Barranquilla parece estar convirtiéndose en el tipo de ciudad que engorda por un lado y enflaquece por el otro.
Por: Víctor Herrera
No es fácil entender cómo Barranquilla es la ciudad de mayor crecimiento industrial y comercial del país y al mismo tiempo una de las de mayor informalidad empresarial (establecimientos sin registro en Cámara de Comercio o Dian).
Tampoco cómo puede ser una de las de menor desempleo y al mismo tiempo una de los mayores niveles de informalidad laboral (personas ocupadas pero sin seguridad social formal, bienestar familiar, caja de compensación, Sena y pensión).
En efecto, por un lado, según el DANE Barranquilla, Soledad y Malambo hacen parte de la zona que hizo la mayor contribución al crecimiento de la producción industrial en la región Caribe, que ha sido la mayor del país en los últimos trimestres (y, de paso, aumentó su participación en el PIB nacional).
También que el crecimiento del comercio en la ciudad estuvo en el 3,7% en Julio de este año por encima del resto del país, que lo hizo en promedio en un 3.1%. Aparte se ha mantenido durante los últimos dos años entre las tres ciudades con menor desempleo. Vale decir: somos un oasis en medio del desierto económico por el que está atravesando el país.
Pero, por el otro lado, el mismo DANE nos dice que de cada 100 ocupados en Barranquilla 57 están en la informalidad (de 896.000 ocupados 510.000 son informales). Así mismo, la Cámara de Comercio de Barranquilla considera que por lo menos el 50% de los negocios en el departamento no están registrados. De contera, somos la segunda ciudad del país en cuanto a comercio de drogas ilícitas como lo revela el DNP. Por último, hoy más del 70% de la población barranquillera (972.996 personas) se encuentra afiliada el SISBEN. (Sistema de Selección de Beneficiarios Para Programas Sociales)
Sin embargo, al conversar con algún conductor de taxi o alguna mujer de labor doméstica en una casa de familia encuentra uno otro ángulo de la realidad. Muchos de ellos (como otros trabajadores por cuenta propia, Moto-taxistas, vendedores estacionarios o ambulantes, comercializadores de minutos, tenderos, domicilios, etc.) no están dispuestos a renunciar a todos los beneficios que les generan los diversos programas asistencialistas que el gobierno nacional contempla, así estén obligados a pertenecer al régimen contributivo por obtener ingresos mensuales superiores a un salario mínimo.
Prefieren permanecer en el régimen subsidiado del SISBEN y así obtener beneficios económicos tangibles en programas como “Familias en acción” o de “Colombia Mayor” para sus abuelitos o vivienda gratis en Casas VIP, VIS o “Mi casa Ya”, también para sus hijos, protegidos desde que nacen por el ICBF y después por “Jóvenes en acción”, en el acceso gratis a salud y educación hasta la universidad por “Ser pilo paga”, en fin. Son demasiados beneficios que no están dispuestos a “sacrificar” simplemente por ingresar a un empleo formal o registrar su pequeña empresa en la Cámara de Comercio.
Lo más grave es que el “negocio es tan “bueno” que de él sacan provecho hasta los políticos que encuentran así la manera de organizar una “clientela” que les garantice – mediante el voto el día de las elecciones – su permanencia en el poder.
@vherreram