- Su corazón latía más fuerte cuando su esposa, Esperanza de Schemel, le dio la noticia que el estadio de Softbol llevará su nombre.
Por: Francisco Figueroa Turcios
La emoción que sintió Edgardo Schemel Salvat cuando su esposa le leyó el Twitter donde Alejandro Char, alcalde de Bwarranquilla, anunció que el nuevo estadio de softbol construido para los XXIII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 llevará el nombre, fue indescriptible.
Al principio, cuando Esperanza le dio la noticia, no la creía, reconoce Edgardo, por lo que su esposa para sacarlo de duda tuvo que recurrir a leerle el Twitter de la cuenta de Alejandro Char.
La emoción fue tan fuerte como cuando el 3 de noviembre 2004, en la clausura del XXII Congreso de la Federación Internacional de Softbol en Kaohsiung, Taiwán, Edgardo Schemel fue incorporado al Salón de la Fama.
Esta vez su corazón palpitó con la fuerza de su tierra. “A mi edad, 80 años, pensé que había recibido todos los homenajes del deporte. Confieso que para mí es honor que un escenario deportivo de Barranquilla lleve mi nombre. Le agradezco a Alex Char por esa deferencia”, señalo Edgardo Shemel, quien no ocultó la emoción por la excelente noticia.
Morir feliz…
Edgardo Schemel había ido al estadio de softbol a acompañar a la selección Colombia, pero jamás pasó por la mente que ese escenario deportivo llevaría su nombre.
«Volver ahora al estadio de softbol, sabiendo que el estadio lleva mi nombre, me hace ser un hombre feliz…ahora puedo morir feliz. soy de la filosofía que los homenajes son en vida», revela Edgardo Schemel, mientras que caminaba la cancha del estadio y recibía el aplauso del público que lo reconoció cuando ingresó al diamante.
Edgardo Schemel tanto en el béisbol como en el softbol demostró ser un gran deportista. Además, estuvo vinculado al atletismo. Fue campeón nacional en bala y jabalina.
Al abandonar forzosamente el béisbol, Edgardo Schemel se dedicó a practicar softbol, representando muchas veces en calidad de lanzador al Atlántico y a Colombia. Más tarde cuando dejó el softbol como jugador activo también ingresó a la labor de umpire, la cual abandonó forzosamente hace quince años cuando le sacaron los cartílagos de sus rodillas.
La pasión por el softbol de Edgardo Schemel es tan grande que hasta después de la muerte continuará latente…»Si no hay softbol en el cielo, me regreso», puntualizó Schemel para mostrar su amor por este deporte.