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El petrismo y la contienda de partidos tradicionales

El fervor político en Colombia se ha movido de un extremo a otro: del «trapo rojo» y el «azul» se ha pasado a una «policromía».

Por Rafael Sarmiento Coley

Y esta proliferación de partidos, grupos y grupúsculos ha aflorado más con ocasión del debate del 29 de octubre, cuando serán elegidos gobernadores, alcaldes, diputados y Concejales en todo el país.

En esta ocasión con un jugador nuevo: el Pacto Histórico, una colcha de retazos con una amalgama de sectores de diversas tendencias ideológicas, entre la izquierda y la derecha.

Por primera vez en la historia del país el año pasado ganó las elecciones presidenciales un candidato izquierdista.
Por ese episodio histórico la izquierda colombiana está muy entusiasmada. Por lo menos sus figuras públicas y algunos líderes de opinión en ciertos medios, enfrentados a otros tantos líderes y periodistas que tampoco esconden su militancia.

Se supone que el petrismo debería estar unido en procura de unos buenos resultados en las urnas este 29. En primer lugar, porque se interpretaría como un apoyo a las políticas del actual Gobierno Nacional . Y, segundo lugar, porque le daría un respiro a los ocupantes de la Casa de Nariño que, la verdad sea dicha, han estado dando palos de ciego, recibiendo a cambio los inevitables palos de vidente.

En el caso del Departamento del Atlántico, de conformidad con las encuestas, Eduardo Verano, del Partido Liberal, está bien posesionado, frente a Claudia Verónica Patiño, Alfredo Varela, Raimundo Marenco, Juan José Acuña y Edgar Palacio.

Están en juego las alianzas de adhesiones.
Verano tiene el respaldo, además del liberalismo, del Grupo Char con su bien aceitado Cambio Radical y otros sectores independientes.
Y también con el soporte del clan Torres que tiene su fortín en Puerto Colombia desde hace casi medio siglo.

Varela va con la camiseta de la Alianza Verde y otros sectores independientes.

El caso de Claudia Verónica Patiño es que, en principio, el candidato era su esposo Máximo Noriega, uno de los históricos del Pacto, sector que a última hora lo dejó colgado de la brocha al negarle el aval por el escándalo desatado por Nicolás Petro y los presuntos ingresos a la pasada campaña presidencial de dineros sospechosos. Maximo Noriega acudió de inmediato a su esposa pero, estando ya en las puertas de la Delegación Departamental de la Registraduría esperando el aval para la inscripción por el Pacto, recibió otro baldazo de agua caliente: también le negaron el aval. Por lo cual inscribió a Claudia Verónica Patiño, su esposa, por el Movimiento Fuerza Ciudadana.

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