A pesar de todos sus grandes éxitos, la canción dedicada al nacimiento del Niño Dios, lo inmortalizó. Este lunes se cumplió el primer año de su muerte. Carrizal, su tierra natal, le hizo homenaje póstumo.
Textos y fotos Juan Rincón Vanegas
En Carrizal tierra de poetas/ cerca del pueblo, nació ‘El cantor campesino’/ y desde entonces he venido, con gran placer y cariño/ representando mi herencia.
Quiero hacer un paréntesis, a propósito de todo cuanto se ha conmemorado en homenaje póstumo a Diomedes Díaz, el Cacique de la Junta, al cumplirse este lunes el primer año de su lamentable partida, y es para reconocer un antecedente, sobre la canción que lo inmortalizó en cada diciembre, ‘Navidades’.
Hacía años Diomedes buscaba un tema dedicado a la Navidad. Le habían mostrado un centenar de temas y ninguno le había movido la aguja. Un día, viniendo de Carrizal, pasó por La Junta, en donde había una reunión de amigos, escuchando al poeta, cantor y compositor de Villanueva, Rosendo Romero.
‘Chendo’, como le dicen sus amigos, estaba entonando ‘Cadenas’ (Grabado por Jorge Oñate). Cuando se iban acercando, Diomedes le dijo al conductor, “baja la velocidad para ver qué pasa en ese gentío”. Y al aguzar el oído, escuchó clarito cuando Chendo dijo, “bueno, y ahora para finalizar, les voy a cantar un tema inédito, está fresquecito, y aún no he decidido a qué grupo le entrego esta canción, es muy bonita”.
Contaba el conductor el día del sepelio (hace un año) de Diomedes que, cuando ‘Chendo’ cantó la primera estrofa, de repente, el Cacique comenzó a llorar como un niño, y ordenó que llegara a la reunión y frenara en seco para ‘secuestrar a Chendo porque ese tema sino es para el cacique de la Junta no es pa’nadie”. Y así fue. Desde ese año todos los diciembre, y así será por largo tiempo, es uno de los temas que más se escuchar por doquier.
‘Mensaje de Navidad’
El tema que hizo llorar a Diomedes desde cuando escuchó la estrofa es uno de sus mayores éxitos, y suena en cada diciembre noche y día. Su letra es la siguiente (letra y música de Rosendo Romero Ospino): Unos dicen ¡Qué buena las navidades! Es la época más linda de los años/ Pero hay otros que no quieren acordarse / De la fiesta de Año Nuevo y aguinaldo/Pero hay otros que no quieren acordarse /De la fiesta de Año Nuevo y aguinaldo/ Qué tristeza, qué tristeza y soledad/ Para aquel que pasa lejos el Año Nuevo/ No tienen, no tienen felicidades/ Como aquel que se quedó sobre los cerros/ No tienen, no tienen felicidades/ Como aquel que se quedó sobre los cerros/ pa’ esa gente va un mensaje de cariño/ Con el alma, con el alma de los pueblos/ Que se olviden de los recuerdos/ Que se llenen de para bienes/ Les deseo un próspero año nuevo/ y ventura pa’ los que vienen/ Les deseo un próspero año nuevo/y ventura pa’ los que vienen/ Y el que llora y sufre las penas/ Que se olvide del Año Viejo/ Si tiene un corazón sincero/ Verá en el firmamento las estrellas/ Hay corazones que les da tristeza/ Que les da tristeza al llegar diciembre/ Hay corazones que al llegar diciembre/ que al llegar diciembre se ponen alegres/ Hay corazones que les da tristeza/ Que les da tristeza al llegar diciembre/ Hay corazones que al llegar diciembre/que al llegar diciembre se ponen alegres/ El tiempo que el se fue no vale nada/ Que mueran los recuerdos que nos duelen/ El tiempo que se fue no vale nada/ Que mueran los recuerdos que nos duelen/ Navidad…/Se va el año viene Pascua y Navidades/ Y es bonito para los enamorados/ Que se quieran, que se enamoren que se besen/ Y que tengan Paz y Amor todos los años/ Que se quieran, que se enamoren que se besen/ Y que tengan Paz y Amor todos los años/ Si la gente usa oro y nada más/ Preocupado por el lujo y la apariencia/ Olvidando el dinero celestial/ Que se gana compartiendo con nobleza/ Olvidando el dinero celestial/ Que se gana compartiendo con nobleza/ Pregonando este mensaje yo he venido/ Ha decirles con el alma y con grandeza/ Que se olviden de los recuerdos/ Que se llenen de parabienes/ Les deseo un prospero año nuevo/ y ventura pa’ los que vienen/ Les deseo un prospero año nuevo/ y ventura pa’ los que vienen/ Les deseo un prospero año nuevo/ y ventura pa’ los que vienen/ Les deseo un prospero año nuevo/ y ventura pa’ los que viene.
http://youtu.be/Ek6lK3W1mSQ
Su Carrizal del alma
Ahora, retrocedamos la película. Rodeado de montañas, tunas, cardones, magueyes y árboles frondosos está el lugar donde nació Diomedes Díaz Maestre, ‘El cantor campesino’. Fue exactamente a las siete de la noche del domingo 26 de mayo, día de San Felipe de Nerí y Santa Mariana de Jesús, en luna nueva, año 1957, según indica el almanaque Bristol.
El lugar descrito es Carrizal, jurisdicción de La Junta, municipio de San Juan del Cesar, La Guajira, y para llegar a este territorio hay que recorrer un camino inhóspito que surcan dos ríos. A su alrededor, todo es dominado por animales silvestres, mientras que la brisa se pasea a sus anchas. El paisaje es acogedor, y todavía está la muestra de aquella casa que fue testigo del nacimiento del artista más grande que ha dado la música vallenata.
Las medidas del vetusto rancho que acusa el paso de los años son de cuatro metros de ancho, por seis de largo; y aún se conserva una pequeña parte de la pared de bahareque, los estantes, el techo de zinc y el piso agrietado.
En esa dimensión se encierra el más grande tesoro que en ese tiempo tuvo la pareja conformada por Rafael María Díaz Cataño y Elvira Antonia Maestre Hinojosa, quienes se abrieron paso con trabajo y dedicación, esperando que la vida les sonriera con su carga de nueve hijos, cinco hombres y cuatro mujeres.
En aquellos tiempos, nadie daba un peso por ‘El chivato’, remoquete que le pusieron porque desafinaba al cantar. En su propio terruño corría el comentario que Diomedes desafinaba más que una campana de barro, pero con el correr del tiempo les ganó a todos los jueces del canto folclórico.
Precisamente en La Junta, su paisano, Luis Alfredo Sierra, salió en su defensa y dijo que levantara la mano la persona que no hubiera cometido ni medio error en la vida, “para llevarlo en hombros de La Junta a Bogotá, y darle la medalla del más correcto del mundo. Ese premio se lo lleva de lejos Jesucristo”, remata su comentario.
La humilde casita donde nació
Ahora, el lugar donde nació Diomedes sufrió un cambio total, fue sometido a una limpieza y está sembrado de yuca, porque antes estaba lleno de una maleza que no dejaba ver nada.
Casa donde nació Diomedes Díaz en la finca ‘Carrizal’, corregimiento de La Junta, municipio de San Juan Cesar, La Guajira.
A cargo de éste amplio terreno se encuentra Víctor Darío Urrutia Maestre, hijo de Graciela María Maestre Hinojosa, más conocida como ‘Gache’, hermana de la mamá de Diomedes, quien se ha encargado de transformarlo. “Antes, esto era puro monte y la casa estaba tapada. Trabajé durante diez meses y ahora está limpio y vengo todos los días. Mi propósito es dejar la casa como estaba cuando nació mi primo Diomedes. Llevará esfuerzo y dedicación, pero servirá para que mucha gente venga a visitarla y se de cuenta de la manera como vivía en Carrizal el famoso ‘Cacique de La Junta’, como lo bautizó Rafael Orozco”.
Seguro de lograr su propósito, Víctor Darío ha traído algunos materiales de construcción que en corto tiempo dejarán la casa como aquel hoy famoso 26 de mayo cuando Diomedes anunció su nacimiento con un llanto vigoroso y muchos fueron a darle la bendición al primogénito de la familia Díaz Maestre.
‘Jama’, como sus familiares llaman a Víctor Darío, cerró el broche del portillo y a pocos metros quedó la casa que fue testigo de la niñez de ese muchacho que tuvo la virtud de cantarle a su querido papá Rafael: “Ese que con su sudor, me dio el tamaño que tengo, y el hijo le salió bueno”.
Ese mismo que le regaló una frase célebre a la vieja Elvira, la autora de sus días: “Ayyyy…mamá, ojalá el mar fuera mío, pa’ dátelo con to’i pescao”.
El primer amor de su vida
En el recorrido por Carrizal, apareció aquella mujer que fue la primera aventura de amor de Diomedes, y que con el paso del tiempo dio sus frutos.
Bertha Rosario Mejía Acosta se mostró dispuesta a contar esa historia. “Había asistido a la caseta de Rosario Maestre, en La Junta, con motivo de los carnavales, estando sentada y sin darme cuenta él se me acercó y me estampó un beso en la espalda. Yo tenía puesta una blusa de canastica. Le reclamé, y me dijo que le había provocado porque yo le gustaba”. Y continúa diciendo: “Todo siguió de coqueteo en coqueteo, cuando vinimos a darnos cuenta estábamos enamorados y emparejados. Con decirle que él no podía ir a mi casa, nos veíamos a escondidas porque mi mamá, Eugenia María Acosta, no lo aceptaba, debido a que era un pelao parrandero y no le veía ningún futuro”.
De esos amores que ella destaca como “algo verdadero, con esa inocencia de antes y que se hicieron más fuertes porque eran prohibidos”, nació Rosa Elvira, exactamente cuando el muchacho ‘Medes’, como ella lo llamaba, tenía 17 años, tres meses y 12 días de edad.
“La noticia del embarazo se la dije estando acostada en una hamaca, y él se alegró mucho porque vendría al mundo el producto de un bello amor que duró cinco años, que se fortaleció con bellos mensajes y versos que eran la vitamina para alimentar ese idilio que nació de un beso y que floreció en medio de las dificultades de aquellos tiempos, donde sus padres fueron los grandes héroes para atenderme porque él estaba estudiando y no tenía plata”.
En medio de la charla, Bertha Rosario cuenta una historia inédita cuando ella misma le contó a su ‘Medes’ que tenía una enamorada. “Le dije una vez, y en muchas ocasiones me insistió, hasta que le confesé que mi prima Patricia Isabel Acosta, estaba enamorada de él. Todo pasó tan rápido, cuando vi fue que se casó con ella, pero no me opuse porque era su decisión y me quedé con mi hija que ha sido el mejor regalo que Dios me ha dado. ‘Medes’ nunca me quedó mal, fue muy generoso conmigo y para él sólo tuve palabras de agradecimiento”.
En medio de su relato, expresa que su paso por la vida del artista, además de premiarla con una encantadora hija, dejó como testamento cientos de recuerdos que se escapan de su nido cuando escucha las canciones ‘Cariñito de mi vida’ y ‘El aguinaldo’, que nacieron en la época en que ella era la dueña del noble y enamorado corazón de ‘El Cacique de La Junta’, y hacía posible que sus poemas cantados se introdujeran por los recovecos de su alma. Bonita manera de conquistar a una mujer untada de amor.
Hoy te traigo de aguinaldo/ algo de mi corazón,/ te traigo el alma de mis amores/ sobre del alma unas flores/ ay, en estas coplas cantadas/. El niño Dios que nos pondría/ un corazón de alegría/ pa’ que nos amemos los dos.
La Virgen para Diomedes
En la misma región de Carrizal, en la finca ‘Los brasilitos’, se encuentra la Virgen del Carmen que el acordeonero Juancho Rois le regaló a Diomedes Díaz, obsequio que hizo público en la canción ‘Un canto celestial’, grabada en 1995.
Me regaló Juancho Roís la virgen/ me regalo la Virgen del Carmen,/ y ahora, la tengo en Carrizal/ la tierra, donde yo nací…
En esa obra musical Diomedes le agradece a su compañero de fórmula, quien había muerto seis meses antes. Le confiesa que no estuvo en su sepelio porque quiso hacerse a la idea que estaba viajando lejos. “Está, con Dios allá en el cielo, sentado con el padre a su diestra, en cambio, en el cementerio, me mata la tristeza”.
Para llegar al lado de la virgen hay que recorrer, después de abrir el portillo ubicado a un lado de la vía, exactamente 20 minutos a pie, pasando por un camino agreste y quebrado donde se sentía el olor a campo que se impregna en la piel.
La aventura culminó al ver a la distancia una casa y unos potreros. Entonces, se escucharon ladrar a varios perros y apareció una matrona, antes de que se acercaran los animales, los llamó y le hicieron caso.
La tranquilidad volvió al lugar, y se produjo el recibimiento con un delicioso tinto con clavito de olor.
Ya en la cómoda estancia de la casa, en un rincón estaba la Virgen del Carmen rodeada de flores, velas, afiches, una Biblia y tenía tapada la corona con un sombrero vueltiao, que el propio Diomedes le puso el día que la llevó.
Enseguida, toma la palabra Ana Mercedes González, la mamá de Juan Carlos ‘Cacalo’ Maestre, encargado de la administración de la finca. “Hace como 20 años, el propio Diomedes trajo esa virgen a la finca. Desde ese momento la limpiamos, le ponemos sus velas y flores, le rezamos con fe y devoción. Ella nos cuida y libra de todo mal”.
Al indagarle sobre las visitas de Diomedes a la finca, señala que “Él vino hace como tres años. Cada vez que llegaba se arrodillaba, lloraba, rezaba y hasta le pedía a la Virgen del Carmen más de la cuenta”. (Risas).
Al regreso, con las historias recogidas en el propio terreno, se calcó la radiografía del hombre, ‘El cantor campesino’, que supo batirse a canto limpio y con la inspiración a flor de piel para ganarse el más grande lugar de honor en la música vallenata. Y lo logró sacando a relucir una célebre frase: “Los que van alante no van lejos, si los atrás se apuran”…
Un artista total
Este lunes, al cumplirse el primer año de la despedida de la vida del cantautor Diomedes Díaz, el recuerdo se reactiva y sus canciones suenan más que nunca, especialmente su última producción musical ‘La vida del artista’.
Diversos actos religiosos y culturales se programaron por sus familiares contando con el respaldo de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, para rendirle el más grande honor al ‘Cantor campesino’, al hijo de Rafael María Díaz Cataño y Elvira Antonia Maestre Hinojosa.
Diomedes Díaz, grabó un total de 34 producciones musicales al lado de Náfer Durán Díaz, Elberto ‘El Debe’ López, Juancho Rois, Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, Iván Zuleta, Franco Argüelles, Juancho de la Espriella y Alvaro López. En total grabó con cinco Reyes Vallenatos, entre ellos dos Rey de Reyes. Además, compuso más de 185 canciones, la mayoría de ellas grabadas, quedando inéditas: ‘Elida de mi corazón’ ‘La culebra’ y ‘Perro’, entre otras.
Entre los premios obtenidos por ‘El Cacique de La Junta’ están: 22 discos de oro, 23 de platino, tres discos de quíntuple platino, un disco de diamante, y de sus producciones la que más vendió fue ‘Titulo de amor’ al lado del acordeonero Juancho Rois. Según las estadísticas que se tienen de la venta de sus producciones musicales se entrega una cifra de más de 15 millones de copias. En total grabó 445 canciones.
Entre los compositores vallenatos que más les grabó Diomedes Díaz están: Calixto Ochoa, con 29; Edilberto Daza, con 19 y Romualdo Brito con 17.
Como compositor su primer éxito fue ‘Cariñito de mi vida’ grabado en 1975 por Rafael Orozco y Emilio Oviedo. Al grabar en 1976 con Náfer Durán, impuso la canción ‘El chanchullito’ y después vinieron una serie de éxitos.
Respecto a su participación como compositor en el Festival de la Leyenda Vallenata, lo hizo en el año 1976 ocupando el tercer puesto con el paseo ‘Hijo agradecido’, que un año después grabaran Pedro García y Florentino Montero en el disco ‘Canto al cañaguate’. Después lo hizo en 1987 con ‘Señor maestro’ en homenaje al maestro Rafael Escalona.
«Les dejo mi canto y mi fama»
En este recorrido por la obra musical de Diomedes Díaz, se destaca su amor por el folclor lo que le mereció el reconocimiento de su fanaticada a la que no se cansó de cantarle y exaltarla. Precisamente sus seguidores en Colombia y el mundo, lo acompañaban masivamente en cada una de las presentaciones.
Ante este respaldo en su testamento de sentimientos, no tuvo otra alternativa que dejarles, su canto y su fama, y pasado un año de su fallecimiento se sigue haciendo sentir hasta en su tumba de Jardines del Ecce Homo de Valledupar.
Hoy, Diomedes es leyenda, es único e inmortal y sigue volando, alto muy alto, porque su nombre quedó inscrito en el libro más grande del folclor vallenato y por eso todos los días es noticia musical en los medios de comunicación, en el Facebook, en los hogares, en las parrandas, en el lugar menos imaginado y sigue pegado en el corazón de su fanaticada.
Como recuerdo envío en este significativo homenaje dos canciones inéditas: ‘Las frases de Diomedes’ de la autoría del compositor Henry Navarro, quien la inscribió en el 47 Festival de la Leyenda Vallenata, y el paseo ‘Nace la leyenda’ del Rey vallenato de la Canción Inédita Vallenata, Germán Villa Acosta, e interpretada por Enaldo Barrera ‘Diomedito’ y el Rey Vallenato ‘Alberto ‘Beto’ Jamaica. Paz en la tumba de ‘El Cacique de La Junta’…
Gente en la tumba de Diomedes Díaz en el camposanto Exce Homo de Valledupar, en homenaje póstumo al cumplirse este lunes el primer aniversario de su muerte.
Los hijos, demás familiares, amigos y seguidores de Diomedes acudieron al cementerio durante todo el día, en homenaje póstumo al Cacique de La Junta, cuyo legado musical permanece en el corazón de su fanaticada.