El disfraz de la «Fundillo Loco», ausente del Carnaval
7. Francisco Figueroa
Por primera vez, luego de 15 años ininterrumpidos, este disfraz no estará presente en la fiesta del Dios Momo en Barranquilla. Su creador tiene un pie a punto de que se lo corten.
Por Francisco Figueroa Turcios
Óscar Borrás, quien encarna el personaje de la ‘Fundillo Loco’, padece úlcera neuropática plantar en el pié derecho desde hace ocho meses, y en su condición de paciente diabético e hipertenso los riesgos son superiores, por lo que el médico Jorge Alvarado Atencio le ha advertido que de no ser tratada su enfermedad con rigurosa disciplina, podría llevarlo a amputarle la pierna.
La ‘Fundillo Loco’ no desfila en el Carnaval 2015 por una herida en un pie.
Esta es la segunda «herida mortal» para Óscar. La primera fue el 22 de mayo de 2010, cuando no le permitieron ingresar a la cancha del Estadio Metropolitano ‘Roberto Meléndez’ como mascota del Junior. Históricamente había entrado al estadio a animar el ambiente como parte del paisaje futbolero desde cuando inauguraron ese escenario, al igual que lo hacía en el estadio viejo ‘Romelio Martínez’, desde el año 1968. Fue un golpe duro para ‘El Tiburón’ Borrás, como se le conoce en el ámbito futbolero.
La otra pasión de Óscar Borrás es el Carnaval, obviamente como buen barranquillero. Él es actor de las fiestas del Rey Momo, cada año se disfraza: encarna desde hace 15 años, el personaje de la ‘Fundillo Loco’. Este disfraz era una parodia a la canción guapachosa del cantautor Joe Arroyo.
Adiós al disfraz ‘Fundillo loco’
Cuando culminaron los cuatro días del Carnaval del año anterior, Mary de Borrás, esposa de Óscar, le sugirió que ya debía cambiar de disfraz. Porque ya ese de la ‘Fundillo Loco’, por respeto a la memoria de Joe Arroyo que compuso esa canción, estaba pasado de moda. Y además que tenia «que innovar, pensar en algo novedoso que llamara la atención en el desfile».
Óscar estaba entusiasmado por el espaldarazo que recibió de su esposa para continuar como hacedor del Carnaval, ya que ella no era muy partidaria de que él se disfrazara.
En el mes de abril, Óscar, descubrió la aparición de un callo en el pié derecho, y al principio no le prestó mucha atención, pero a medida que le fue creciendo, le comentó a su esposa y el detonante fue cuando se abrió y se le infectó, por lo que acudieron a buscar la atención médica en la Nueva EPS. El dictamen:úlcera neuropática plantar.
Mary recuerda que «en la pierna izquierda también le salió un callo, pero gracias a Dios desapareció rápidamente. En cambio éste sí me tiene preocupada porque no quiere cicatrizar y está profundo. El especialista le mandó un lavado quirúrgico y luego unas curaciones que se las efectúan por ciclo de cinco por cada semana.
Óscar Borrás muestra la herida que lo tiene postrado.
Las curaciones se las comenzaron a realizar en la Clínica Prevenir, «pero le sugerí al médico, al no verle mejoría, que era mejor cambiarle a otro centro médico, y lo remitieron a la clínica Mediet y la cura fue peor que el remedio: con agua tomada de la pluma le hacían el lavado y nos tocaba llevar la crema fitostimoline (cuesta 80 mil pesos), porque según la enfermera no la tenían disponible», dice Mary.
Sostiene que ella le expuso el caso al médico Jorge Alvarado «para que nos volviera a remitir a la clínica Prevenir, donde sí cumplen con los protocolos de una curación de este tipo de enfermedad».
Óscar Borrás no oculta su tristeza, no solo por el hecho que no podrá disfrutar del Carnaval edición 2015, sino porque no ve mejoría en la la cicatrización de la herida.
«Si la enfermedad me continua avanzando, no hay alternativa, me deberán amputar el pié. Yo no quiero quedar mocho del pié, ni por el carajo. Prefiero morirme»…Óscar hace una pausa, respira profundamente y continua el relato…»Yo mismo trato de animarme, pero esto es duro porque yo soy un hombre activo y todavía no concibo la idea de no participar en el Carnaval».
Un hombre solo
Óscar Borrás permanece la mayor del tiempo sentado en la mecedora que está al lado de la ventana, como si estuviera esperando una visita. Las horas pasan y al «Tiburón» Borrás lo olvidaron sus amigos.
Ahora es un hombre triste y meditabundo.
«Me siento solo, no tengo una voz de aliento, especialmente de los directivos del Junior que durante 40 años estuve como mascota del cuadro «Tiburón». Me voy a morir y no se me va cumplir el deseo que el Junior me hiciera una despedida como me lo merezco. Junior está en deuda conmigo, soy fiel al equipo de mi tierra. Después de muerto, no quiero homenaje, lo lindo es ver uno en vida para ver que tanto lo apreciaba la afición juniorista», cuenta Oscar con una tristeza que le sale del alma.
Mientras retumban los tambores en el parque del barrio La Floresta, las comparsas practicando, Óscar Borrás lucha por vencer la úlcera neuropática plantar.