Un juzgado de Nueva York, que procesa a dos sobrinos de Cilia Flores por presuntamente intentar llevar drogas para Estados Unidos levantó una oleada de rumores, confirmaciones y nuevas sospechas.
Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza
El fiscal federal del distrito sur de Nueva York, reveló a finales de la semana pasada una serie de documentos, confesiones y supuestas pruebas, que ratificarían la vinculación de dos sobrinos de la Primera Dama de Venezuela, Cilia Flores, con el narcotráfico internacional.
Las revelaciones, que se convirtieron en tendencia mundial por las implicaciones que tenían, incluyeron las confesiones de Francisco Flores de Freitas y Efraín Antonio Campo Flores, material fotográfico y contenido de teléfonos inteligentes.
El material altamente comprometedor, incluyó la confesión donde los sobrinos –uno de los cuales es hijo de crianza de la pareja presidencial venezolana- explicaron cómo era que manejaban su negocio de traficar sustancias prohibidas.
En uno de los apartes de la confesión, el agente federal que los interrogó les preguntó sobre los proveedores que tenían para surtir los 800 kilogramos de cocaína que pretendían colocar en Honduras y luego en México a través de carteles de ese país.
«Los acusados estaban traficando cocaína proporcionada por las Farc o Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, un grupo guerrillero que está negociando la paz con el gobierno colombiano después de cinco décadas de conflicto», detallan los documentos de la corte.
Las negociaciones monitoreadas por agentes encubiertos de la DEA durante más de ocho meses, revelaron varias reuniones y encuentros. Específicamente, se trató de entrevistas que se realizaron en Caracas, Honduras y Haití, donde finalmente fueron capturados en el marco de un operativo, en noviembre pasado.
El presunto contacto con las Farc lo tendría uno de los socios del negocio, mencionado en el expediente bajo el alias de ‘El Gocho’, un sujeto robusto de tez blanca, de ascendencia árabe que habría sido asesinado unos días antes de la aprehensión de los primos Flores.
Lo que ha levantado suspicacias tiene que ver con el hecho de si las Farc estaban negociando con cocaína cuando al mismo tiempo negociaban en La Habana un acuerdo de paz y dejación de armas con el Gobierno colombiano.
Personajes como el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, han denunciado desde hace años la muy ‘cercana’ vinculación entre los gobiernos de Chávez y ahora Maduro con el grupo guerrillero colombiano.
Las revelaciones renovaron los temores de que luego de la dejación de armas de los miembros de grupos irregulares, muchos individuos con las conexiones ya hechas, profundicen sus lazos con el narcotráfico. Y esta preocupación parece tener bases sólidas debido a que los cultivos ilícitos en Colombia lejos de disminuir, lo que han hecho es crecer durante los últimos años, esto según lo ha admitido el propio gobierno de Santos.