Una mujer hecha a pulso; madre soltera a muy temprano edad; un recorrido brillante por toda la rama judicial, ¿terminar de jefe de una Gestapo o KGB? ¡Qué tristeza!
Por El Propio Búho
Margarita Cabello Blanco, nacida en el seno de dos familias de Villanueva y Urumita, en La Guajira, pero traslada desde muy joven a Barranquilla junto con su hermana María Elvira para adelantar sus estudios superiores. Margarita estudio abogacía con varias especializaciones; y María Elvira estudió Comunicación Social y Periodismo.
Margarita se casó muy joven, tuvo dos hijos. Al fracasar su matrimonio se convirtió en una abnegada madre soltera y al mismo tiempo se distinguió en la capital atlanticense como una figura promisoria de la rama judicial al ocupar desde el más humilde cargo de secretaria de un juzgado promiscuo municipal, hasta llegar a la magistratura de los tribunales superiores y de ahí el salto al Ministerio de Justicia, hasta llegar a ser ternada por el Presidente Duque para Procuraduría. Era la consentida y pechichona de Uribe. No había de otro. El Congreso la eligió por abrumadora mayoría.
Ese era un cargo al que Uribe le tenía unas ganas inmensas para convertirla en lo que es hoy: no simplemente un Agente del Ministerio Público, sino un Órgano de Policía Judicial con plenos poderes para empapelar a enemigos políticos, incluyendo congresistas y hasta candidatos a la Presidencia de la República.
Era exactamente la idea que le machacaba de manera insistente el mejor amigo de Álvaro Uribe Vélez desde cuando estaba en la Gobernación de Antioquia. Ese amigo incondicional era Pedro Juan Moreno Villa, el hombre que lo ayudó a formar las Convivir y los primeros grupos de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), los paracos.
Pedro Juan presionaba a su amigo para crear un organismo de inteligencia policial y política tipo Gestapo o KGB. Desde luego, organismo todopoderoso que dirigiría el mismo Pedro Juan. Otros amigos de Uribe no veían con buenos ojos ese proyecto, entre ellos Fabio Echeverri Correa y Fernando Londoño.
Por esa situación Uribe y Pedro Juan se distanciaron. Fuera del sanedrín empezó a publicar un pasquín (‘La otra verdad’) muy crítico del Gobierno y empezó su campaña por el Partido Conservador para un escaño en el Senado de la República. El 26 de febrero de 2006, cuando volaba en un helicóptero a un municipio en las montañas antioqueñas a cumplir una de sus primeras reuniones políticas en compañía de su hijo Juan Gilberto y una amiga de este, el aparato estalló en el aire y todos murieron.
Nancy Esther Zapata Orozco, administradora del almacén de repuesto del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, le escribe a una amiga y le cuenta que no fue un accidente, porque ella vio que gente de ‘Don Berna’ sabotearon (colocaron explosivos) el helicóptero. La amiga a su vez le pasa el informe a otra compañera. El 1 de noviembre de 2007 ambas amigas aparecen asesinadas con señales de tortura y un letrero en el peño: “Aquí no se aceptan sapas”. La tercera amiga, enterada de lo ocurrido, viajó a La Guajira y de allí a Caracas en donde pidió asilo en un país de la Cortina de Hierro. Por eso aún está viva.
El proyecto por el que tanto luchó Pedro Juan hasta costarle la vida, ha sido ahora desempolvado a la manera de Uribe y aplicado, tal cual, en la ahora todopoderosa Procuraduría General de la Nación, convertida en Policía Política, en una Gestapo al mejor estilo de la criminal época de Hitler en el apogeo del sanguinario régimen nazzi, o en una caricatura de la no menos macabra KGB de la ex Unión Soviética, siendo su principal mentor y director sempiterno y ahora presidente perpetuo de Rusia, Vladimir Putin.
En verdad una mujer de sanos antecedentes familiares, con una hoja de vida intachable, como Margarita Cabello Blanco, no merecía ese pérfido honor de ocupar ese cargo con las modificaciones encaminadas a acciones macabras. Es que hay honores que matan. Un caso para recordar, el buen colega Miguel Ángel Gallo, designado en el equipo de comunicaciones en el primer año de Uribe en la Casa de Nariño. La mañana del 9 de junio de 2006 amaneció muerto. Jamás se supo las causas de su muerte. Ningún organismo policial investigó. El informe de medicina legal es que ‘fue de muerte natural’. Por casos como ese es que Rubén Blades en ‘Plantación adentro’ dice: “¡Claro, después de una tunda e’ palo, que se muera es….Natural!”
