Por Dyekman Rangel Nos ubicamos en una Barranquilla vibrátil que se mueve en la efervescencia de las puertas del Carnaval. Jueves por la noche. Un bar al norte de la ciudad es el lugar escogido para el encuentro, para que la música transforme en delirio el espacio. Diez son los años de Stereocuco, diez eran las velas que iluminaban la torta, y un concierto conmemorativo, con tres de sus integrantes fundadores, era la mejor forma para celebrarlo. El deleite fue la sensación unitaria entre todos los seguidores presentes esa noche. Testigos, desde el principio, de los sonidos genuinos y eléctricos del grupo. Y quienes, además, los esperaban desde el concierto de clausura del Festival de La Cumbia en el Banco Magdalena de 2017. Esperaban volver a ver su esencia y esperaban descubrir su nuevo formato. Camilo, Andrés y Marlon abrieron el concierto con Puro Wachu Wachu, continuaron con Sonríele a la vida; echaron la leche encima con El raspao, y pusieron a bailar al público con Esto se baila así. Presentaron un sonido maduro y serio. Como sucede con el buen vino, su sonido mejoró con los años. Se percibe un trabajo equilibrado en el que cada integrante se ha permitido la creatividad para afrontar la ausencia de Dave, guitarrista de la banda. Quienes asistieron pueden dar cuenta que la banda se rehízo. Que asumieron que Dave no está y que no puede reemplazarse, pero la reinvención siempre será una apuesta segura para enfrentarse al cambio. Para mantener la armonía aún con la ausencia de la guitarra en vivo. El público, nuevamente en deleite, recibió esta reinvención con satisfacción y euforia. Cuando daban por concluido el concierto, el público, al unísono, pidió otra canción y el grupo, afectuoso y complaciente con los suyos, les regaló Chontaduro y borojó. Entonces sonó el tema Colombia Flawor. La sorpresa de la noche fue la interpretación vocal de Camilo, quien cantó Traigo un porro para enamorarte y la aceptación fue tal que al final del concierto el público pidió que la repitiera, y lo hizo. Mientras eso sucedía, simultáneamente, Andrés, detrás de la batería, se dibujaba una sonrisa cargada de orgullo, el desbordante júbilo de amistad al ver que su amigo estaba logrando felizmente algo que tenía en el tintero desde hace un par de años. Sonaba el coro: Traigo un porro para enamorarte// porque si quiero decir//a mí me haces feliz //Toda la vida entera… Se escuchaba mientras Andrés reía. El concierto terminó y aún faltó escuchar Bonita y Trewa. Vendrán, con seguridad, muchas más presentaciones de “La emisora del pueblo”. Por lo pronto, el Carnaval de Barranquilla llegó y Stereocuco hizo vibrar con sus sonidos la carrera 50 en Baila a la calle, el 1 de marzo; y miles de almas saltaron el sábado 2 de marzo en la Carnavalada. Después de 2 años de ausencia fue magnífico el regreso de Stereocuco, llegaron recargados y con todo el sabor y sabrosura que los caracteriza a conquistar escenarios y corazones.]]>