Por: Francisco Figueroa Turcios
En un mercado publicitario donde figuras como Luis Díaz ( 5 comerciales) y James Rodríguez ( 3 comerciales) monopolizan buena parte de los comerciales ligados al fútbol y a las grandes marcas, adquiere un valor simbólico enorme que Bancolombia haya puesto sus ojos en “El Cole”, la emblemática mascota sentimental de la Selección Colombia, como rostro de su campaña rumbo al Mundial 2026.
La apuesta no gira alrededor del brillo individual de una estrella, sino del hincha, de la pasión colectiva y de un personaje que representa la memoria emocional de varias generaciones de colombianos. Precisamente, Bancolombia convirtió a “El Cole” en protagonista de su narrativa mundialista, exaltándolo como un ícono cultural del sentimiento tricolor..
Gran reconocimiento…
Durante décadas, las grandes campañas publicitarias estuvieron reservadas para cracks de la cancha, entrenadores legendarios, artistas o reinas de belleza. Pero esta vez el homenaje recae sobre un hincha, sobre un símbolo popular nacido en la tribuna del estadio Metropolitano Roberto Melèndez y alimentado por la pasión colectiva de millones de colombianos.
“El Cole” dejó de ser solamente una mascota de la Selección Colombia para convertirse en el rostro de esa hinchada que canta, sufre, viaja y nunca abandona. En él se resume el país futbolero: el de las caravanas, las camisetas amarillas en cualquier rincón del mundo y los abrazos eternos después de un gol.
El Cole ha estado en los mundiales de fútbol acompañando la selección Colombia en Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98, Brasil 2014, Rusia 2018 y ahora alista maletas para ir al mundial Estados Unidos, México y Canadá 2026..
Por eso el reconocimiento tiene una dimensión social enorme: por primera vez una gran marca entiende que la historia del fútbol no la escriben únicamente los protagonistas del césped, sino también quienes desde las graderías mantienen viva la fe de una nación
Foto. El Cole y Christian Daes
El Cole no ocultó su complacencia y emoción por el reconocimiento recibido de parte de Bancolombia, al considerar que este homenaje representa mucho más que una campaña publicitaria: “significa que estoy en el corazón de todos los colombianos y que estoy dejando un legado de lo que es un verdadero hincha apoyando a mi selección Colombia. Es importante resaltar que me he convertido en un embajador de nuestro país a nivel mundial a través del fútbol y por supuesto un mensajero de la palabra de nuestro señor Jesucristo ”.
Con la humildad que lo caracteriza, aseguró que el personaje trascendió las tribunas y hoy se ha convertido en un embajador de Colombia ante el mundo a través del fútbol, llevando alegría, identidad y pasión a cada estadio donde aparece la camiseta amarilla. Pero su mensaje va más allá del deporte, porque también siente que su misión es servir como embajador de nuestro Señor Jesucristo, transmitiendo fe, esperanza y valores en medio de una sociedad que muchas veces necesita motivos para seguir creyendo.
El Cole, venció los paradigmas
El comercial de Bancolombia retrata con sensibilidad la historia humana detrás de “El Cole”, mostrando desde su niñez el largo camino que tuvo que recorrer para construir un personaje que hoy es reconocido dentro y fuera de Colombia.
La pieza refleja cómo debió enfrentarse a los paradigmas sociales, al bullying y a los estigmas de quienes no entendían su manera distinta de vivir la pasión por el fútbol. Sin embargo, lejos de derrumbarse, encontró en la resiliencia la fuerza para transformar las burlas en motivación y convertir su autenticidad en una bandera.
Lo que un día muchos señalaron como extravagancia, terminó convirtiéndose en un símbolo nacional que hoy identifica a millones de colombianos y proyecta al mundo una imagen de alegría, perseverancia y amor incondicional por la Selección Colombia
Mientras los ídolos pasan y las generaciones cambian, ‘El Cole’ permanece como un guardián de la memoria futbolera del país. Bancolombia no premió solamente a una mascota; terminó rindiéndole homenaje al hincha colombiano de a pie, ese que jamás ha levantado una copa, pero que lleva décadas sosteniendo con su voz, sus lágrimas y su esperanza el sueño eterno de la Selección Colombia.
