Por El Propio Búho
Se equivocan quienes tildan a los costeños de ‘mamarron y cerveceros’, porque en las últimas estadísticas de una importante empresa cervecera se descubrió un tremendo bajón de consumo en la región Caribe y un aumento descomunal de la ‘pola’ en cachaquilandia.
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El presunto motivo según la misma encuesta es que, a través de radio bemba, se ha regado la especie –cierta o no- de que la ‘fría’ está causando “mucha amibiasis y trastornos estomacales porque la están adobando con repollo para ahorrarse otras materias primas costosas e importadas”.
Lo de la perversa acusación a los costeños de abusar de la hembra del asno, en sano juicio, es menos pecaminoso que lo que se vive en Bogotá con los altos índices de violación de menores (niñas y niños), la cada día más creciente población de Ltgbi. Se le preguntó a un médico-psicólogo barranquillero oriundo de La Mojana cómo describe él esa situación, su respuesta fue la siguiente: “Hombre, lo que ocurre es que la mayoría del costeño que hoy vive en los grandes centros urbanos de la región proviene de zonas rurales. Yo, por ejemplo, nací y me crié en La Mojana, al aire libre como los novillos, caballos y burros y burras, era uno como otro animal salvaje y, los mayorcitos hacían sus ‘cosas’ con las burras y los pequeñitos lo hacíamos por acción repetitiva, y esa es la causa de que en la Costa haya menos ‘marica’ que en Bogotá, por ejemplo. En donde, además se ha disparado el lesbianismo. Aunque, según registros que se manejan en Barranquilla, también ha crecido el fenómeno, sobre todo que se ha enroscado en ciertos niveles del poder público. Lo mismo que en Bogotá, en donde se dice que está bien enroscado en el pináculo del poder”.
Una polémica que no tendrá fin
El médico-psicólogo mojanero asegura que “esa es una discusión tonta y sin fin. Lo del producto alcohólico que ha bajado su consumo porque produce amebas, eso lo he comprobado en mi propio organismo, que después de un partido de Junior no me responde para venir al consultorio”.
Reconoce que hay una tendencia “a bajarle el consumo a la fría por lo de la ameba, eso sí se nota”.Lo de cierto magistrado a quien el expresidente de la Corte Constitucional Jorge Pretelt acusa de haber recibido también soborno por otros negocios y de tirárselas ahora de superhonrado cuando le hicieron una nueva oferta después de que picó el ojo y dijo “hablamos”, eso no es de extrañar. Si Pretelt lo dice, póngale la firma. El otro magistrado que se las da de inmaculado y le lanza el señalamiento a los costeños, con toda seguridad que también comía a escondidas. Porque Pretelt, con la maricuyita de abogado que tiene (Abelardito De la Espriella), dice “¡ah sí, me van a dejar a mí como el corrupto! Y ustedes, bandidazos, que comen más que yo, ¿se van a quedar sentaditos en la silla de la Corte? ¡Ni que fuera yo el más marica de los maricas!”.
Siempre que estallan esos escándalos, el chivo expiatorio es un costeño. Desde recién salidos de la colonia. Un grupo de cachacos de la rancia sociedad de comerciantes y estafadores bogotanos convenció a Santander de que era necesario que él continuara en el poder y para eso había que matar a Bolívar. Engañaron al pobre mártir de Riohacha, el Almirante Padilla, para que con otros militares fueran a pasar por las armas a Simón Bolívar. Fracasó la conspiración porque Manuelita Saenz, desnudita como Dios la trajo al mundo bien despachada de la cabeza a los pies y el primero que enmudeció y trastabilló fue el Almirante Padilla y los demás conspiradores enmudecieron y quedaron paralizados como una imagen de sal. “El General no está, señores”, y los conspiradores retrocedieron cabizbajos y pensando en el lascivo espectáculo que en forma fugaz acababan de presenciar. Manuelita le había dicho a su adorado Libertador que se tirara por la ventana. La fría noche decembrina que el Libertador pasó escondido colgado de un puente fue lo que, según los médicos que lo trataron, le causó la pulmonía que lo llevó a la tumba, y el principal chivo expiatorio de los miserables conspiradores cachacos fue el bravío Almirante Padilla. Lo traicionaron y fue conducido al cadalso como traidor a la Patria.
[caption id="attachment_29963" align="alignright" width="300"]En estos tiempos es común decir que lo más peligroso para la región es un costeño cachaquizado. Ahí están pintadas la barranquillera Gina Parody D’Echeona y Cecilia Álvarez Correa y Glenn, nacida en Ciénaga, criada en Barranquilla.
No hay que olvidar que ellas vienen de las entrañas del uribismo. Ambas eran las niñas consentidas del ocho años presidente de la República y hoy senador Álvaro Uribe Vélez. Ambas conservaron siempre una bonita amistad. Siempre se les veía juntas hasta en las ciclovías, y por supuesto en los cocteles y fiestas sociales. Cecilia, como siempre, cambiando de ministerios y altas consejerías (lo que siempre le ha gustado, porque detesta a los congresistas y al Congreso). Y Gina estuvo entre el 2002 y 2006 (primer cuatrienio de Uribe), en la Cámara de Representantes y en el 2006 fue elegida Senadora hasta el 2009. De repente la amistad se rompió. Y, de paso, Gina renunció abruptamente a su curul en el Senado un año antes de vencer su período. También se salió de las toldas del uribismo y se rompió la amistad con Cecilia Álvarez Correa y Glen. Gina, triste y compungida, con los ojos hinchados de tanto llorar por el rompimiento con su jefe político Álvaro Uribe y con su amiga del alma, Cecilia, Gina anunció que se iba a un año sabático a Estados Unidos. Y se fue sin decir adiós.
[caption id="attachment_29965" align="alignleft" width="300"]A los pocos meses hubo un menea que menea en la Casa de Nariño. Se hablaba del descarado paso de David Murcia Guzmán por la Casa de Nariño llevado por una ministra. Se aseguraba que esa ministra consiguió que DMG prestara toda su flota de camiones, camionetas y furgones para recoger las firmas para la ‘tercera resignación’, perdón, segunda reelección. Los camiones llegaron en fila a la Registraduría Nacional del Estado Civil y empleados de DMG con su logo gigante en pecho y espaldas bajaron las mil y una caja con diez millones de firmas que después resultaron chimbas o repetidas en un 70%.
Como consecuencia de todos esos enredos de manera paulatina Cecilia se fue alejando del sanedrín de Uribe. Se fue a un año sabático al país del norte.
De repente Cecilia y Gina, recobrada la vieja bonita amistad, vinieron en paracaídas desde EU y fueron recibidas con los brazos abiertos por el entonces candidato Juan Manuel Santos. Aquella vinculación de la parejita musical era de enorme significado político que le causó una herida muy honda a Álvaro Uribe. Sus dos niñas, que junto con Alicia Arango eran sus pechichonas, le acababan de clavar un puñal en la espalda.
Por eso esas dos mujeres, cuando gana Santos, se convierten en un poder detrás del poder. Por eso Cecilia Álvarez Correa se le atravesó al gobernador del Magdalena por lo de la Vía de la Prosperidad y lo mandó para el carajo. Por eso decía con enorme desparpajado que la firma más “seria, con músculo financiero y maquinaria en el país es la de mi gran amigo Mario Huertas”, a quien ella insistía en adjudicarle el contrato que dejó al pobre Mello Cotes como una suela de zapatos. Y desde ese momento las más importantes concesiones de vías de cuarta generación (4G) fueron para Mario Huertas, el amigo de la Mintransporte de aquel momento. La Vía al Mar, que ya no será más de las empresas del constructor David Name Terán. Le dejan una migajita hasta 2019. Un huesito pelao. El lomo fino es para Mario Huertas, con una doble Circunvalar en Barranquilla.
Pelea de muy mal gusto
[caption id="attachment_29964" align="alignleft" width="185"]Este necio insulto al gobernador atlanticente José Antonio Segebre, desdice de la altura con que debe una ministra manejar los asuntos del Estado. Sin darse cuenta deja ver un perfil de su personalidad muy delicado, porque denota falta de estabilidad emocional. Y en esas condiciones una persona encuentra más difícil tomar las decisiones más acertadas para el bien de la comunidad, además de que con frecuencia sufre de incontinencia verbal.
Gina, más que nadie sabe (porque ella perteneció al sanedrín uribista durante mucho tiempo), que en la Universidad del Atlántico, ellos, los uribistas, hicieron lo que les vino en gana, se pasaron por el forro al gobernador de turno Eduardo Verano De la Rosa y a todas las juntas directivas que hubo durante los 8 años de gobierno uribista para mantener contra viento y marea a la rectora María Dolores Mesa. Se empoderó tanto de la rectoría, que quitaba y ponía funcionarios, maquinaba la elección de juntas, y en las juntas ponía voz de hombre para imponer sus decisiones, por lo cual llegaron a ponerle el apodo de ‘Mario Dolores Meso’.
[caption id="attachment_29960" align="alignleft" width="300"]Entonces, ¿a qué viene el acelere de Gina porque el pobre negro Rafa Castillo dure unas semanitas más en la ‘palomita’ que le dieron como rector encargado? Que no nos venga a salir ahora que es racista. Gina, aclara cuánto antes que no es cierto que tú no gustas de negros, porque ahí sí que te van a dar garrote del bueno.
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