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El hombre que no sabe decir no

Una semblanza de Óscar Terán Arrieta, empresario que durante más de cuatro décadas ha liderado INDUGRAF, entre el trabajo, el optimismo y una particular dificultad: no saber decir no.

Por Ricardo Bustamante

Óscar Terán Arrieta nació en San Pedro, Sucre, tierra otrora algodonera, municipio enaltecido musicalmente con la magia del acordeón del maestro Alfredo Gutiérrez y la hermosa letra del compositor sinceano Juan Severiche Vergara en el tema «Sorayita»:

«Allá muy cerquita a San Pedro
tengo mi algodonal, ahora que coja
cosecha a don Genaro lo voy a invitar
al pueblo de Sincelejo, seguro que ha de
venir, para brindarle un festejo a
Sorayita Villamil».

Óscar es ingeniero industrial con estudios de Alta Gerencia en su haber. Por más de 40 años ha regido, con manos amplias y ojos vigilantes, los destinos de INDUGRAF, empresa dedicada a la impresión de alta calidad al servicio del arte en Cartagena, en el país y en el mundo.

De Óscar admiramos su temperamento innato por no desfallecer ante adversidades pasajeras y, además, por mostrarse, ante los demás mortales, como el ser humano conciliador y exitoso. Su deseo por lucir juvenil y a la moda es digno de encomio y, a la vez, es enseñanza para aquellas personas de edad madura que se dejan vencer en la inactividad física y se amedrentan ante los años vividos.

Sentarse a hablar con Óscar equivale a echarse encima un bálsamo de positivismo y hallar, en su charla amena, una mirada alentadora de la vida. Una anécdota por aquí, una historia por allá, sazonan la conversación, sin reparar en las vueltas y el transcurrir de las manecillas del reloj. Complace, casi que impulsivamente, al interlocutor en su pedido o sugerencia.

Tal vez por ese deseo irrefrenable por agradar, por lucir joven, por no aparecer en las escenas de la vida como perdedor, sino como triunfador, es lo que lo desliza, en muchas ocasiones, a complacer automáticamente al interlocutor de turno, impidiéndole saber decir no en el momento que debía expresarlo y, de contera, haber puesto, con amabilidad, pero con mano firme, las cosas en su sitio. Ahí puede estar su dicha y, a la vez, el germen de preocupaciones internas e íntimas.

Mantener y cargar en hombros una empresa no es tarea fácil en Colombia. Muchas son las dificultades por sortear e impuestos por pagar. Óscar Terán Arrieta, un sampedrense de nacimiento y cartagenero por amor y adopción, ha logrado, por más de cuatro décadas, sostener y liderar, a base de trabajo, sacrificios, sudor y luchas, a INDUGRAF, compañía dedicada a la impresión de alta calidad al servicio del arte, logrando, con total éxito, transformar las ideas creativas en realidades visuales.

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