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Diálogo trancado mientras el paro camionero pica y se extiende

El presidente Santos desde La Guajira dice que no cederá al chantaje y ordenó militarizar carreteras. La Ministra de Comercio asegura que no volverán a la política de fletes mientras el conflicto hace perder toneladas de alimentos en un país donde hay niños muriendo de desnutrición.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

El martes 12 de julio fue muy movido en el conflicto camionero que cumplía entonces 36 días. Tras el accidente ocurrido con el gobernador de Boyacá, Carlos Andrés Amaya, justo cuando iba a conversar con transportadores que estaban generando trancones en su departamento, el presidente Juan Manuel Santos dijo desde La Guajira que no cedería a chantajes de los choferes.

Al anunciar que el Gobierno se levantaba de la mesa de diálogo, acusó a los transportadores de atacar con piedras la caravana oficial del gobernante boyacense. Más temprano sin embargo, un comunicado de la propia gobernación contradecía esta versión, al explicar que el accidente había ocurrido cuando un autobús de la línea Expreso Libertadores, trataba de esquivar un bloqueo. El vehículo público viró a la izquierda y chocó a carros que iban en sentido contrario.

El accidente del Gobernador de Boyacá dejó al menos cinco personas heridas.

Lo cierto es que el accidente cimentó los argumentos para parar el diálogo. Santos ordenó a su Ministro de la Defensa militarizar las vías objeto de trancones y acompañar a los transportadores que no se hayan plegado al paro.

Al día siguiente, el Gobierno ha dado más muestras que no cederá a los planteamientos de los protestantes. La ministra de Comercio, María Claudia Lacouture, dijo que  “no podemos volver a una tabla de fletes, porque se suben los costos, y terminan los colombianos pagando más por un producto”, por lo que aclaró que se está proponiendo es un “sistema financiero que establezca unos costos eficientes, pero no hemos tenido ninguna respuesta positiva”. Esta es una de las peticiones centrales de los camioneros.

Para Santos ceder a los planteamientos significa perder terreno contra la inflación.

El Ejecutivo lucha a toda costa contra esta petición, en su batalla por mantener la inflación más o menos controlada. Sin embargo, una menor oferta de productos ha impactado ya en los precios de los productos agrícolas en las grandes ciudades, justo donde el aumento del costo de la vida ha pegado más.

El paro se extiende y los productos agrícolas comienzan a perderse por falta de transporte.

Y mientras esto ocurre, la comida empieza a perderse en los centros de producción y distribución del interior del país. Imágenes difundidas por la cadena RCN Televisión mostraban como productores del oriente de Antioquia literalmente botaban leche que se había descompuesto esperando su procesamiento. Un productor, Jhon Jairo Patiño, explico que sólo en esta zona, se están perdiendo diariamente unos 200 mil litros de leche, entre 35 y 40 toneladas de fresas y unas 100 toneladas de papa. Algo imperdonable en un país donde a mitad de año, las muertes de niños por desnutrición se cuentan por cientos.

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