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El negocio ya no es el mismo

Por: Valentina Guzmán, Román Medrano, María A. Molina

Los periódicos tradicionales ya venían en crisis económica, lo que hicieron las redes sociales y los portales nativos digitales fue agudizar este problema. 

Los dueños de periódicos se lanzaron a la búsqueda desesperada de clicks al ver que el gran presupuesto publicitario ya no pasaba por sus manos, pero su capacidad para atraer audiencias fue insuficiente ante la variedad de opciones en el nuevo mundo informativo. El diario El Tiempo lo vivió en su momento, tal como lo relata el periodista  Enrique Santos Calderón en su libro Prensa, Poder y Peleas: “Desde el 2007 el diario había sido adquirido en un 55% por el grupo español Planeta. La decisión de vender fue larga y dolorosa, pero inevitable, fruto de circunstancias externas, como el acelerado declive de la prensa que ya para entonces no era el negocio de antes”.  Quien fuera uno de los descendientes de privilegio del medio de comunicación más importante en la historia de Colombia, reflexiona sobre los líderes de su familia en este momento:  “Eduardo Santos tampoco lo hubiera hecho, por supuesto, pero hay que ubicarse en la época.  Él no vivió la era del internet, ni del estancamiento de la prensa”.

Sobreviviendo con la publicidad

En la actualidad los periódicos se financian en el 70% de publicidad y algunos, como el caso de ZonaCero.com, se financian en el 100% de la publicidad. Este medio en específico ofrece diferentes tipos de contenidos tanto periodístico como publicitario: espacio de publicidad en su página web y sus redes sociales, publirreportajes y campañas publicitarias, pero según Laurian Puerta, director de este portal digital, ellos viven de buscar pautas día a día y es “una lucha diaria” que como ellos viven decenas de periódicos.

Aunque esto lo han utilizado los medios para intentar sobrevivir, ha llevado a que la calidad de los contenidos periodísticos bajen y recurran a noticias que no tienen ninguna investigación rigurosa pero que son publicadas para volverse “virales”, atrayendo lectores, aunque sea por curiosidad. En medios nacionales como El Espectador se pueden encontrar noticias como ‘Motivos por los que su perro le lame la cara. ¡se lo explicamos!’, e incluso medios radiales como La W llenan sus redes sociales de noticias como que ‘Valerie Domínguez volvió a dejar sin aliento a sus seguidores con pequeño bikini’, o que Andrea Valdiri deslumbró con el movimiento de sus caderas. Y es triste ver los comentarios de los lectores  tales como “para eso estudian 5 años de periodismo”, “qué artículo tan mal redactado”, “ya parecen la revista Soho” y “uff qué gran noticia”.

Para el periodismo, e inclusive para los mismos medios, esta es una práctica detestable, demuestra sus desesperos por no saber muy bien qué hacer ante la crisis.

A raíz de estas prácticas, han surgido diferentes términos comoclickbait que traducido literalmente significa “cebo de clicks” y consiste en lanzar un titular como anzuelo para captar la atención de los lectores y así generar un mayor tráfico de vistas en los contenido periodísticos, pero en su mayoría el contenido no cumple con lo expuesto en el titular. Otro término es el misleading thumbnail (miniatura engañosa), similar al anterior pero se refiere a las imágenes en miniatura utilizadas en artículos periodísticos o videos que no van acorde a la información que se va a tratar, solo se incluye para llamar la atención. False information (información falsa) es otro término que demuestra las prácticas a las que han recurrido los medios de comunicación para atraer la atención de los lectores, sacrificando gran parte del verdadero sentido del periodismo, como su ética y búsqueda de la verdad.

Para el director Laurian Puerta esto no es algo malo sino que es simplemente aprovechamiento de un contenido que saben que se puede convertir en los más leídos en pocas horas y, para ellos que viven 100% de la publicidad, esto es muy importante. Además, afirma que la relevancia o la importancia de las noticias ha cambiado con el paso del tiempo y lo que antes no tenía ninguna importancia, en la actualidad puede que la tenga. Todo lo contrario piensa el periodista Rafael Sarmiento Coley, pues considera que no es necesario recurrir a este tipo de tácticas y que se pueden cubrir noticias serias, con toda la rigurosidad posible, que sean de importancia para la sociedad y que al mismo tiempo sean las más leídas.

Los periódicos en manos de los brazos del poder

El periodismo ha ido perdiendo el poder crítico que lo caracterizaba y los cuestionamientos a figuras políticas o grandes empresarios en Colombia son pocos. El periodismo ha llegado a este punto porque los medios se han mercantilizado y se venden al que tenga el suficiente dinero para comprarlos. Los medios han conseguido la salvación frente a sus problemas económicos en grandes empresarios como Julio Mario Santo Domingo, Luis Carlos Sarmiento Angulo, Jeff Bezos o Carlos Slim, al mismo tiempo que estos ven una oportunidad de fortalecer su emporio.

Esto lo afirma de forma tajante el periodista Rafael Sarmiento cuando dice que “si no fuera por Carlos Slim el New York Times ya no existiera, si no fuera por Bezos el Washington Post ya hubiera quebrado y lo mismo ocurre con El Tiempo, El Espectador, la Revista Semana, con La W radio. Todas esas empresas grandes de comunicaciones ya sucumbieron ante el encanto de  venderse a buen precio con tal de salvar sus intereses”.

El diario El Tiempo es un ejemplo llamativo de la utilización de los medios de comunicación en la búsqueda del poder, así como lo relata Enrique Santos en su libro. En su momento el grupo Planeta de España, que se había hecho con el 55% de la acciones, les hizo una promesa que incumplieron y casi que prohibieron a los periodistas hablar mal de Uribe o entorpecer su gobierno, porque de él dependía la adjudicación de un tercer canal, lo cual era el verdadero interés de los dueños de Planeta con la compra de las acciones de este diario.

Después, Sarmiento Ángulo se hizo con el 33,37% de las acciones de los socios minoritarios, en abril de 2012 compró el 55% perteneciente al Grupo Planeta y en mayo de ese mismo año tomó el control total del diario comprando el 11,63% de acciones restantes. Con esto el hombre más rico del país se convertía en el dueño del periódico más importante de Colombia.

Desde ese momento el diario perdió su “autonomía” y constantemente defienden los intereses de este empresario, basta con buscar las noticias relacionadas con el Grupo Aval, que pertenece Sarmiento Angulo. Fácilmente se encuentran noticias como “Banco de Bogotá emite bonos verdes de 300.000 millones de pesos”, “Más de un millón 300 mil beneficiados con medidas del Grupo Aval”, y otras donde afirman o aconsejan invertir en la bolsa de este grupo bancario. Por el contrario, nunca se han visto noticias defendiendo a los colombianos frente a la usura con los altos intereses o en pro de la eliminación del 4×1000. Cuando se descubrió el caso de Odebrecht y en medio de las investigaciones se especuló sobre la participación del grupo Aval, El Tiempo no hizo ninguna publicación, pero publicó de forma inmediata cuando algunos de los implicados lo eximieron.

Otro caso es el de la Revista Semana porque Felipe López vendió el 50% de sus acciones al Grupo Gilinski, perteneciente al inversionista Jaime Gilinkski quien es considerado el segundo hombre más rico de Colombia. De acuerdo con Rafael Sarmiento Coley, este inversionista “está envuelto en la política y apunta a aquel político que le asegure sus inversiones en el país” y usa las páginas de esta revista a favor de dicho político y en contra de su oponente con discursos de periodistas reconocidos como Vicky Dávila.

Que los periódicos tengan un solo dueño poderoso es peligroso por la manipulación de información, pero que los dueños sean un grupo de familias cada uno con intereses diferentes es aún  es aún más peligroso y este es el caso de El Heraldo de Barranquilla. Este es un medio que tiene una base sólida y ha podido enfrentar los cambios porque pertenece a un grupo de familias con un gran capital económico independientemente de lo producido por este. Un ejemplo es el actual alcalde de Barranquilla Jaime Pumarejo Heins quien es accionista o socio de El Heraldo, este heredó una fortuna de su padre Jaime Pumarejo Certain exalcalde de la arenosa e importante palmicultor. Para el periodista Rafael Sarmiento si Pumarejo decidiera vender sus acciones en este periódico no se verían afectadas sus finanzas porque él no vive de esto. Así como él existen otros grupos de familia  de apellidos con gran renombre en la ciudad como los Fernández y los De la Rosa Manota.  Para Sarmiento “Ellos no viven exclusivamente de El Heraldo, pero si viven del buen nombre que produce ser copropietarios de El Heraldo”. 

En Barranquilla periodismo y poder político van de la mano, en su mayoría los socios de El Heraldo tienen una relación estrecha con la política, por eso es normal ver que este medio alabe la administración de la alcaldía local. En la actualidad lo podemos ver más claro con la administración de Jaime Pumarejo, este periódico ha utilizado varias de sus publicaciones solo para decir que es el alcalde con mayor favorabilidad,  que es el alcalde que mejor ha sabido enfrentar la crisis por el Covid-19, que repartió unos mercados en algún barrio y un sin número de cosas positivas, dejando a un lado las críticas siendo que la realidad es otra. Lo mismo ocurrió con Elsa Noguera en su administración como alcaldesa y ahora como gobernadora, ella es familiar  de unos de los socios y por tanto tampoco hablaron ni hablarán mal de su administración, por una simple lógica “no se pisan la manguera”.

Para Rafael Sarmiento que un periódico pertenezca a un grupo familiar es negativo porque tergiversa la realidad. Sin embargo, piensa que se le puede sacar algo positivo a esto y es que se puede usar como una rendición de cuenta, para ver qué hacen estos servidores públicos por la ciudad o el país. Por esto nos surge la pregunta que si estos periódicos solo muestran lo positivo de las administraciones locales, quien muestra lo que no están haciendo bien?. Lo cierto es que los dueños de todos los periódicos tradicionales ya tienen intereses políticos y es aquí donde juegan un papel fundamental los medios independientes para hacer un contrapeso a esas “alabanzas políticas”. Sin embargo, son pocos los medios  independientes que al estar en crisis no sucumben ante la tentación de cierta cantidad de dinero para hablar bien de algún político.

En resumidas cuentas los dueños grandes empresas antes pagaban por publicar anuncios, pero en la actualidad estas personas con gran poder económico-político se han convertido en dueños de estos medios y los utilizan como una vitrina para reforzar su imagen. Para Laurian Puerta, cuando estos empresarios compran los periódicos “no lo hacen para informar a la comunidad, sino que lo hacen para buscar un tipo de negocio que le genere más rentabilidad”.

El nuevo modelo de negocio

Los modelos que han funcionado durante décadas han dejado de hacerlo, sobre todo a nivel tecnológico. Es por esto que el sistema nos obliga a adaptarnos a nuevos tiempos, y con ellos sus variaciones. De todas las tecnologías,  internet es la estrella que sobresale. Es una herramienta útil para comunicarnos con el mundo. También se ha visto evidenciado como ahora esta es la principal herramienta para el conocimiento.

Tener a la mano un dispositivo electrónico nos facilita el estar en constante comunicación y actualizados de lo que pasa en el mundo. Plataformas, páginas web, redes sociales entre otros, se han convertido en una herramienta para los medios de comunicación. Todos los medios de comunicación se han visto obligados a abrir su canal en internet y actualizarse a esta nueva tendencia que promete ser el futuro y nuevo modelo de negocio para los medios. La imprenta ya no es necesaria, las ventas de los periódicos y revistas físicas han tenido una baja insostenible. Con la llegada de la pandemia, quedó en evidencia que la virtualidad es lo más viable, tanto por accesibilidad y bioseguridad. 

¿Pero al no tener venta de periódicos físicos con qué se financiarán estos medios? Si bien el periodismo digital es la nueva realidad, para Laurian Puerta aún no se ha conseguido el “negocio ideal”. Algunos medios en la actualidad como El Espectador y La revista Semana intentan poner en práctica un modelo de negocio que se está explorando en otras partes del mundo y es dejar un contenido gratis y cobrar una suscripción por otro tipo de contenido. Como todo no es color de rosa, la preocupación es que la gente no paga por las noticias de internet y es un poco complicado cambiar esa dinámica en este momento. Para Laurian un futuro éxito de este modelo sería lanzar “un anzuelo” para que el lector pique, es decir, ofrecer gratis una pequeña parte del contenido pago y cuando el lector quiere profundizar se le realiza el cobro.

Lo cierto es que la prensa se ha convertido en una más de esas industrias víctimas de la falta de adaptación al nuevo entorno definido por la red. Se habla de volver el negocio rentable sin que la edición digital se convierta en la pérdida de este. Aunque es posible que falten algunos años más para que el papel deje de coexistir, es necesario buscar las estrategias desde ya para que los medios no pierdan más como negocio. Por todas estas razones queda claro que el negocio ya no es el mismo.

 

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