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El legado de Alberto Mario Pumarejo continúa vigente

Fue cuatro veces presidente del Junior, socio fundador de la Dimayor, Fedepalma y por muchos años gerente de El Heraldo. Una mirada de tres amigos.

Por Rafael Sarmiento y Francisco Figueroa Turcios

Alberto Mario Pumarejo

17 años después  de la muerte de Alberto Mario Pumarejo Certain (24 de septiembre 1999) todavía están intactos sus recuerdos y su gran gesta como dirigente del fútbol profesional colombiano. Se destacó por ser un hombre visionario, honesto y conciliador. Amante del fútbol, Junior fue su amor eterno. Y el golf.

Alberto Mario fue uno de los tres hijos del matrimonio Alberto Pumarejo Vengoechea (la figura más sobresaliente de la política costeña durante un largo trecho del convulsionado siglo XX colombiano) y Eva Certain.

Aquí en la parte que le corresponde a la cabeza principal de la familia Pumarejo es necesario destacar, en primer orden, la figura cimera de Alberto Mario Pumarejo Vengoechea, casado, como ya se dijo, con la dama barranquillera Eva Certain. Tuvieron Tres hijos, Alberto Mario, Jaime y Beatris Helena ‘La Nena’ Pumarejo Certain.

Alberto Mario Pumarejo Vengoechea, padre de Alberto Mario Pumarejo Certain.

Hijo de un consagrado empresario y banquero oriundo de Valledupar, don Urbano Pumarejo, quien se trasladó a vivir a Barranquilla por el amor de quien fuera su eterna esposa y madre de sus hijos, Beatriz Vengoechea. Una de las hijas de ese matrimonio, Beatriz Alicia Pumarejo, fue la esposa del empresario banquero y cervero, Mario Santo Domingo, padres de Julio Mario y Felipe Santo Domingo Pumarejo.

En el historial de Pumarejo Vengoechea hay que destacar su visión por impulsar grandes obras para Barranquilla. Nació y murió en Barranquilla ( el 2 de mayo de 1893- 14 de agosto de 1970). Esa característica de empresario visionario, lo llevó a impulsar el desarrollo de una banca más abierta al comercio, a la industria y al pequeño empresario. Pero lo que más dominaba su espíritu inquieto era la política. A muy temprana edad se enroló en las juventudes liberales. Luego sería diputado, concejal, 3 veces Alcalde de Barranquilla (en el momento en que murió de un fulminante ataque cardíaco estaba en su despacho, sentado en su silla de Alcalde, escuchando las imprudencias del díscolo concejal conservador Claudio Urruchurtu y Torregrosa).

Pumarejo Vengoechea fue, además, representante a la Cámara por el Atlántico y Senador por el Atlántico y Magdalena, Embajador Plenipotenciario, Ministro de Estado, ocupó varias carteras, una de ellas la de de Telégrafos, desde donde impulsó la creación de nuevas líneas telegráficas para conectar la periferia con el centro del país. Igualmente fue Embajador de Colombia en Venezuela y como tal impulsó la definición y aprobación de las líneas fronterizas (las que actualmente existen).

Pero antes de llevar a cabo esa brillante carrera política y ocupar cargos de mando y carteras con billetera, impulsó la construcción del Punte Pumarejo (aunque no pudo verlo terminado, sin embargo, aunque por Ley dicho viaducto lleva el nombre de Laureano Gómez, el pueblo terminó imponiendo el nombre de Puente Pumarejo, en homenaje póstumo a su verdadero gestor), de los edificios del Centro Cívico y el nuevo Edificio de la Alcaldía, inmueble que Bernardo ‘El Cura’ Hoyos Montoya condenó al abandono, cuando lo que requerían eran reparaciones que no sumaban los $500 millones de aquel momento, y en cambio se embarcó en el ruinoso negocio de comprar un edificio más viejo, abandonado e incómodo, que era la antigua sede del Banco de la República en el Paseo Bolívar, negocio que comenzó por mil millones y terminó casi por dos mil con las adiciones al contrato de reparaciones para poder mudarse para una ratonera peor que la sede de donde venían. Los enredos de ese contrato llevaron a la cárcel y prácticamente sentenciaron el final de la carrera política de figuras como el propio ‘Cura’ Hoyos, Guillermo Hoenigsberg, entre otros.

Juan B. Fernández Ortega.

En 1933, el Partido Liberal Colombiano, decidido a ponerle punto final a la hegemonía del Partido Conservador, que estaba en el poder desde 1920, lanzó como candidato presidencial al entonces Embajador de Colombia en Estados Unidos, Enrique Olaya Herrera. La campaña se organizó para ganar. A los dirigentes consagrados en el Atlántico se les asignó la responsabilidad de crear un periódico que estuviera al servicio de los ideales del liberalismo, por cuanto el periodismo que aquí se imponía era el de La Prensa, periódico de la familia Martínez-Aparecio, destacados miembros del Partido Conservador.

En cumplimiento de esa consigna, Alberto Mario Pumarejo Vengoeachea se reunió con el ilustre periodista liberal barranquillero Juan B. Fernández Ortega, quien en aquellos momentos era Director de La Prensa; con el cotizado abogado Luis Eduardo Manotas y otros empresarios sobrsalientes de la la ciudad. Entre ellos el viejo Mario Santo Domingo, cuñado de Pumarejo Vengoeachea.

La conclusión fue que los demás empresarios dejaron la responsabilidad de realizar el proyecto del nuevo periódico en manos de Fernández Ortega, Manotas Llinás y Pumarejo Vengoecha, que ellos se encargarían de respaldarlos con el aporte de publicidad. En esas condiciones Juan B. Fernández Ortega, Alberto Mario Pumarejo Vegoechea y Luis Eduardo Manotas Llinás fundaron El Heraldo, cuyo primer ejemplar salió a la calle el 28 de octubre de 1933. Su primer Director fue Juan B. Fernández Ortega, quien en esos momentos se encontraba de Embajador de Colombia en Panamá,

Por ello en los primeros estatutos del periódico se estableció que la línea editorial seguiría en manos del grupo Fernández, mientras que la parte comercial, administrativa y financiera sería responsabilidad de las familias Pumarejo y Manotas. Así se mantuvo hasta cuando Juan B. Fernández Renowiztky, quien reemplazó a su padre con enorme capacidad y reconocidas ejecutorias en favor de un diario más moderno , con nueva rotativa que le permitió pasar del sistema caliente ( a plomo derrtetido por viejos linotipos que hoy parecen dinosaurios de hierro), a la nueva era del off-set y en un nuevo edificio moderno e inteligente, por razones de edad tuvo que dejar la dirección del periódico en el año 2000).

 

«Alberto Mario fue mi maestro»;Ramón Jesurum

Alberto Mario en compañia de Ramón Jesurum

En el historial del Junior, Alberto Mario Pumarejo Certain fue cuatro veces presidente del Junior: 1971, 1976, 1986 y 1986. El año 1986, Pumarejo Certain fue designado por cuarta vez presidente del Junior. Esta vez estuvo acompañado en la junta directiva de dos jóvenes barranquilleros que se abrían paso en el mundo dirigencial: Ramón Jesurun y Hernán Yunis.

Más tarde Ramón Jesurum (dos veces. 1996 y 1967)  y Hernán Yunis (también dos veces: 2008 y 2010), fueron presidentes del Junior, es decir que le siguieron las huellas a su maestro.

Para Ramón Jesurum Franco, actual presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Alberto Mario Pumarejo Certain marcó huellas imborrables en su vida.

«Para mí fue uno de mis padres en la dirigencia deportiva. Cuando llegué a la junta directiva del Junior, me  enseñó los secretos para formar mis cimientos para formarme como dirigente deportivo. Fue un señor e incomparable ser humano. Es de uno de los grandes directivos que ha tenido el Junior en toda su historia», resalta Ramón Jesurum.

«Alberto Mario le dió realce al fútbol»: Hernán Yunis

Alberto Mario le da la bienevenida al Junior a Julio Cesar Uribe en compañia de Hernán Yunis.

Hernan Yunis Pérez  comenzó su carrera deportiva al lado de Aberto Mario Pumarejo, quien era presidente del Junior en el año 1986. Fue presidente del Junior  en dos oportunidades gracias al aprendizaje que obtuvo de Alberto Mario.

«Alberto Mario era la experiencia, la caballerosidad en toda su expresión, era una persona que le daba el realce al fútbol que hoy pocos dirigentes le dan. Era una persona de palabra, que respetaba los códigos, no era una persona conocedora de tácticas o sistemas de fútbol, opinaba más como un aficionado que como dirigente. El tema del fútbol respetaba las apreciaciones de los técnicos, su punto de vista era más del dirigente. Mi relación con él fue excelente, le aprendí mucho desde el punto de vista personal, su forma de analizar las diferentes situaciones, era muy cercano a mí y creía mucho en mi opinión sobre el fútbol, consultaba mucho antes de tomar una decisión, pero cuando la tomaba era muy estricto. Su partida fue no sólo una pérdida grande para el fútbol sino para Barranquilla…», señaló  Hernán Yunis.

«La pasión de Pumarejo»:Efraín Tejada

Alberto Mario, Efraín Tejada, el periodista Francisco Figueroa Turcios y el ex-futbolista brasilero Othon Valentín.

Efraín Tejeda, en su condición de gerente del Junior, tuvo la oportunidad de cosechar la amistad de Alberto Mario Pumarejo Certain, quien siempre estuvo ligado al  equipo barranquillero como directivo.

«El Puma, como lo llamábamos cariñosamente fue un pro-hombre barranquillero que amó al Junior intensamente.  Él nos trasmitió ese amor con toda la honestidad  y sacrificio, fue vital en el regreso del Junior al campeonato de 1966. Su voz fue escuchada con respeto en el consejo directivo de la Dimayor al lado de su amigo Alex Gorayeb y  Guillermo ‘La Chiva’ Cortés. Alberto Mario fue un amigo incondicional y un extraordinario ser humano en todo el sentido de la palabra por lo que guardamos de él el más grato  de los recuerdos», relata Efraín Tejada.

17 años después de su muerte, Alberto Mario Pumarejo es recordado por sus amigos y sus familiares.

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