En un solo día el directivo ambiental afrontó una explosión en una cantera en la vía al mar, quemas en el Parque Isla de Salamanca, intoxicaciones por fundidoras de plomo en Malambo y la agonía del lago del Cisne.
Por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor general
Alberto Escolar llegó bajo una fuerte presión a su oficina. Venía de una reunión extraordinaria con el Gobernador del Atlántico, en la que decidían el destino de la cantera en donde se produjo la explosión el lunes pasado que afectó a varios colegios de la vía al mar y llenó de pánico el norte de Barranquilla. Para esa misma tarde estaba anunciada la Ministra de Educación, Gina Parody, a evaluar la situación, y ellos tenían que anticiparse.
Al finalizar, cuando ya caían las primeras gotas del fuerte aguacero del mediodía, tuvo unos minutos para compartir con el portal web Lachachara.co lo que sinceramente piensa sobre las primeras páginas que a diario están causando las noticias del medio ambiente en el Atlántico. Es un hombre curtido en su tema. Ingeniero químico, especialista en medio ambiente y máster en administración de empresas, lleva 18 de sus 42 años en el sector ambiental. Cuando se ganó por concurso la dirección de la CRA tuvo que pelear contra las casas políticas y sus alfiles de corrupción que llegaron incluso a amenazarlo de muerte.
Hoy, después de una década de batallas, es uno de los funcionarios más relevantes del Departamento. Bajo su responsabilidad han caído de manera directa o indirecta los temas importantes de los últimos tiempos, desde las inundaciones del sur del Atlántico hasta la contaminación que algunos empresarios causan, con pérdidas irreparables en los ecosistemas e incluso con la muerte de seres humanos.
No siempre las decisiones que la CRA toma para preservar el medio ambiente son ejecutadas. Ciertos dirigentes políticos y hasta autoridades judiciales se dejan sobornar o coaccionar por los corruptos, y entonces no cumplen su trabajo o lo hacen mal. Por eso aumenta la contaminación, la muerte de zonas verdes, de cuerpos de aguas, de animales; aumenta la falta de alimentos y la escasez de agua. Pero esas consecuencias cada vez son más visibles e impactan a toda la comunidad. Por eso el trabajo de Alberto Escolar y las decisiones de la entidad que dirige cobran relevancia.
«El medio ambiente es cada vez más crítico y visible. La comunidad ya no se queda callada cuando ve el impacto de lo que hacen las empresas irrespetuosas con el ecosistema. Porque el cambio climático no da espera y lo que hagamos nos afecta a todos, incluso al futuro. La gente hoy tiene más conocimiento y por eso hay más conciencia. Siento que no es una lucha solitaria, ahora la mayoría de los dirigentes y autoridades saben que es un tema importante, quizás el más importante», expresa.
Rueda de prensa sobre la explosión en la cantera Munárriz, en la vía al mar
Horas más tarde la ministra de Educación diría que es posible que pidan el cierre definitivo de la cantera, por la tragedia que pudo ocurrir en los colegios afectados. Pero el directivo de la CRA se centra en lo suyo: «Le pedimos a la Agencia nacional minera que evalúe las licencias otorgadas a esas canteras, porque el casco urbano está creciendo y el impacto ambiental es cada vez mayor».
Una vez más los periodistas indagaron por las quemas en el Parque Isla de Salamanca. No es un tema de su alcance. Eso es del Departamento del Magdalena. Pero a este lado del río la afectación ya tiene a la comunidad al borde de la desesperación. Casi no se puede ver ni respirar cuando el humo lo cubre todo. «Hay tantas causas allí revueltas, no solo son pequeños campesinos que queman la tierra para cultivar, sino otros intereses ocultos. La única solución es que los dirigentes del Magdalena cumplan sus funciones con el medio ambiente o que se militarice el Parque y no permitamos que la corrupción acabe con ese pulmón y hábitat natural».
Y finalmente el lago del Cisne. «Han regresado las lluvias y esperamos que reviva. Tenemos tres alternativas para irrigar en épocas de sequía que estamos estudiando: tratar el agua del arroyo León y encausarlo hacia allá, tomar de la ciénaga de Mallorquín o del propio río Magdalena. Por ahora abrimos una licitación para el dragado y mantenemos la suspensión de las concesiones para extracción de agua».