Triste resulta ver al candidato Vargas Lleras sacrificando los fines por los medios, con alianzas terribles en Córdoba, Sucre y Bolívar con tal de llegar al poder.
Por Jairo Parada
Hace apenas dos meses el blanco principal de los columnistas y propagandistas del status quo en Colombia era sin duda Sergio Fajardo, a quien se le achacaban sus indefiniciones programáticas y la compañía de un castro-chavista como el senador Robledo. Se volvía el blanco de ataque de los afectos al régimen, definido este por aquellos que defienden a toda costa el actual modelo económico neoliberal imperante en el país.
De repente, se trepó Gustavo Petro en las encuestas y las baterías fueron enfiladas ahora contra el antiguo alcalde de Bogotá, tachándolo de amenaza castro-chavista real. El grito de “ahí viene el lobo” se transformaba ya en que el lobo estaba a las puertas.

En el caso de Gustavo Petro, si se analizan sus tesis, nada indica que haya que salir corriendo. Propone un modelo económico sustentable que se apoye en la industria y el desarrollo agropecuario, con desarrollo tecnológico. Su propuesta de usar el impuesto predial para impedir el latifundio improductivo es una vieja recomendación del Banco Mundial para obligar a que la tierra entre al circuito productivo y no se use como alcancía de valorizaciones dudosas. El problema con Petro es que no convenció con su gestión como Alcalde de Bogotá, sobre todo en temas como movilidad y seguridad, generando dudas de su éxito como presidente. Bueno en la retórica pero hay dudas sobre su estilo autoritario de gestión.
Si uno examina los puntos de la plataforma de la Coalición Colombia, son 27 páginas de temas clave para el país. En lo económico se resalta la necesidad de una política de empleo formal y de calidad, se insiste en la industrialización y el desarrollo agropecuario, combinado con la innovación, la ciencia y la tecnología, proponiendo una progresividad tributaria sobre las personas sin elevar los impuestos a las empresas. Seamos adultos y no nos dejemos manipular por el miedo.











