8 días antes se había llevado a su esposa y compañera de toda una vida, Benerilda Buelvas. Ahora se llevó a su esposa Alberto Arzuza.
Por Chachareros
Este jueves 15 de abril, en la clínica del Prado, falleció el administrador de empresas Alberto Arzuza Freyle, 74 años, justo ocho días después de que el infame virus apagara la luminosa vida de Benerilda Buelvas, 77 años.
Su amor, que perduró sólido como una roca durante 68 años, solo fue vencido por una pandemia macabra de la cual se dicen tantas cosas, entre otras, que ha sido una mortífera trama para enriquecer aún más a los más adinerados del mundo; reducir la población mundial –en especial a los adultos mayores–, modificar genéticamente a las futuras generaciones creando hombres infértiles y mujeres que carecen de la fuerza necesaria en su matriz para dar a luz de manera normal y como lo indica la naturaleza divina. En otras palabras, la humanidad se vería enfrentada a abortos tempranos, algo poco menos que otra pandemia.
}Por lo pronto, lo que es indiscutible es que el Coronavirus dejará a toda una perversa caterva de empresarios satánicos más ricos que antes, y dueños de un control mundial para establecer nuevas formas de gobiernos y nuevos imperios.
Por eso duele más cuando gente sencilla, con invencible disciplina en el estudio y en el trabajo, sean víctimas de una patraña invisible.
Es el caso de Alberto Arzuza, hombre trabajador con una disciplina que ni siquiera la falla de uno de sus riñones lo doblegó. Al servicio del segundo Super Almacenes Olímpica (SAO), que inauguró la portentosa cadena barranquillera de centros comerciales de grandes superficies, desempeñó de manera impecable su carrera de administrador de empresas, incluso estando ya con los efectos de un riñón trabajando a media máquina. Por lo cual fue necesario un trasplante exitoso, circunstancia por la cual la Cadena Olímpica le pagó una subvención y le tramitó su pensión.
Por su parte Benerilda, educadora bilingüe y contadora, se vinculó a la seccional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), e impulsó la creación de un centro de atención a la niñez desamparada en esa densa zona de El Hipódromo y los barrios circunvecinos de Soledad.
Benerilda Buelvas Fuenmayor nació en Galeras, Sucre, y junto con su hermana un año mayor que ella, Zoilita, se crearon con numerosos sobrinos acogidos por la inolvidable tía Aurora Buelvas Sarmiento, cuya amplia casa en el barrio Las Palmas era una especie de Hostal de las Sabanas, pues allí arriban la tía Silvia, cuando regresaba de Venezuela, a donde viajó desde Corozal en sus años mozos; lo mismo que los patriarcas de la tribu, tía Zoila Sarmiento Acosta y Vicente Buelvas Macareno.
Entre tanto María Cristina, Diana Esther, Fabio e Iveth Patricia Arzuza Buelvas, arropados en un hogar lleno de amor y buenos modales, adelantaron sus estudios primarios, bachillerato y profesionales en varias áreas de la medicina.
En esos momentos en que padres e hijos disfrutan de la felicidad plena por el deber cumplido y la consolidación de un hogar lleno de amor, comprensión y tolerancia, irrumpió el satánico Covid, sin importarle que, al llevarse a Bene el 8 de abril, y venir por Alberto el 15, en la misma clínica del Prado en donde fueron atendidos, destrozaba un hogar tan amorosamente construido. Dios Todopoderoso y Eterno los reciba en su Santo Reino. Paz en su tumba.
