos comprometidos apostemos también por una Colombia Humana.

– Con muchos de mis amigos, amigas, compañera y otras personas de mi familia también hemos debatido sobre nuestros propios intereses, donde defendamos también una apuesta y un proyecto de familia. Pero no de una familia cimentada en unos valores excluyentes y discriminatorios, sino de una familia cimentada en el respeto de los derechos, pero también en la cual nosotros, las mujeres y hombres con quienes compartimos la vida, nuestros hermanos y hermanas, nuestros hijos e hijas también tengan derechos. Derecho a vivir en paz, a acceder a una educación de calidad, a existir y tomar decisiones sobre su vida y sobre su cuerpo de acuerdo con su situación o condición de sexo, género u orientación sexual, entre muchos otros factores. Con muchos de ellos consideramos que una Colombia Humana sería más proclive a esta apuesta.

– Con mis hijas, que son mi gran apuesta, convenimos también, conversamos sobre esta decisión, ellas también sueñan con un país en donde puedan seguir avanzando hacia una confrontación política lejos de las armas. Donde puedan vivir sin el miedo de que cualquier persona aparezca amenazada por razones ideológicas, un país donde no tengan que acompañar a nadie a otro entierro de una víctima de un crimen de Estado. Un país donde su descendencia, si deciden en algún momento tenerla, no tenga que estar sometida a que sus dirigentes los siga eligiendo la misma persona.

  1. A partir de mis prevenciones:

– Cuando miro el lado por el cual no votaré, veo que representa lo que queremos cambiar en nuestro país. Partidos políticos que nunca pudieron acabar con la relación entre política y violencia, por el contrario, profundizaron en las causas estructurales que la han generado. Que tienen a muchos de sus militantes condenados por paramilitarismo o narcotráfico. Que han estado involucrados en los mayores escándalos de corrupción, muchos de ellos con condenas. Partidos que fueron llegando a alianzas sin que el país conozca cuáles fueron los principios que las consolidaron.

– Veo también muchos personajes que han intentado retroceder lo que se ha podido avanzar en estos últimos años. No me gusta ese país que nos proponen, donde la exclusión en materia de derechos podría retroceder lo avanzado en acuerdos de paz, profundizar en la homofobia y la exclusión, donde se sigue pensando que un futuro posible para muchos jóvenes no estaría en su proyección a través de la educación, el trabajo y las oportunidades, sino también en la guerra.

– Me previene que sería el cuarto periodo en el cual la misma persona nos impone un presidente. Aún tenemos secuelas de lo que significó ese gobierno en términos de concentración del poder, que continúa en algunos de sus designados en las cortes y se consolidaría las alianzas para ser mayoría en el Congreso.

– Me previene ese país de concentración de poderes, donde la mayoría de los medios de comunicación masiva están jugando a su favor, algunos inclusive editorializando su apoyo. Medios cómplices de un candidato que se niega al debate, a exponer sus ideas y a controvertirlas con su oposición. Como decía alguien en las redes, un candidato que se niega a debatir sus programas será un gobernante que tampoco dará la cara para responder por sus actos.

– En cuanto a Petro: Por supuesto muchas prevenciones, más por su estilo personal a veces auto-refenciado y con posturas reactivas, en muchos momentos con dificultad para la concertación. Sin embargo, su misma historia y evolución hoy me hacen diferenciar las prevenciones que tienen como base una realidad y las que son simplemente producto de la información circulante a la que estamos expuestos. Tal vez la actuación avasallante de algún grupo de sus seguidores ha contribuido con estas prevenciones.

– Sin embargo, destaco del él varios aspectos que ayudan a conjurar algunas de esas prevenciones: ha sido proclive a exponer y a debatir sus ideas, ha estado abierto a las alianzas y al diálogo, aún cuando iba perdiendo en las encuestas, y ha estado abierto a la prensa, a pesar de todo el acoso periodístico del que ha sido víctima.

  1. A partir de mis afinidades:

– Ahora bien, hay aspectos claves a favor de Petro, producto de su historia, con los cuales soy afín: se la jugó con el M19 por una Colombia de derechos que se materializó en la Constitución del 91 y en su historia política posterior se ha sometido a ella; desde hace 30 años ha rechazado toda forma violenta al hacer política; ha puesto el dedo en la llaga y ha denunciado los principales problemas del país como la corrupción, el narcotráfico, el paramilitarismo, etc.; no ha estado envuelto en actos de corrupción comprobados.

– Igualmente, me gusta su programa de gobierno, tanto en Bogotá como en Colombia Humana, en tanto encarna: la defensa y reivindicación de los derechos humanos, una apuesta por la inclusión y la equidad, por la sostenibilidad ambiental y por un país productivo y con instituciones sólidas.

– Soy afín con sus aliados -y me refiero en alianzas, no a quienes dicen que votarían por él, sino a aquellos sectores con los cuales ha construido acuerdos-. Mokus, representa institucionalidad, educación, cultura ciudadana; Navarro, experiencia, ejecución, proyecto político y Claudia López, lucha anticorrupción, por ejemplo. Estas alianzas dan seguridad, porque de esta manera Petro no solo tendrá una auditoría externa por las otras instancias del poder, sino que además tendrá un acompañamiento interno que podrá fortalecer su programa de gobierno, así como tranquilizar las prevenciones que pudiéramos tener sobre el azar de una nueva constituyente o la apertura a una concentración de poderes.

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