Hoy es un día decisivo para Cartagena y el departamento de Bolívar.
Por: Padre Rafael Castillo Torres
Estos ciudadanos de a pie también reconocen la bondad y la belleza que enriquecen nuestra identidad, así como la generosidad que nos distingue. Pero toda esta grandeza humana parece quedar oculta por la fuerza del mal presente entre nosotros, por el deterioro de la vida y la injusticia, como por la desconfianza y la corrupción. Al final, todo pareciera ser profecías de desventuras.
No obstante, y dado los últimos acontecimientos y tomas de posición por algunos sectores, se olvida, en estas reflexiones, un dato que para muchos es esperanzador: está creciendo en la conciencia de cartageneros y bolivarenses un sentimiento de indignación ante la degradación de algo tan noble como la política. Cada vez son menos quienes se resignan a aceptar relaciones poco humanas. De muchos corazones sale un no, contundente, a lo inhumano del quehacer político.
Esta resistencia va tomando la forma de frente común de cara a una sociedad más decente y digna. Frente común que quiere buscar algo diferente, que quiere ser reducto de esperanza, y anhelo de algo que aún no vemos cumplido. Es el buen sentimiento de la gente buena que sabe que podríamos ser más humanos, porque esta crisis no es política, sino moral.
Permítanme recordarles dos lecciones que nos dejó el reciente congreso misionero orientado por el padre José Cristo Rey García Paredes: “El hombre no ha perdido su capacidad de ser más humano y de organizar una sociedad más aceptable y, el Espíritu de Dios, sigue actuando en la historia y en el corazón de cada persona”.
Hoy es posible cambiar el rumbo que llevamos si a la hora de votar lo hacemos con responsabilidad. Qué bueno que, al introducir nuestro voto, sintamos que estamos introduciendo sensatez en medio de tanta locura, sentido moral en medio de tanto vacío ético y solidaridad en medio de tanto pragmatismo sin corazón. Sea decente. Vote bien y con criterio.