Angélica Ramírez pagó tres años de cárcel por el ‘cartel’ de los ‘falsos testigos’.
Por Chachareros y la Barca de Calderón
Este es un caso que en Colombia deben leer todos sus habitantes, porque nadie está exento de ser víctima del llamado ‘Cartel de los falsos testigos’ que son utilizados para los ‘falsos positivos’. En primer término está la versión del consagrado periodista Juan Gossain, publicada en El Tiempo:
[caption id="attachment_31588" align="alignright" width="300"]“Cuando don Juan Gossain se hizo presente en el Centro de Convenciones ‘La Niña’ del Hotel Las Américas de Cartagena de Indias para presentarle al país la tercera edición del libro ‘El Falso Testimonio’ del valiente Jurista Luis Gustavo Moreno Rivera, en cuyo epílogo Gossaín lo dice todo, llegó en compañía de Angélica, otra víctima del cartel de los falsos testimonios, los asistentes al evento quedamos estupefactos ante lo descrito por el periodista.
Lo que describe Gossaín
[caption id="attachment_31590" align="alignleft" width="300"]«Si esa es la justicia con políticos y gentes de poder, me imagino cómo será con los ciudadanos anónimos. En medio de semejante horror, va a llegar el día en que los Colombianos nos quedaremos sin saber quién es el honrado y quién el bandido….
¿Qué fue lo que se corrompió aquí, la política o la justicia? ¿O ambas cosas?
De qué te asombras, si en el mercado popular de San Victorino, en pleno centro de Bogotá, venden por cinco mil pesos un disco compacto que instruye al delincuente sobre cómo engañar al juez cuando lo llame a declarar.
Mientras voy terminando de escribir estos apuntes hay un par de preguntas que me zumban en la oreja y no me dejan tranquilo. ¿Cuántos colombianos inocentes están en la cárcel por culpa de los falsos testimonios?…..
¿Y cuántos culpables andan sueltos por la misma razón? Ya no se sabe cuál de las dos cosas es peor. Dios nos coja confesados».
[caption id="attachment_31589" align="alignright" width="300"]La calle de la amargura
El Barquero en compañía del periodista Melquisedec Torres Ortiz, se impusieron la tarea de preguntar por el caso de la inocente mujer que recorrió una verdadera calle de la amargura por cuenta del mercado de los Falsos Testimonios, hoy convertido en industria nacional.
[caption id="attachment_31586" align="alignleft" width="300"]Un infierno. Literalmente eso fue lo que vivió la joven presentadora de televisión Angélica Ramírez por cuenta de los celos enfermizos de su pareja sentimental, el afán “justiciero” de la Fiscalía y de un comandante de Policía ávido de resultados a cualquier costo, y un falso testigo a quien poco o nada podría importarle la suerte de una mujer a la que no conocía pero testimoniar contra ella le podría representar beneficios jurídicos y dinero. Y no fue suficiente para ninguno de sus victimarios que fuese madre cabeza de familia, que de sus ingresos dependiese su anciano abuelo y que todo pudiese descubrirse en cualquier momento.
Espantoso infierno
Ese infierno lo vivió dentro y fuera de la cárcel, primero en la de Neiva, en el patio de mujeres; y luego en la de Jamundí, Valle del Cauca, de donde salió a la libertad casi tres años después de haber sido presentada como terrorista al servicio de las Farc. Y todo iba bien para sus victimarios, a tal punto que lograron que en primera instancia un Juez de Neiva creyera todo el andamiaje de mentiras y la condenara a la pena de 14 años y 5 meses de prisión, por terrorismo y extorsión agravada tentada.
El honor vuelto añicos
Y fuera, en el impacto mediático. Salió en televisión, radio, prensa e Internet como la “presentadora de la guerrilla”, la “guerrillera hot” como la tituló un medio mexicano. Ahí, con todo su honor y buen nombre vuelto añicos, la vio el país y el mundo al lado de unos policías, detenida como terrorista.
Intereses y Mentiras.- El coronel Flavio Mesa, entonces comandante de la Policía Huila, el Fiscal Sexto Especializado de Neiva delegado ante los grupos Gaula, su ex compañero sentimental Gustavo Ortiz Dicéliz y el guerrillero confeso Jhon Faver Montoya Molina, alias ‘Pato’, unieron sus intereses y mentiras con el fin de lograr un resultado espectacular ante el público vinculando a una bonita, joven y reconocida presentadora de televisión regional del Huila, como ficha clave de las Farc para cometer actos terroristas. Uno de ellos, el que fue perpetrado contra el Hotel Mar Azul de Neiva el 24 de junio de 2010, propiedad justamente de Ortiz Dicéliz.
La trama maldita
Y dijeron, y el Juez de primera instancia les creyó a pie juntillas, que ella también había participado en exigencias económicas hechas a Ortiz por jefes del Frente 17 ‘Angelino Godoy’. Que ella se había reunido con los subversivos para planear el ataque, en una finca en el corregimiento de Vegalarga, oriente de la capital huilense y que el “testigo estrella”, alias “Pato”, la había identificado claramente a ella, que había dicho con precisión el lugar de la reunión, identificado el vehículo de la procesada, que había hablado de los afiches alusivos a una candidata del San Pedro que el carro tenía y descrito morfológicamente y de manera coherente a la acusada. Ah, y que habían tomado whisky planeando el ataque y la extorsión. Y que, incluso, ella había observado cuando un jefe guerrillero le entregaba una granada a quien luego la detonaría contra el pequeño hotel.
Todo muy bien contado
Pero fácilmente debatible pues era el testimonio de un delincuente, nadie más, y del celoso Ortiz frente a diversas pruebas, testimonios y antecedentes que el juicioso abogado Sheiber Cuenca presentó. Pero el Juez fue más que implacable y la condenó.
Lejos de su hijito.- Angélica seguía en la cárcel, lejos de su pequeño hijo y del abuelo que la había criado en su natal Vegalarga, corregimiento signado por el estigma de ser zona histórica de la guerrilla en las montañas vecinas al Caquetá. El abuelo murió. Ella no pudo ir al funeral. El niño en sus visitas le rogaba que lo dejara quedarse allí, en la prisión, a su lado.
Por fin llegó la Justicia
El Tribunal Superior de Neiva la absolvió, derrumbó – con la ayuda de los sólidos argumentos del abogado Cuenca – el castillo de mentiras y montajes de la Fiscalía, la Policía, el enfermizo celoso y el guerrillero.
Pero no todo había terminado.- La Fiscalía no quería permitir que ese montaje se le cayera y acudió en casación a la Corte Suprema de Justicia que, con mayor fuerza, ratificó la inocencia de Angélica.
Lo que más impresiona es que tras este infierno, ella dice que no guarda rencor y que incluso no piensa demandar a nadie. Podrá hacerlo, está en todo su derecho y nadie se lo podría recriminar. Una víctima más del cartel de los falsos testigos.
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